lunes, 25 de mayo de 2026

La romería del Rocío, el espíritu y la verdad

Asalto en la ermita del Rocío
En la emisión del informativo de RNE de esta mañana, Juan Ramón Lucas, su conductor, conectaba en directo con la aldea del Rocío y, tras la descripción del salto de la verja por parte de los devotos rocieros y su asalto a la capilla donde se guarda la imagen de la Virgen, Lucas hablaba de un estado de "éxtasis, casi místico". Este mismo tono admirativo he oído utilizar por parte de periodistas de radio y televisión de medios de todo tipo. 
Procesión de chiítas en Pakistán

Hablar de éxtasis colectivo tal vez sea adecuado, pero nada más alejado de la mística que esta ruidosa y multitudinaria eclosión de pasiones desbordadas. Veo más fetichismo y fanatismo --que nuestro miope etnocentrismo atribuye en exclusiva a otras culturas-- en estos ritos con profundos orígenes paganos que religiosidad interior, espiritual, reflexiva y, mucho menos, mística. Qué lejos de todo esto está el camino áspero, solitario, silencioso y apartado que siguen Juan de la Cruz o Teresa de Ávila, con las vías purgativa, iluminativa y unitiva que no dejan espacio a estos desahogos tan pueriles y terrenales. El poder, la Inquisición, no dejó de amenazar su heterodoxia. 

Parece que todos los medios de comunicación, con tan honrosas como raras excepciones, se pliegan a una línea informativa caracterizada por tres rasgos: 1. Abonar una actitud de estulticia generalizada que no deje espacio al pensamiento sosegado; 2. Reducir el foco de lo noticiable a parámetros tan estrechos como sujetos a espurios intereses económicos y políticos, empobreciendo la realidad que se percibe; y 3. No examinar con espíritu crítico ni poner en cuestión ningún hecho social que cuente con el beneplácito del poder. 

A un ateo como yo, le originan una profunda inquietud estas escenas que nos retrotraen a nuestro pasado tribal más remoto, episodios de fusión colectiva irracional que disuelven al individuo en una masa que lo puede arrastrar hacia actos incontrolables --un ritual en este caso, mas también al linchamiento de un inocente o al asalto del Capitolio de los EE UU--. Pero, supongo que también provocarán rechazo en un creyente que esté por un cristianismo evangélico y que defienda una religiosidad en la línea de lo que señalan con claridad las sagradas Escrituras. Y en esto coinciden las antiguas y las nuevas: "No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso." (Biblia de Jerusalén: Éxodo, 20:4-6). Respecto al Nuevo Testamento, la conversación de Jesús con la alegre mujer samaritana no admite dudas: "Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar". Jesús le dice: "Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre (...) Los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Evangelio de Juan, 4:24).

A pesar de todas estas palabras escritas, el catolicismo --el español, al menos-- es hoy la religión más fetichista de cuantas pululan por la vieja Europa. 

Las voces disidentes existen dentro y, desde luego, fuera del catolicismo, pero nadie se atreve a darles cobertura. Para quienes gobiernan, un pueblo adocenado, adormecido en estos fastos, resulta más fácil de gobernar; y para los clérigos, constituyen una muy buena excusa para montar chiringuitos y para que los fieles no se dediquen a la reflexión y la praxis transformadora que un cristianismo comprometido exige y que tanto ha molestado y sigue molestando al poder. 

Sigan, pues, periodistas, políticos y clérigos asentados en eso que ahora llaman su "zona de confort", y sigan también "poniendo en valor" (expresión tan manida como odiosa) estos folclores que generan pingües beneficios a unos y otros; en particular, a la sacrosanta y mal llamada industria turística. El resto, aguardaremos expectantes, vigilantes e impotentes el fatal desenlace a que estos desbarajustes sociales, alentados por un abandono generalizado de principios merecedores de tal nombre, han conducido en nuestra reciente historia. 

www.filosofiaylaicismo.blogspot.com

4 comentarios:

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  2. Querido Ángel, me interesa sobre todo esa frase en la que dices: «Para quienes gobiernan, un pueblo adocenado, adormecido en estos fastos, resulta más fácil de gobernar». Y es que en eso estamos, más que nunca, quizás, en Andalucía.

    También, como tú, en la radio, escuché preguntar a Moderado Bombilla sobre el porqué del 17 de mayo. Y su respuesta fue que por exclusión: muchas fiestas populares antes y otras tantas después, y que él quería que el ciudadano andaluz fuera con total tranquilidad a votar, sin otras preocupaciones (fiesteras, se entiende) en la cabeza. ¿No comprende este señor que la verdadera fiesta, con mayúsculas, es la de la Democracia, es decir, el ir a ejercer ese derecho tan difícil de conseguir? Esa es, y allí íbamos a estar, más allá de una feria de abril, una feria del caballo jerezano, unos patios cordobeses o un corpus granadino.

    Se olvidaba este verdadero epítome del minus (menos) latino, este auténtico minister, antónimo por antonomasia del magis (más), extremo opuesto del magister (también latino), cuando dijo haber sacado un Sobresaliente, se olvidaba, digo, de que algunos tenemos memoria. Lo que hay que oír; como no lo haya obtenido en ese grado que se sacó en una universidad privada, porque cuando estuvo matriculado en Magisterio, nada; y cuando lo estuvo en Psicología, nada de nada. Por no hablar de su título inventado de Administración y Dirección de Empresas, del que no podía tener boletín de calificaciones, porque era un grado ficticio, inventado. ¡Ay, cualquiera puede ser ministro, pero no maestro!, y que me perdone nuestro querido humanista de cabecera, a la par que amigo, Miguel Ángel Rubio, este uso de latinajos, a las bravas, que me he permitido.

    Pero amigo mío, estoy desvariando, como un mal perdedor. Déjame recordarte, tan sólo, cómo Maíllo (35 años enseñando Latín en un instituto) le dijo en el primero de los debates, previos a las elecciones: «...señor Moreno, míreme, míreme a los ojos, porque Andalucía es hija de la escuela pública y tiene que seguir siéndolo, y nosotros lo vamos a hacer, vamos a recuperar la dignidad de las universidades públicas que usted ha mancillado. Usted desprecia el conocimiento y ha humillado a instituciones que tienen ya 500 años de antigüedad, como la Universidad de Sevilla o la de Granada y las infrafinancia (sic) porque desprecia el conocimiento, porque usted se cree que lo que estudió es una carrera [se refiere a su Grado en Protocolo y Organización de Eventos, por la Universidad Camilo José Cela] y las universidades públicas tienen más dignidad en el estudio, y a mí me parece que un presidente tiene que tener dignidad en eso...».

    Siento sacar el tópico, pero mientras nuestros conciudadanos sigan digiriendo, con ese agrado que tú pones de manifiesto, aquello de pan y circo, nos queda mucha quina que tragar.

    Recordemos aquella premonición que hizo John Kennett Galbraith, y que desgraciadamente puede estar haciéndose palpable hoy:

    «Todas las democracias contemporáneas viven bajo el permanente temor a la influencia de los ignorantes.»

    Gracias, de nuevo, Ángel, por tu compromiso y tu denuncia.








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  3. Si a los ignorantes de Galbraith unimos los egoístas con poder político, económico o religioso, y quienes extienden por las redes sociales la ponzoñosa influencia de sus prejuicios, se dibuja un presente que no augura nada bueno. No obstante, mantenemos la esperanza, pues el acceso a la educación, mucho más extendido hoy que hace setenta, ochenta o noventa años, será para muchos jóvenes un antídoto frente al veneno de las ideologías.
    Gracias, José Ramón, por tus interesantes reflexiones

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