martes, 2 de junio de 2026

Complejo turístico y gasolinera para la casa del lince ibérico

©José Luis Ojeda

He conocido por la prensa local el proyecto de construir un complejo turístico en la Casa Argimiro, ubicada a 14 kilómetros de la ciudad de Andújar, en el cruce de la carretera del Santuario con la de la Parrilla, en plena Sierra Morena. 

Según esta información, el citado proyecto, apoyado desde el Ayuntamiento,  incluye un hotel con 50 plazas, zonas para bungalows y autocaravanas, un restaurante y una gasolinera. 

Considero que un negocio de ese tipo en el perímetro inmediato del Parque Natural Sierra de Andújar, en concreto en una zona de paso de linces como es "Viñas de Peñallana" --a unos 600 metros del Centro de Interpretación del Parque--, constituye una grave amenaza para ese entorno natural, donde con el lince conviven buitres negros y leonados, águilas imperiales o búhos reales. Sin duda, se multiplicará el consumo de agua del acuífero de la zona, incrementándose, al mismo tiempo, el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas. 

Me surgen dudas como, por ejemplo, ¿las aguas residuales serán transportadas a la depuradora del municipio, "tratadas" in situ o acabarán vertiéndose en las limpias y "sonorosas" aguas del arroyo de la Parrilla?; ¿qué riesgos entraña para un entorno de ese valor natural la venta de combustibles y el estacionamiento de autocaravanas? ¿Y quién controlará que todo se haga conforme a la normativa --me consta que tanto el SEPRONA como los agentes forestales de la extensa provincia jiennense están bajo mínimos en lo que se refiere a personal--? 

Aseguran que este negocio creará 25 puestos de trabajo directos, pero no entiendo cómo un hotel de 50 plazas y una gasolinera pueden generar ese número de empleos... Me temo que sea el canto de sirenas que entonan los munícipes para que quien se oponga aparezca como enemigo del pueblo. 

Por otra parte, este complejo constituirá un importante foco de ruido --más ruidos que nos alejan de "la noche sosegada, la música callada" del poeta místico-- y también una agresión a los oscuros cielos nocturnos de la zona, reconocidos como idóneos para la contemplación astral precisamente por estar libres de contaminación lumínica. Forman parte de la Reserva Starlight de Sierra Morena, una de las más extensas de Europa. 

En las proximidades, ya funcionan desde hace años unas instalaciones similares con dos restaurantes y hospedaje con más de cien camas, además de numerosas casas rurales. 

La ciudad andujareña y su comarca se han movilizado meses atrás para expresar su rechazo a la instalación de una planta de producción de biometano, que venía a sumarse a la tala de cientos de olivos centenarios en la comarca para hacer hueco a miles de placas solares. Y las protestas lograron paralizar la estación de biometano, que también contaba con el apoyo del Ayuntamiento de Andújar. Las fotovoltaicas, sin embargo, siguen devorando la tierra fértil y destruyendo la economía local tradicional. El lema "Desarrollo sí, pero no así" unifica a muchas de estas protestas ciudadanas en todo el país, en especial en la España despoblada. Ejercen su crítica hacia los modelos de crecimiento económico que priorizan el lucro de unos pocos frente al bienestar social y los valores ecológicos. El desafío actual pasa por lograr el progreso asegurando la sostenibilidad y la justicia social --expresión esta olvidada y hasta criminalizada hoy--. 

Me he dirigido por e-mail a la asociación medioambiental andujareña AMECO, pero no he recibido aún ninguna respuesta.

No estaría de más hacer una campaña de concienciación de cara a la importancia de preservar este rico patrimonio natural --que aporta beneficios de todo tipo a la ciudad, también económicos-- ante la amenaza de los intereses especulativos, disfrazados siempre bajo la promesa de creación de riqueza y puestos de trabajo, la mayoría de los cuales serán precarios o, tal vez, meramente ficticios. 

Creo que es urgente que abandonemos de una vez la mirada imperante, depredadora, enviciada y entubada hacia el foco del beneficio económico y la productividad, para dar paso a un mirar contemplativo que se dirige con respeto hacia los demás seres vivos, humanos y no humanos. De lo contrario, y mientras llega nuestra extinción como especie, la existencia en este frágil hogar que nos acoge será cada día más insoportable por inhumana, por hostil a la propia vida. 

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lunes, 1 de junio de 2026

Tourist Complex and Gas Station for the Home of the Iberian Lynx (Andújar, Spain)

©José Luis Ojeda

 I recently learned through the local press about a project to build a tourist complex at Casa Argimiro, located 14 kilometers from the city of Andújar, at the junction of the Santuario and Parrilla roads, in the heart of the Sierra Morena mountains.

