domingo, 21 de junio de 2026

Las filósofas del sentido

María Zambrano con su inseparable boquilla de fumar, 
recién retornada del exilio
en su casa de Madrid en 1984
©Raúl Cancio -El País-

 En la Europa de la segunda mitad del siglo XIX, se dio la confluencia de las obras de tres gigantes de la filosofía:  F. Nietszsche, K. Marx y S. Freud. La filosofía hecha hasta ese momento había sido enemiga de la vida, encubridora de los intereses del capital y castradora del instinto bajo una supuesta racionalidad sin sombra, nos venían a decir en sus escritos. 
   Asistíamos entonces al surgimiento de los modernos Estados nación y a la lucha del liberalismo por perfilar los principios de las nuevas democracias. Ellos han pasado a la historia como los filósofos de la sospecha, dado que sus respectivas obras denunciaban las trampas políticas, religiosas y metafísicas que habían atenazado al ser humano en los más de veinte siglos que nos separaban desde la luminosidad del pensamiento de la Grecia clásica, descubridora del humanismo, de la libertad individual, de la crítica racional, de la ética laica y de la democracia. Nietzsche, Marx y Freud, cada uno a su manera, extendieron sus sospechas a las ideologías imperantes. Buscaban las claves de una emancipación de la persona frente a las amenazas agazapadas en el interior del propio ser humano, en su entorno sociopolítico y también en el ámbito de lo suprahumano. Otra cosa fueron las consecuencias de las transformaciones revolucionarias que esas filosofías de la sospecha propiciaron. 

  Pero pocos años después, las esperanzas, muchas de ellas expresadas en forma de sacralizadas utopías intrahistóricas --en sus dos versiones: nacionalista e internacionalista-- o suprahistóricas --escatología religiosa--, se vendrían abajo estrepitosamente. Europa se adentraba en tres largas décadas de oscuridad y de violencia sin precedentes, que comenzaban con el estallido de la primera Guerra Mundial y finalizarían con la derrota de las ansias imperialistas y exterminadoras de Alemania y Japón --reemplazadas por los nuevos imperialismos de EEUU y la URSS--, conociendo entre medias la Revolución comunista rusa --y, posteriormente, la china de Mao--, con sus funestos resultados en lo que a la libertad individual se refiere. 

     Surgió entonces la necesidad de una nueva forma de pensamiento una Filosofía del sentido, que encontró su mejor expresión en las obras de Albert Camus (1913-1960 --Premio Nobel en 1957--) y María Zambrano (1904-1991 --Premio Cervantes en 1988--). Antonio Machado (1875-1939), Simone Weil (1909-1943) y Hannah Arendt (1906-1975) también están en esta misma órbita de la nueva metafísica del sentido. Sus obras buscan humanizar la razón y dirigir los esfuerzos de la filosofía en ofrecer al ser humano propuestas de sentido desde una razón abierta a las dimensiones más intuitivas y emocionales de nuestra mente, adelantándose a las teorías norteamericanas de las inteligencias múltiples --Howard Gardner, 1983--: la "pensée de midi" y la "razón poética" simbolizan sus respectivas filosofías. Se trataba de ofrecer a la persona un lugar en el mundo más allá de las tradicionales ideologías: construir una sociedad donde los derechos de cada ser humano estén por encima de las fronteras y las fobias; admitir el límite de lo relativo frente a la mitologización de las utopías; promover la preservación y el cuidado de la vida en sus múltiples manifestaciones frente al afán de dominio heteropatriarcal; promulgar la fraternidad universal y los principios morales derivados de la dignidad de cada sujeto frente a la razón de Estado o la tiranía de la historia; cultivar la vida interior frente a las religiones de los ritos y los signos externos; y valorar el arte como fuente de sentido y de felicidad. Son algunas de sus propuestas filosóficas. 

