lunes, 27 de mayo de 2013

El oprobio de una escuela laica ha terminado

"El oprobio de una escuela laica ha terminado. Para formar españoles hondos, creyentes y patriotas austeros, España resurge, gloriosa, por el esfuerzo decidido y gigante de sus hijos, de los que murieron alegremente por ella, de los que por ella se sacrificaron y quisieron rendirle lo mejor y más espléndido de su vida. La Escuela tiene que recoger el ambiente heroico de las juventudes guiadas por el Caudillo a la victoria (...)
Primera. La reposición del Santo Crucifijo marca la apertura del curso, que será rápida e inmediata. 
Segunda. Además del retrato del Caudillo, habrá en el salón de clase una imagen de la Virgen, con preferencia de la Inmaculada, y en sitio preferente. (...)
Cuarta. A la entrada en la escuela los niños saludarán con el tradicional "Ave María Purísima", siendo contestados por el maestro: "Sin pecado concebida" (...)  
Sexta. La ceremonia de colocar la Bandera antes de empezar las clases y arriarla al terminar, mientras se entona el Himno Nacional, es obligatoria para todas las escuelas (...)
Séptima. Con el fin de cumplir el precepto de oír misa los domingos, asistiendo los niños con sus maestros al frente, acudirán a la iglesia en que la celebren las Organizaciones Juveniles."

(Normas para la Escuela Primaria. 6 de mayo de 1939. Año de la Victoria del Generalísimo Francisco Franco.)

miércoles, 8 de mayo de 2013

LOMCE: una reforma impuesta



En el tercer borrador de Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), presentado el pasado mes de febrero, encontramos, junto a las medidas que modifican aspectos muy significativos de la estructura del sistema, otras muchas que afectan a lo que entendemos por calidad educativa, por gestión democrática de los centros educativos; o bien, que atañen directamente a los derechos y condiciones laborales de los docentes. Este proyecto de Ley se ha elaborado sin contar con la opinión de la comunidad educativa... (SEGUIR LEYENDO)

sábado, 27 de abril de 2013

Lúcidos

Hay que despertar a la gente. Sacudir su manera de identificar las cosas. Habría que crear imágenes inaceptables. Que la gente eche espumarajos de rabia. Hay que obligarles a comprender que viven en un mundo muy raro. Un mundo que no es nada tranquilizador. Un mundo que no es como ellos creen...
André Malraux (y Picasso), La cabeza de Obsidiana. Buenos Aires, Sur, 1974. Págs. 76-77.

Hoy en día, cuando observamos el trabajo, entendido éste como esa dura labor que va de la mañana a la noche, nos damos cuenta de que es la mejor policía, ya que mantiene firme a cualquiera y sabe obstaculizar con vehemencia el desarrollo de la razón, de los deseos y del ansia de independencia. Pues consume una extraordinaria cantidad de energía nerviosa y se le arrebata a la reflexión, a la meditación, al sueño, a las preocupaciones, al amor y al odio, y coloca ante la gente objetivos mezquinos, al tiempo que asegura satisfacciones leves y regulares. Así, una sociedad en la que se trabaje duro permanentemente gozará de mayor seguridad; y hoy en día adoramos la seguridad como a la divinidad suprema... ¿Qué dosis de verdad puede soportar el ser humano?
F. Nietzsche.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Fracaso escolar

Mª Ángeles Llorente, profesora de Matemáticas en el Instituto Hoya de Buñol (Valencia), hace una interesante reflexión sobre la realidad del fracaso escolar y sus causas ante una comisión del Parlamento Valenciano. Llorente (que comienza haciendo notar que es poco habitual que una docente sea invitada a un Parlamento para hablar de asuntos escolares) da una perspectiva muy distinta a la que imponen machaconamente el poder y sus medios afines, que ya son casi todos. Aunque el vídeo es muy largo, la intervención propiamente dicha ocupa los primeros treinta minutos. Continene toda una de declaración de principios de lo que debe ser una educación pública de calidad que forme a personas libres y felices, y no a técnicos eficientes o, aún peor, a ciudadanos obedientes. También ofrece un diagnóstico certero de los problemas fundamentales del sistema educativo español (o, mejor, los múltiples sistemas que conviven en el Estado); problemas y males en los que la Ley Wert profundizará sin duda.
Aquí recojo el comienzo de su comparecencia: sólo cuatro minutos para que os hagáis una idea.
Para continuar viendo su intervención, pinchad aquí.(Por cierto, observad en el minuto 10:26 cómo tres parlamentarios trajinan distraídos con sus móviles mientras la profesora habla.)