According to this information, the project, which is supported by the local council, includes a 50-bed hotel, areas for bungalows and motorhomes, a restaurant, and a gas station.

I believe that a business of this kind in the immediate vicinity of the Sierra de Andújar Natural Park—specifically in an area known as Viñas de Peñallana, which serves as a corridor for Iberian lynxes and lies only about 600 meters from the Park’s Visitor and Interpretation Centre—poses a serious threat to this natural environment. The Iberian lynx shares this habitat with black vultures, griffon vultures, Spanish imperial eagles, and Eurasian eagle-owls. There is little doubt that water consumption from the local aquifer would increase significantly, while at the same time the risk of groundwater contamination would also rise.

Several questions come to mind. For example: will wastewater be transported to the municipal treatment plant, treated on-site, or ultimately discharged into the clean and murmuring waters of the Parrilla stream? What risks would the presence of a fuel station and a motorhome parking area pose to an environment of such ecological value?

The promoters claim that the development will create 25 direct jobs, but I struggle to understand how a 50-bed hotel and a gas station could generate that number of positions. I fear this may be little more than a siren song sung by local officials, intended to portray anyone who opposes the project as an enemy of the town.

Furthermore, this complex would become a significant source of noise—yet more noise distancing us from “the tranquil night, the silent music” celebrated by the mystic poet—and would also constitute an assault on the area’s dark night skies. These skies are recognized as ideal for stargazing precisely because they remain free from light pollution. They form part of the Sierra Morena Starlight Reserve, one of the largest in Europe.

Nearby, similar facilities have already been operating for years, including two restaurants and accommodation with more than one hundred beds, as well as numerous rural guesthouses.

In recent months, the city of Andújar and the surrounding region have mobilized to express their opposition to a proposed biomethane production plant, which would have been added to the ongoing removal of hundreds of centuries-old olive trees to make way for vast photovoltaic installations. Public protests succeeded in halting the biomethane project, which was also supported by the Andújar City Council. The slogan “Development, yes—but not like this” has become a unifying message for many grassroots movements across the country, particularly in depopulated rural areas. These initiatives criticize models of economic growth that prioritize short-term profit over social well-being and ecological values. The challenge today is to achieve progress while ensuring sustainability and social justice—a concept that seems increasingly forgotten and even stigmatized.

I have contacted the local environmental association AMECO by email, but I have not yet received a response.

A public awareness campaign highlighting the importance of preserving this rich natural heritage—which brings benefits of all kinds to the city, including economic ones—would not be out of place. Such efforts are needed to counter the threat posed by speculative interests, which are invariably presented under the promise of wealth creation and job opportunities, many of which are likely to be precarious or perhaps even largely fictitious.

We must finally abandon the prevailing outlook—predatory, addicted, and narrowly focused on economic gain and productivity—and make way for a contemplative way of seeing, one that regards other living beings, human and non-human alike, with respect. Otherwise, while we await our eventual extinction as a species, life in this fragile home that shelters us will become increasingly unbearable, increasingly inhuman, and increasingly hostile to life itself.

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domingo, 31 de mayo de 2026

Olvidar el horror es fácil

     La filósofa María Zambrano escribe estas líneas desde su exilio en Roma, pocos años después del final de la Segunda Guerra Mundial y con el dictador Franco en el poder en España:    

    «Una de las debilidades del hombre europeo de finales y principios de siglo ha sido el no creer en el absurdo, en el horror, en el crimen gratuito, en lo diabólico. El haber olvidado que ciertas cosas, ciertos horrores, habían sucedido entre nosotros no hacía tanto tiempo, y el no haber sospechado que podían suceder de nuevo bajo otra máscara, y por otros motivos, pues de ciertos horrores lo importante es que ocurran. Que el hombre, y el hombre civilizado, haya sido capaz de cometerlos; los motivos… se inventan (…) La condición humana es tal que basta humillar, desconocer o hacer padecer a un hombre –uno mismo o el prójimo— para que el hombre todo sufra. En cada hombre están todos los hombres.»

María Zambrano, Persona y democracia

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sábado, 30 de mayo de 2026

Forgetting horror is easy

     The philosopher María Zambrano wrote these lines from her exile in Rome, a few years after the end of the Second World War and while the dictator Franco was still in power in Spain:

    “One of the weaknesses of the European man at the turn of the century has been his inability to believe in the absurd, in horror, in gratuitous crime, in the diabolical. He forgot that certain things, certain horrors, had taken place among us not so long ago, and failed to suspect that they could happen again under a different mask and for different reasons; for with certain horrors, what matters is that they occur. That man—and civilized man at that—has been capable of committing them; the reasons... are invented. (...)