    Hoy asistimos, otra vez, a un panorama de desilusión, de desesperanza, tras los atisbos de un nuevo humanismo que supusieron la creación de la ONU y la proclamación de los derechos humanos o el fin de la guerra fría. Vuelven por sus fueros las ansias imperialistas, los nacionalismos violentos y excluyentes, las ideologías supremacistas. Todo ello bajo la amenaza de una crisis medioambiental sin precedentes y la mezcla de revolución tecnológica y de amenaza existencial que supone la IA. Se hacen de nuevo imprescindibles las propuestas de las filosofías del sentido. Sus representantes hoy siguen siendo mayoritariamente mujeres: Nancy FraserJudith Butler, Martha Nussbaum, o las pensadoras españolas Victoria Camps y Amelia Valcárcel. 

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sábado, 20 de junio de 2026

The women philosophers of meaning

María Zambrano with her inseparable cigarette holder,
recently returned from exile,
in her home in Madrid in 1984
©Raúl Cancio – El País

  In 19th-century Europe, there was a convergence of the works of three giants of philosophy: F. Nietzsche, K. Marx, and S. Freud. Philosophy up to that point had been life-destroying, concealing the interests of capital and castrating instinct under a supposed shadowless rationality, we were told.
   We were witnessing then the emergence of modern nation-states and the struggle of liberalism to shape the principles of the new democracies. They have gone down in history as the “philosophers of suspicion,” since their respective works denounce the political, religious, and metaphysical traps that had held human beings captive during the twenty centuries separating them from the luminosity of classical Greek thought, which discovered humanism, individual freedom, rational critique, secular ethics, and democracy. Nietzsche, Marx, and Freud, each in their own way, extended their suspicion to the prevailing ideologies. They sought the keys to human emancipation from the threats hidden within the human being itself, in its sociopolitical environment, and also in the realm of the supra-human. Another matter entirely were the consequences of the revolutionary transformations that these philosophies of suspicion set in motion.

   But a few years later, those hopes—many of them expressed in the form of intrahistorical utopias (in their two versions: nationalist and internationalist) or supra-historical ones (religious eschatology)—collapsed dramatically. Europe entered three long decades of darkness and unprecedented violence, beginning with the outbreak of the First World War and ending with the defeat of the imperialist and exterminatory ambitions of Germany and Japan—replaced by those of the USA and the USSR—having in between witnessed the Russian Communist Revolution—and later Mao’s Chinese one—with their disastrous consequences for individual freedom.

   A new form of thought then emerged, which we will call the Philosophy of Meaning. It found its best expression in the works of Albert Camus (1913–1960—Nobel Prize in 1957) and María Zambrano (1904–1991—Cervantes Prize in 1988). Antonio Machado (1875–1939), Simone Weil (1909–1943), and Hannah Arendt (1906–1975) also belong to this same sphere of a new metaphysics of meaning. Their works seek to humanize reason and to direct philosophical efforts toward offering human beings proposals of meaning, from a reason open to the most intuitive and emotional dimensions of our mind, anticipating the North American theories of multiple intelligences (Howard Gardner, 1983): the “pensée de midi” and “poetic reason” symbolize their respective philosophies. They aim to offer individuals a place in the world beyond traditional ideologies: to build a society in which each person’s rights stand above borders and phobias; the limit of the relative against the mythologization of utopias; the preservation and care of life in its multiple manifestations against the drive for heteropatriarchal domination; universal fraternity and moral principles derived from the dignity of each subject against reason of state; inner life against religions of rites and symbols; art as a source of meaning and happiness. These are some of their philosophical proposals.

   Today we once again face a landscape of disillusionment and despair, after the glimpses of a new humanism that came with the creation of the UN and the proclamation of human rights, or the end of the Cold War. Imperial ambitions, violent and exclusionary nationalisms, and supremacist ideologies are returning. All this unfolds under the threat of an unprecedented environmental crisis and the mixture of technological revolution and existential threat posed by AI. Once again, the proposals of the women philosophers of meaning have become indispensable. Their representatives today are still predominantly women: Nancy Fraser, Judith Butler, Martha Nussbaum, and Spanish thinkers such as Victoria Camps and Amelia Valcárcel.