lunes, 18 de marzo de 2013

La porra, la cruz y la tijera

La parte buena de que manden “éstos” –así se refería mi madre al franquismo, en memorable definición sintética, acompañada por el levantamiento del pulgar, señalando a su espalda– es que las generaciones que no conocieron directamente sus represiones, acciones y omisiones tienen ahora encima de sus cabezas una muestra del género lírico que la gente de mi edad, y de más aún, sufrió como banda sonora.
Quienes creían que exagerábamos aquellos que nunca abandonamos la idea de la memoria histórica en ninguna de sus manifestaciones, disponen actualmente de una amplia panoplia de representaciones y personificaciones del ayer que nunca cesa. La mezcla de autoritarismo y rosario, de mantilla e hipocresía, de cachiporra y melindres morales ha sido puesta al día –hombre, tenemos lo que queda de democracia y de libertad de expresión, y está Internet: todavía no pueden callarnos–, pero el tupido velo bajo el que los sepulcros blanqueados se ocultan se rasga súbitamente cada vez que un ministro metepatas muestra su verdadero rostro, ya sea en el Congreso, en la rueda de prensa de turno o en una embajada de España en Roma, tomada por el Opus Dei tanto como lo está el Vaticano desde que Juan Pablo II le metió mano.
Efectivamente, hijos e hijas mías. Lo que nos temíamos los mayores, aquello de que volvían los mismos perros con distintos collares, se ha consumado. Puede que Jorge Fernández Díaz no sea Carrero Blanco –le faltan cejas para ello–, y puede que no aplique en su comportamiento cachiporrístico sus criterios religiosamente extremos. Los tiempos son otros. Y, del mismo modo que él tiene derecho a expresar sus necedades decimonónicas sobre sexo y demografía, nosotros estamos autorizados para ponernos varias moscas en cada oreja. Que un cristiano renacido –a estos ricos píos no les basta con nacer: quieren acaparar todas las posibilidades–, nada menos que en Las Vegas, abuse de los privilegios de su cargo para desafiar nuestra inteligencia, rodeado de cardenales y otras hidras, debería soliviantarnos más allá de la ofensa a los homosexuales.
Pero ¿de dónde salen éstos?, entran ganas de inquirir. Quizá esos jóvenes a quienes me refería se lo preguntarán. Yo tengo la respuesta muy interiorizada: es una cantera. Las mejores familias, los mejores colegios, los mejores compañeros, los mejores mentores, los mejores amigos, las mejores parroquias y los mejores negocios. Cuando pueden, regresan. Más modernos, más jacarandosos, con mejores relaciones –las de ahora se llaman mercado, y metan ustedes aquí las instituciones internacionales que se les vayan ocurriendo– y la mejor jeta de amianto.
La herencia recibida de los socialistas –ésta, sí– en lo que respecta a la sumisión del Estado español al Estado vaticano, la ausencia histórica de redaños por parte de la socialdemocracia patria –no solo las leyes: ese Vázquez trapicheando devociones en su satrapía romana, ese Bono–, se lo ha puesto en bandeja a este y a cualquier otro Gobierno de la derecha. Tal como están las cosas, con el proceso de descomposición del sistema que se está produciendo en los países europeos del sur, el nuestro aporta un pintoresquismo supremo, que es el de las peculiaridades añadidas.
Falta de transparencia y crucifijos al cuello, porras y pelotas de goma y gases lacrimógenos y –por todos los dioses– ganas de repoblar la tierra, alcaldesa y presidente de comunidad de la capital, gobernando como sucesores y apacentando sus rebaños hasta la Dormidina, ministros que controlan lo económico al tiempo que manejan la impostura. Un tipo, en cultura, cercano también al Opus, estableciendo las bases de la discriminación escolar por clase social y por sexo.
No, no son marcianos. Son españoles. Son “éstos”.
MARUJA TORRES, El País Semanal, 17 de marzo de 2013

jueves, 7 de febrero de 2013

Emilia

“El pan de los pobres es su vida. Quien se lo quita, es un asesino” (Eclesiástico, 34, 35)