      The human condition is such that it is enough to humiliate, ignore, or cause suffering to a single human being—oneself or another—for humanity as a whole to suffer. In every human being are all human beings.”

María Zambrano, Person and Democracy

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lunes, 25 de mayo de 2026

La romería del Rocío, el espíritu y la verdad

Asalto en la ermita del Rocío
En la emisión del informativo de RNE de esta mañana, Juan Ramón Lucas, su conductor, conectaba en directo con la aldea del Rocío y, tras la descripción del salto de la verja por parte de los devotos rocieros y su asalto a la capilla donde se guarda la imagen de la Virgen, Lucas hablaba de un estado de "éxtasis, casi místico". Este mismo tono admirativo he oído utilizar por parte de periodistas de radio y televisión de medios de todo tipo. 
Procesión de chiítas en Pakistán

Hablar de éxtasis colectivo tal vez sea adecuado, pero nada más alejado de la mística que esta ruidosa y multitudinaria eclosión de pasiones desbordadas. Veo más fetichismo y fanatismo --que nuestro miope etnocentrismo atribuye en exclusiva a otras culturas-- en estos ritos con profundos orígenes paganos que religiosidad interior, espiritual, reflexiva y, mucho menos, mística. Qué lejos de todo esto está el camino áspero, solitario, silencioso y apartado que siguen Juan de la Cruz o Teresa de Ávila, con las vías purgativa, iluminativa y unitiva que no dejan espacio a estos desahogos tan pueriles y terrenales. El poder, la Inquisición, no dejó de amenazar su heterodoxia. 

Parece que todos los medios de comunicación, con tan honrosas como raras excepciones, se pliegan a una línea informativa caracterizada por tres rasgos: 1. Abonar una actitud de estulticia generalizada que no deje espacio al pensamiento sosegado; 2. Reducir el foco de lo noticiable a parámetros tan estrechos como sujetos a espurios intereses económicos y políticos, empobreciendo la realidad que se percibe; y 3. No examinar con espíritu crítico ni poner en cuestión ningún hecho social que cuente con el beneplácito del poder. 

A un ateo como yo, le originan una profunda inquietud estas escenas que nos retrotraen a nuestro pasado tribal más remoto, episodios de fusión colectiva irracional que disuelven al individuo en una masa que lo puede arrastrar hacia actos incontrolables --un ritual en este caso, mas también al linchamiento de un inocente o al asalto del Capitolio de los EE UU--. Pero, supongo que también provocarán rechazo en un creyente que esté por un cristianismo evangélico y que defienda una religiosidad en la línea de lo que señalan con claridad las sagradas Escrituras. Y en esto coinciden las antiguas y las nuevas: "No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso." (Biblia de Jerusalén: Éxodo, 20:4-6). Respecto al Nuevo Testamento, la conversación de Jesús con la alegre mujer samaritana no admite dudas: "Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar". Jesús le dice: "Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre (...) Los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Evangelio de Juan, 4:24).

A pesar de todas estas palabras escritas, el catolicismo --el español, al menos-- es hoy la religión más fetichista de cuantas pululan por la vieja Europa. 

Las voces disidentes existen dentro y, desde luego, fuera del catolicismo, pero nadie se atreve a darles cobertura. Para quienes gobiernan, un pueblo adocenado, adormecido en estos fastos, resulta más fácil de gobernar; y para los clérigos, constituyen una muy buena excusa para montar chiringuitos y para que los fieles no se dediquen a la reflexión y la praxis transformadora que un cristianismo comprometido exige y que tanto ha molestado y sigue molestando al poder. 

Sigan, pues, periodistas, políticos y clérigos asentados en eso que ahora llaman su "zona de confort", y sigan también "poniendo en valor" (expresión tan manida como odiosa) estos folclores que generan pingües beneficios a unos y otros; en particular, a la sacrosanta y mal llamada industria turística. El resto, aguardaremos expectantes, vigilantes e impotentes el fatal desenlace a que estos desbarajustes sociales, alentados por un abandono generalizado de principios merecedores de tal nombre, han conducido en nuestra reciente historia. 

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miércoles, 20 de mayo de 2026

The El Rocío Pilgrimage: Spirit and Truth

Storming the fence at the
El Rocío chapel




In this morning’s RNE news broadcast, Juan Ramón Lucas, the presenter, connected live with the village of El Rocío and, after describing the “jumping of the fence” by the Rocío devotees and their rush into the chapel where the image of the Virgin is kept, Lucas spoke of a state of “ecstasy, almost mystical.” I have heard this same admiring tone used by radio and television journalists from all kinds of media outlets.