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Les femmes philosophes du sens

María Zambrano avec son inséparable porte-cigarette,
tout juste revenue d’exil
dans sa maison à Madrid en 1984
©Raúl Cancio -El País-

Dans l’Europe du XIXe siècle, les œuvres de trois géants de la philosophie se sont rencontrées : F. Nietzsche, K. Marx et S. FreudLa philosophie élaborée jusqu’alors avait été meurtrière de la vie, dissimulatrice des intérêts du capital et castratrice de l’instinct sous une prétendue rationalité sans ombre, nous disait-on.

    Nous assistions alors à l’émergence des États-nations modernes et à la lutte du libéralisme pour définir les principes des nouvelles démocraties. Ils sont entrés dans l’histoire sous le nom de « philosophes du soupçon », car leurs œuvres respectives dénonçaient les pièges politiques, religieux et métaphysiques qui avaient entravé l’être humain durant les vingt siècles qui nous séparaient de la lumière de la pensée de la Grèce classique, découverte de l’humanisme, de la liberté individuelle, de la critique rationnelle, de l’éthique laïque et de la démocratie.

   Nietzsche, Marx et Freud, chacun à sa manière, étendirent leurs soupçons aux idéologies dominantes. Ils cherchaient les clés de l’émancipation de la personne face aux menaces tapies à l’intérieur même de l’être humain, dans son environnement sociopolitique et également dans le domaine du suprahumain. Il en alla autrement des conséquences des transformations révolutionnaires que ces philosophies du soupçon contribuèrent à susciter.

   Mais quelques années plus tard, les espoirs, souvent exprimés sous la forme d’utopies intrahistoriques —dans leurs deux versions, nationaliste et internationaliste— ou suprahistoriques —l’eschatologie religieuse— s’effondrèrent de manière retentissante. L’Europe s’engageait dans trois longues décennies d’obscurité et de violence sans précédent, qui commencèrent avec le déclenchement de la Première Guerre mondiale et s’achevèrent avec la défaite des ambitions impérialistes et exterminatrices de l’Allemagne et du Japon —remplacées par celles des États-Unis et de l’URSS—, tout en connaissant entre-temps la Révolution communiste russe —puis la révolution chinoise de Mao—, avec ses conséquences funestes pour la liberté individuelle.

  C’est alors qu’apparut la nécessité d’une nouvelle forme de pensée que nous appellerons la « Philosophie du sens », qui trouva sa meilleure expression dans les œuvres d’Albert Camus (1913-1960 —Prix Nobel en 1957) et de María Zambrano (1904-1991 —Prix Cervantes en 1988). Antonio Machado (1875-1939), Simone Weil (1909-1943) et Hannah Arendt (1906-1975) s’inscrivent également dans cette même orbite de la nouvelle métaphysique du sens.

    Leurs œuvres cherchent à humaniser la raison et à orienter les efforts de la philosophie vers l’élaboration de propositions de sens destinées à l’être humain, à partir d’une raison ouverte aux dimensions les plus intuitives et émotionnelles de notre esprit, anticipant ainsi les théories nord-américaines des intelligences multiplesHoward Gardner, 1983--. La « pensée de midi » et la « raison poétique » symbolisent leurs philosophies respectives.

    Il s’agit d’offrir à la personne une place dans le monde au-delà des idéologies traditionnelles: construire une société où les droits de chaque être humain prévalent sur les frontières et les phobies; reconnaître les limites du relatif face à la mythologisation des utopies; préserver et prendre soin de la vie dans ses multiples manifestations face à la volonté de domination hétéropatriarcale; promouvoir la fraternité universelle et les principes moraux dérivés de la dignité de chaque sujet face à la raison d’État; privilégier la vie intérieure face aux religions des rites et des signes; considérer l’art comme une source de sens et de bonheur. Telles sont quelques-unes de leurs propositions philosophiques.

   Aujourd’hui, nous assistons à nouveau à un paysage de désillusion et de désespoir, après les signes d’un nouvel humanisme qu’avaient représentés la création de l’ONU, la proclamation des droits de l’homme ou encore la fin de la guerre froide. Les ambitions impérialistes, les nationalismes violents et exclusifs ainsi que les idéologies suprémacistes refont surface. Tout cela se produit sous la menace d’une crise environnementale sans précédent et dans le contexte d’un mélange de révolution technologique et de menace existentielle que représente l’intelligence artificielle.