(Aparecida en El Mundo)
(www.ellibrepensador.com)
            En medio de este desfile-striptease de políticos, nobles, banqueros y otros pendones, envueltos en corruptelas varias, cohechos, sobornos, contabilidades en b, malversación de dinero público, fugas de capital a paraísos financieros, evasión de impuestos, contratos millonarios sin más propósito que el de engordar las cuentas de los de siempre a costa de los de siembre; adobado todo ello del rescate de la banca con los impuestos de aquellos a quienes la banca ha hundido, hunde y hundirá en la miseria; en medio de todo este lodazal, digo, aparece en los medios el caso de Emilia, una joven madre de 22 años con dos niñas a las que no tiene con qué darles de comer. Ella y su marido están en paro. Emilia encuentra una cartera con una tarjeta de crédito y un DNI. No acude a la policía a devolverla. Acude a lo más urgente: entra en un supermercado a comprar comida y pañales. Lo hace una vez y lo intenta dos más, fallidas. A la tercera es denunciada. El sistema ha funcionado: es raudo en castigar a Emilia por robar 193 € de una tarjeta de crédito. Ahora se conoce la condena impuesta: un año y diez meses de prisión, y una multa de 900 €. Los hechos que se le imputan son dos delitos continuados, uno de falsedad en documento mercantil y otro de estafa. Una descripción exacta de lo que llevan haciendo impunemente muchos de los que se pasean en Jaguar, comen en selectos restaurantes y descansan en lujosas villas cerca del mar. Emilia no tiene antecedentes. El gobierno la ha indultado.
            Tanto celo justiciero resulta muy tranquilizador. Impera el orden. Saltan las alarmas y el ratero es castigado. El pueblo recibe, con alivio, la esperada medida de gracia.
            Las alertas se disparan por menos de doscientos euros, pero han permanecido silenciosas durante varios lustros: los que ha necesitado un delincuente de traje y corbata para evadir 22 millones de euros de dinero negro (¿pero hay dinero blanco?). Ninguna alarma dio el aviso, ningún policía lo visitó en su confortable despacho con vistas a Génova, nadie se querelló contra él. Siguió acudiendo con dignidad a sus faenas diarias en la sede de un gran partido, y, cuando se destapó la cloaca que nadie quería oler, pero de la que muchos sacaban provecho, se limitó a decir, con la misma serena dignidad y esbozando una leve sonrisa: este dinero lo he ganado honradamente.
            Me aventuro a escribir que este prohombre no precisará de indulto alguno. Para que todo siga en orden, Emilia.

domingo, 27 de enero de 2013

Filosofía, ¿para qué?


(Publicada en El País)
 No hay gobierno que se precie en España que no acometa reformas tendentes a minar las bases formativas del sistema educativo para convertirlo en un hacedor de ciudadanos productivos y cuanto menos formados, mejor. En este contexto se entiende el descomunal ataque, mortal de necesidad, que recibirá la Filosofía si la última versión de la ley Wert se acaba imponiendo. En realidad no es su última versión, sino su primera y original, pero se guardó en un cajón esperando a que escampara el chaparrón del primer envite. Por otra parte, ¿por qué no iba a salir adelante? Este gobierno no escucha a los jueces cuando reforma la justicia, ni a los médicos cuando hace lo propio con la medicina; ¿va a escuchar a los desprestigiados docentes ahora que quiere sacar adelante su propia reforma educativa para ajustar cuentas con la progresía decadente y poner las cosas en su sitio?
            ¿Para qué hablarles a nuestros bachilleres de Platón, Descartes, Nietzsche u Ortega? ¿Qué puede aportarles su crítica del conocimiento, la cultura, la historia o la religión? ¿Los mejorará acaso sus reflexiones éticas? Seguramente no. Un paseo por los argumentos de la duda cartesiana o la invitación nietzscheana a no ser camellos tal vez les ayude a modelar su rebeldía y a hacerla más fecunda. Pero poco puede contribuir esta pandilla de heterodoxos a un modelo de educación competitivo y economicista que persigue hacer de nuestros jóvenes unos trabajadores abnegados, buenos consumidores y votantes dóciles. Para eso les bastará con una formación técnica y un adoctrinamiento religioso, de cualquier signo, que esto importa menos.    
            También recordamos que un gobierno de Felipe González suprimió la Historia de la Filosofía como asignatura común en 2º de Bachillerato y la relegó a materia de modalidad en el bachillerato de ciencias sociales. Tuvo que ser una ministra del PP, Pilar del Castillo, quien la restituyera. (Por cierto, en el anteproyecto de la LOCE -2001- se establecía ya una reválida o Prueba General de Bachillerato –PGB- para obtener el título de Bachiller y acceder a la Universidad. ¿Les suena?). Pero Wert-Rajoy ha ido más allá que los socialistas, haciendo de la reforma una demolición controlada: reduce la Filosofía a una mera optativa y, además, suprime la Formación ético-cívica de 4º de ESO (impartida por profesores de filosofía) y también la Educación para la ciudadanía de 5º de Primaria y 3º de ESO (que los filósofos comparten con los profesores de ciencias sociales). Todas ellas han sido hasta ahora asignaturas comunes y obligatorias para todo el alumnado, convirtiéndose en instrumentos preciosos para la maduración intelectual y la formación en valores laicos comunes, imprescindibles para la convivencia. De hecho, así sucede en los países de nuestro entorno europeo.
            Ahora Rajoy suprime tres asignaturas necesarias para el fomento del debate crítico y formativo, y para el conocimiento de otras formas de pensar y entender la existencia, y da vía libre al adoctrinamiento religioso; pues la religión sale fortalecida con la vuelta al viejo sistema de elección entre ésta y la ética (sistema considerado inconstitucional en varias sentencias del Tribunal Supremo). Vuelve a ser la ética filosófica, racionalista y laica, la hermana pobre de la religión: sólo llegará a los hijos de los descreídos o de quienes practican religiones diferentes a la verdadera. Sigue la segregación ideológica en las aulas. Vuelve el pasado.