Shiite procession
in Pakistan
To speak of collective ecstasy may perhaps be appropriate, but nothing could be further removed from mysticism than this noisy and massive outburst of unbridled passions. I see more fetishism and fanaticism --that our ethnocentrism myopic attributes exclusively to other cultures-- in these rites, with their deep pagan roots, than inward, spiritual, reflective religiosity, and still less mysticism. How far removed from all this is the harsh, solitary, silent, and withdrawn path followed by John of the Cross or Teresa of Ávila, with the purgative, illuminative, and unitive ways that leave no room for such childish and worldly emotional outpourings. Power — the Inquisition — never ceased threatening their heterodoxy.

It seems that almost all the media, with exceptions as honorable as they are rare, conform to an editorial line characterized by three features: 1. Encouraging an attitude of generalized stupidity that leaves no room for calm reflection; 2. Narrowing the focus of what is considered newsworthy to parameters as restrictive as they are subject to spurious economic and political interests, thereby impoverishing perceived reality; and 3. Failing to examine critically or question any social phenomenon that enjoys the approval of those in power.

As an atheist, these scenes deeply unsettle me, for they take us back to our most remote tribal past: episodes of irrational collective fusion that dissolve the individual into a mass capable of dragging him toward uncontrollable acts — a ritual in this case, but also a lynching or an assault on the U.S. Capitol. Yet I imagine they also provoke rejection in believers committed to an evangelical Christianity and who defend a form of religiosity in line with what the Holy Scriptures clearly indicate. And in this respect, the old and the new alike are in agreement: “You shall not make for yourself a carved image, or any likeness of anything that is in heaven above, or that is in the earth beneath, or that is in the waters under the earth. You shall not bow down to them or worship them, for I, Yahweh your God, am a jealous God” (Jerusalem Bible: Exodus 20:4–6). As for the New Testament, Jesus’ conversation with the cheerful Samaritan woman leaves no room for doubt: “Our fathers worshipped on this mountain, and you say that Jerusalem is the place where people ought to worship.” Jesus said to her: “Believe me, woman, the hour is coming when neither on this mountain nor in Jerusalem will you worship the Father (...) True worshippers will worship the Father in spirit and in truth” (Gospel of John 4:24).

Despite all these written words, Catholicism — Spanish Catholicism at least — is today the most fetishistic religion among all those swarming across old Europe.

Dissenting voices exist both within and, of course, outside Catholicism, but no one dares give them coverage. For those who govern, a docile people, lulled to sleep by these spectacles, are easier to rule; and for the clergy, they provide an excellent excuse for setting up little rackets and for keeping the faithful from engaging in the reflection and transformative praxis that a committed Christianity demands — and which has so greatly disturbed, and continues to disturb, those in power.

So let journalists, politicians, and clergymen remain settled in what they now call their “comfort zone,” and let them continue “highlighting the value” (an expression as hackneyed as it is odious) of these folk spectacles that generate handsome profits for some and others — especially for the sacrosanct and misleadingly named tourism industry. The rest of us shall remain watchful, vigilant, and powerless, awaiting the fatal outcome to which these social disorders, encouraged by a generalized abandonment of principles worthy of the name, have led in our recent history.

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lunes, 18 de mayo de 2026

Andaluces, por sentido común

Este ha sido uno de los lemas de VOX en su campaña andaluza. Es la de "sentido común" una expresión ambigua. Al león, su instinto (que viene a ser la versión silvestre de nuestro sentido común) le dicta la estrategia más eficaz para atrapar a la grácil e indefensa gacela y devorarla. Por su parte, esta empleará todo su instinto-sentido común en eludir el peligro y subsistir con sus crías el mayor tiempo posible. Yo, trabajador de la enseñanza, me he sentido siempre más gacela que león en la intemperie de esta sabana, hermosa y dura, que es la vida. 

La derecha ha representado en Andalucía desde tiempos inmemoriales, los intereses de los más poderosos, la aristocracia de la sangre, antes; la aristocracia del dinero, ahora y siempre. Son los más fuertes, lo que en la naturaleza vienen a ser el león, el águila y el pez gordo. Descartes dejó escrito,  no sin ironía, que el sentido común es el bien mejor repartido del mundo, pues todos creemos tenerlo. A tenor de los resultados electorales de este domingo, no andamos sobrados de esa facultad, al menos el 64,8 % de quienes hemos acudido a votar. 

¡Ay! ¡Quién fuera un poco más gacela y un poco menos pardillo!

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