   Les propositions des philosophes du sens redeviennent dès lors indispensables. Leurs représentantes actuelles sont encore majoritairement des femmes: Nancy Fraser, Judith Butler, Martha Nussbaum, ainsi que des penseuses espagnoles telles que Victoria Camps et Amelia Valcárcel.

(Plus sur María Zambrano ICI

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viernes, 19 de junio de 2026

Hay ciertos ruidos que son más ruidos que otros ruidos

     Con el argumento del ruido que ocasionan, el Ayuntamiento de Granada amenaza con cerrar la librería Sostiene Pereira y el de Córdoba no renueva la licencia a sus tres cines de verano al aire libre. ¿Mostrarán estas corporaciones municipales igual sensibilidad cuando el foco de la molestia provenga no de dos centros de cultura, sino de alguna actividad consagrada a la hostelería o al turismo

     Parece detectarse aquí cierta inquina hacia la cultura. Resulta que una librería y un cine tradicional hacen mucho más barrio que negocio, justo lo contrario que un centro comercial con sus multicines incluidos. Los mordor quieren hacer de las ciudades gigantescos escenarios donde medren sus mercaderes, dejando atrás la ciudad como espacio de convivencia para quienes desarrollan su proyecto vital en ella, dentro de ella, junto a ella. Y que los vecinos permanezcan encerrados en sus casas siempre que no estén trabajando. En ellas recibirán todos los estímulos y los suministros necesarios a través de las redes y los riders. Y solo saldrán de sus escondrijos subidos en sus coches para viajar, o sea, para convertirse, ahora ellos, en turistas invasores de otros países, de otras ciudades acosadas. 

Esto sucede en Córdoba:

"El problema del ruido es una excusa": las asociaciones cuestionan los argumentos que amenazan a los cines de verano | Sociedad | Cadena SER https://share.google/QZHAkzTLexxtuWLxc

Y esto, en Granada:

"La librería Sostiene Pereira recaba apoyos para sus actividades culturales"

        La respuesta a la pregunta formulada más arriba puede hallarse, en lo que a Granada respecta, en este otro enlace:

https://www.elindependientedegranada.es/politica/psoe-exige-inclusion-zona-violon-palacio-congresos-mapa-ruidos-infierno-acustico-que-sufren

(Leer más sobre el problema de la contaminación acústica AQUÍ

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jueves, 18 de junio de 2026

Some kinds of noise, apparently, are noisier than others.

     Using noise as a pretext, Granada City Council is threatening to shut down the Sostiene Pereira bookshop, while Córdoba City Council has refused to renew the licenses of its three open-air summer cinemas. Will these municipal authorities show the same level of concern when the source of the disturbance comes not from two cultural institutions, but from activities associated with hospitality or tourism?

  There seems to be a certain animosity toward culture here. The reality is that a bookshop and a traditional cinema contribute far more to the life of a neighborhood than they do to commerce, quite the opposite of a shopping mall with its multiplex cinemas. But the Mordors want to turn cities into gigantic stages where their merchants can prosper, leaving behind the idea of the city as a space of coexistence for those who build their lives in it, within it, and alongside it. And they want residents to remain confined to their homes whenever they are not working. There, they will receive all the stimuli and supplies they need through digital networks and delivery riders. They will emerge from their hiding places only by getting into their cars to travel—that is, to become, in turn, invading tourists in other countries, in other besieged cities.

     This is what is happening in Córdoba:

"The noise issue is an excuse": associations challenge the arguments threatening the city's summer cinemas.

     And this, in Granada:

"The Sostiene Pereira bookshop rallies support for its cultural activities."

     The answer to the question raised above may be found, at least in Granada's case, in this other article:

"The PSOE demands the inclusion of the Violón–Congress Palace area on the city's noise map because of the "acoustic hell" suffered by local residents."

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lunes, 8 de junio de 2026

Andujanía

Con la venia de Alfredo Ybarra, nuestro ilustre poeta, escribo hoy sobre andujanía

Y comienzo con una pregunta: ¿Vive Andújar tan inmóvil, tan anquilosada, tan ensimismada en su andujanía como sostienen algunos? Francamente, yo no lo creo así. Y, aunque coincidiera en la constatación de ciertos síntomas preocupantes, seguramente me alejaría en la identificación de sus causas. 

Algunos discursos versan acerca de la supuesta idiosincrasia de un pueblo a la que se atribuyen determinadas virtudes y defectos. Son herederos de los teóricos del espíritu del pueblo y de la identidad nacional (aplicados ahora a la patria chica más que al Estado nación) del idealismo alemán del siglo XIX --en particular, de Hegel y de W. Humboldt--. Estos planteamientos contaron con fervientes defensores en la España finisecular y de la primera mitad del siglo veinte con historiadores y filósofos como Menéndez Pelayo, Ángel Ganivet, Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset o su discípula María Zambrano, entre otros. Siempre he considerado esos conceptos como meros constructos teóricos con muy poca base en la realidad social, tan variopinta como viva y cambiante en función de las circunstancias sociales, políticas y económicas de cada tiempo. No obstante, fueron utilizados para alcanzar prolijas conclusiones acerca de los rasgos del carácter propio de sus habitantes o, incluso de su ser esencial: el español sería estoico-senequista, mas también envidioso, frente al carácter alemán tan laborioso e innovador como apto para el pensamiento abstracto, o el inglés, flemático, pragmático y elegante. Pero, en mi opinión, hablar de la esencia del ser español es una pura quimera, pues un malagueño tiene mucho más en común con un napolitano o un ateniense que con un euskaldún, dada la enorme distancia que separa sus lenguas y costumbres respectivas. 

¿Es el carácter andujareño --en caso de existir algo real que responda a esta designación-- proclive a la parálisis resignada o al conformismo ramplón?

El hecho de haber sido Andújar el escenario donde se constituyó la Junta Central de las Andalucías en 1835 --primera expresión histórica del movimiento andalucista, recién concluida la década ominosa del felónico Borbón-- por parte de los liberales frente al reaccionario partido carlista, indicaría más bien todo lo contrario. 

Mas, volvamos al presente. En los pasados meses, ha tenido lugar una importante movilización ciudadana para exigir una dotación suficiente de personal sanitario y de recursos para el hospital público comarcal de Andújar. También la ha habido más recientemente contra la construcción de una enorme planta de producción de biometano. Ambas iniciativas populares dicen mucho del buen tono vital de los andujareños. Asimismo, la existencia de asociaciones como Aprompsi, Volver a Vivir, Asociación Montilla Bono, Mensajeros de la Paz, Ameco, Anduxar o Amigos del patrimonio, habla de una sociedad capaz de organizarse para defender valores que considera importantes y amenazados, y pone de manifiesto que en Andújar no todo es romería y Semana Santa, sino que hay vida ciudadana más allá de eso. 

Tal vez sean los representantes de las fuerzas vivas en la ciudad (con las autoridades municipales a la cabeza) quienes más contribuyen a ese estancamiento en el pasado, a ese estrechamiento del horizonte o a esa actitud tan inútil como intrascendente de lamerse llagas sin acometer con decisión determinados proyectos sociales, culturales y económicos, que, esos sí, permanecen anquilosados en el tiempo. Así, la tan cacareada como frustrada Área logística junto a la autovía de Madrid --resuelta finalmente en favor de la vecina Bailén-- o el descuido de industrias vinculadas a la artesanía (en especial, la cerámica y la cera de abejas, mas también la industria jabonera), al sector textil --con fuerte presencia en la zona tiempo atrás-- o al alimentario (ni una sola conservera, por ejemplo), tan importante en Andújar con su fértil vega, sus extensos olivares, su tradición apícola y su potente actividad cinegética y ganadera. 

Pero también podemos y, tal vez, debemos hablar de deporte y de cultura, cada vez más reducidos a eventos puntuales de relumbrón, que son flor de un día. Lejos quedan los años de más actividad de la Casa de la Cultura con su ejemplar Universidad Popular. Inexplicablemente, se ha dejando atrás un importante encuentro deportivo, un clásico, el Memorial Francisco Ramón Higueras, que había alcanzado 26 ediciones y al que asistían atletas de primer nivel. También se han cerrando museos --como el de Antonio Orea y el del lince ibérico--, y Centros de interpretación: es el caso del de la miel y el de nuestro Parque Natural, que, tras inaugurarse con mil anuncios y alharacas, no cuentan ya con un horario de apertura regular al público. Y, junto a todo esto, la infrautilización o el completo abandono de extensas fincas de propiedad municipal, como Zumacares, cuyas amplias instalaciones, hoy en desuso, bien podían convertirse con poca inversión en un excepcional recurso para la educación ambiental de los escolares de la comarca. Estas y otras circunstancias similares dicen mucho de la falta de iniciativa y de voluntad por parte de los munícipes, que no de los ciudadanos. 

Creo que la romería del cerro del Cabezo es, para Andújar, un tendón de Aquiles. Pues ese recio ligamento sirvió de asidero a la diosa Tetis para dar el baño de inmortalidad al héroe, pero, al mismo tiempo, le dejó un punto débil por el que le sobrevendría la desgracia. Así es la romería, que, si bien constituye una importante manifestación religiosa que hace célebre a la ciudad, por otra parte, al concentrar tantas inversiones y esfuerzos de las autoridades, las instituciones y buena parte de la ciudadanía, las deja inanes, sin ánimos, sin fuerzas o sin recursos para abordar otros proyectos que, en ciudades semejantes a la nuestra, sí que encuentran adecuado cauce: el Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda y el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) --ya en sus ediciones 28ª y 20ª, respectivamente--; el 30° Festival Blues de Cazorla; o Alcalá la Real y su 29ª edición de Etnosur. Son iniciativas culturales con resultados excelentes, que, con un trabajo serio y sostenido durante años, han aupado a esas localidades a un lugar destacado en la cultura nacional. 

Por otra parte, los desarrollos industriales de las últimas décadas en otros municipios jiennenses como Martos o Alcaudete --con menos población y peores vías de comunicación que Andújar--, también ponen en evidencia ese anquilosamiento político, que no metafísico, ni tan siquiera ciudadano o social, que lastra el desarrollo de Andújar y que debe ser denunciado. 

Mientras esto sucede, otras celebraciones religiosas como las fiestas de San Eufrasio o la Semana Santa --sacrosanto reclamo turístico--, con la proliferación de hermandades y cofradías, han conocido un desarrollo exponencial amparadas y apoyadas por esas mismas autoridades que, sin embargo, prestan escasa atención a esos otros asuntos que venimos señalando, menos festivos, menos vistosos y que, al mismo tiempo, suelen exigir audacia y planificación a largo plazo. Y cuyos resultados no se ven de inmediato. 

El Ayuntamiento de Andújar acaba de invertir decenas de miles de euros en un monumento elaborado a partir de las letras que componen el nombre de la ciudad, obra del excelente artista local Manolo López. El coste de este gran conjunto escultórico no ha sido detallado de forma pública por el consistorio. Se ha instalado en una rotonda de entrada --junto a la cual ya existen otras dos esculturas, una dedicada al lince ibérico y la otra, de grandes dimensiones, a la caza mayor--. ¿Era necesario o, más bien, resulta siquiera lícito, realizar ese esfuerzo inversor cuando los colegios públicos de esta localidad, que cada año bate récords de máximas térmicas, no disponen aún de sistemas de climatización adecuados? Este simple hecho, que no ha suscitado demasiadas críticas, dice mucho de las prioridades --y hasta del atolondramiento mental-- de quienes gobiernan ahora la ciudad e incluso de quienes habiéndola gobernado años atrás están ahora en la oposición. 

No es un problema, pues, de ensimismamientos, de idiosincrasias o de maneras de ser, sino más bien de mala gestión política y de poderosas voluntades aferradas a lo de siempre para que nada cambie. 

(Más sobre Andújar aquí: Andújar en mi recuerdo

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martes, 2 de junio de 2026

Complejo turístico y gasolinera para la casa del lince ibérico en la Sierra de Andújar

©José Luis Ojeda

He conocido por la prensa local el proyecto de construir un complejo turístico en la Casa Argimiro, ubicada a 14 kilómetros de la ciudad de Andújar, en el cruce de la carretera del Santuario con la de la Parrilla, en plena Sierra Morena

Según esta información, el citado proyecto, apoyado desde el Ayuntamiento,  incluye un hotel con 50 plazas, zonas para bungalows y autocaravanas, un restaurante y una gasolinera. 

Considero que un negocio de ese tipo en el perímetro inmediato del Parque Natural Sierra de Andújar, en concreto en una zona de paso de linces como es "Viñas de Peñallana" --a unos 600 metros del Centro de Interpretación del Parque--, constituye una grave amenaza para ese entorno natural, donde con el lince conviven buitres negros y leonados, águilas imperiales o búhos reales. Sin duda, se multiplicará el consumo de agua del acuífero de la zona, incrementándose, al mismo tiempo, el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas. 

Me surgen dudas como, por ejemplo, ¿las aguas residuales serán transportadas a la depuradora del municipio, "tratadas" in situ o acabarán vertiéndose en las limpias y "sonorosas" aguas del arroyo de la Parrilla?; ¿qué riesgos entraña para un entorno de ese valor natural la venta de combustibles y el estacionamiento de autocaravanas? ¿Y quién controlará que todo se haga conforme a la normativa --me consta que tanto el SEPRONA como los agentes forestales de la extensa provincia jiennense están bajo mínimos en lo que se refiere a personal--? 

Aseguran que este negocio creará 25 puestos de trabajo directos, pero no entiendo cómo un hotel de 50 plazas y una gasolinera pueden generar ese número de empleos... Me temo que sea el canto de sirenas que entonan los munícipes para que quien se oponga aparezca como enemigo del pueblo. 

Por otra parte, este complejo constituirá un importante foco de ruido --más ruidos que nos alejan de "la noche sosegada, la música callada" del poeta místico-- y también una agresión a los oscuros cielos nocturnos de la zona, reconocidos como idóneos para la contemplación astral precisamente por estar libres de contaminación lumínica. Forman parte de la Reserva Starlight de Sierra Morena, una de las más extensas de Europa. 

En las proximidades, ya funcionan desde hace años unas instalaciones similares con dos restaurantes y hospedaje con más de cien camas, además de numerosas casas rurales. 

La ciudad andujareña y su comarca se han movilizado meses atrás para expresar su rechazo a la instalación de una planta de producción de biometano, que venía a sumarse a la tala de cientos de olivos centenarios en la comarca para hacer hueco a miles de placas solares. Y las protestas lograron paralizar la estación de biometano, que también contaba con el apoyo del Ayuntamiento de Andújar. Las fotovoltaicas, sin embargo, siguen devorando la tierra fértil y destruyendo la economía local tradicional. El lema "Desarrollo sí, pero no así" unifica a muchas de estas protestas ciudadanas en todo el país, en especial en la España despoblada. Ejercen su crítica hacia los modelos de crecimiento económico que priorizan el lucro de unos pocos frente al bienestar social y los valores ecológicos. El desafío actual pasa por lograr el progreso asegurando la sostenibilidad y la justicia social --expresión esta olvidada y hasta criminalizada hoy--. 

Me he dirigido por e-mail a la asociación medioambiental andujareña AMECO, pero no he recibido aún ninguna respuesta.

No estaría de más hacer una campaña de concienciación de cara a la importancia de preservar este rico patrimonio natural --que aporta beneficios de todo tipo a la ciudad, también económicos-- ante la amenaza de los intereses especulativos, disfrazados siempre bajo la promesa de creación de riqueza y puestos de trabajo, la mayoría de los cuales serán precarios o, tal vez, meramente ficticios. 

Creo que es urgente que abandonemos de una vez la mirada imperante, depredadora, enviciada y entubada hacia el foco del beneficio económico y la productividad, para dar paso a un mirar contemplativo que se dirige con respeto hacia los demás seres vivos, humanos y no humanos. De lo contrario, y mientras llega nuestra extinción como especie, la existencia en este frágil hogar que nos acoge será cada día más insoportable por inhumana, por hostil a la propia vida. 

(Más sobre Andújar aquí:  Andújar en mi recuerdo

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