jueves, 14 de mayo de 2015
lunes, 17 de noviembre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
Cecilio López-Tercero, el ébola, los misioneros y los sin papeles
Este verano, el Estado español, en medio de los salvajes recortes en Sanidad, contó, sin embargo, con recursos
suficientes para repatriar en aviones medicalizados a dos ancianos misioneros, enfermos
terminales de ébola, disponiendo para ellos en exclusiva una zona aislada en un
hospital público de Madrid. Ellos habían asumido sus riesgos al viajar a África
a desempeñar una labor que, en muchos casos, sé que es admirable. Tanto
como la que desarrollan millares de voluntarios de ONGs que entregan su
juventud y su salud por un mundo más justo e igualitario.
Pero ahora resulta que no hay fondos
para rescatar a López-Tercero, un espeleólogo español herido y atrapado en una
cueva de Perú desde el día dieciocho de septiembre.
El aventurero Jesús Calleja declara hoy a Público: "Yo soy de los cabreados (con el Ministerio de Asuntos Exteriores). Estoy viviendo de cerca lo que ocurre y es una situación límite. Los voluntarios se están costeando el rescate con su dinero y su tiempo, pidiendo excedencias en los trabajos. Y hacen falta 60 personas."
También la afición de López-Tercero es noble, pues está movida por la curiosidad, y el afán de descubrimiento y aventura: esos impulsos que han permitido a los humanos progresar y mejorar nuestras vidas a lo largo de la historia.
El aventurero Jesús Calleja declara hoy a Público: "Yo soy de los cabreados (con el Ministerio de Asuntos Exteriores). Estoy viviendo de cerca lo que ocurre y es una situación límite. Los voluntarios se están costeando el rescate con su dinero y su tiempo, pidiendo excedencias en los trabajos. Y hacen falta 60 personas."
También la afición de López-Tercero es noble, pues está movida por la curiosidad, y el afán de descubrimiento y aventura: esos impulsos que han permitido a los humanos progresar y mejorar nuestras vidas a lo largo de la historia.
El Ejecutivo se niega a enviar
medios y especialistas para su rescate porque, según dice, no hay dinero. Tampoco lo hay,
al parecer, para atender a los enfermos sin papeles, aun cuando padezcan
enfermedades infecto-contagiosas que, además de acabar con ellos, les convierte
en un peligro potencial para el resto de la población.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Regeneración democrática: la laicidad pendiente
![]() |
| Portada de las actas del I Congreso sobre la Laicidad en España |
Uno
de los pilares básicos de una sociedad democrática es la separación de las
religiones respecto del poder político. Las opciones ideológicas personales
deben quedar circunscritas al ámbito privado o, en todo caso, al espacio
público abierto, es decir, a la vía pública. Es lo que se conoce como LAICISMO,
un aspecto fundamental para medir la calidad democrática de cualquier sistema
político.
El
laicismo implica la independencia del Estado y sus instituciones de toda
influencia religiosa, lo que supone la creación de un espacio público único y
compartido con leyes comunes para todos. El Estado laico garantiza la libertad
plena, manteniendo a raya cualquier forma de presión corporativista. Implica,
asimismo, el reconocimiento de la pluralidad de convicciones, religiosas y no
religiosas, y el trato igual a todos los ciudadanos, sean éstos ateos,
agnósticos, indiferentes o creyentes en sus diversas vertientes. A todos ellos
se les reconoce la libertad de conciencia.
En
España, una serie de circunstancias y hechos acaecidos a lo largo de todo el
periplo democrático, comprometen el derecho a la libertad de conciencia y, por
consiguiente, la independencia del poder político respecto a las religiones.
Cuando las religiones invaden el ámbito del poder civil, aparece el
clericalismo que implica una grave merma en la calidad democrática de la
convivencia ciudadana. Entre esos hechos caben citarse los siguientes:
-La financiación de las distintas
confesiones religiosas con el erario público.
-La presencia de la religión
confesional en la escuela pública.
-La implicación religiosa
evidente de la familia real.
-La consagración de las Fuerzas
Armadas y de Orden Público a vírgenes o santos.
-La presencia de símbolos y de
signos confesionales en los organismos públicos y en los colegios electorales.
-Dar nombres religiosos a
colegios, hospitales y otras instituciones públicas.
-El juramento de los ministros y
otros cargos ante el crucifijo y en presencia de la autoridad eclesiástica.
-La presencia de autoridades políticas en el
ejercicio de su cargo en manifestaciones y ceremonias religiosas.
-La existencia de una legislación que
privilegia los derechos de los creyentes frente a los agnósticos, ateos,
racionalistas, etc.
-La determinación del calendario
laboral y escolar por las festividades religiosas.
-La excesiva presencia de las
grandes religiones en los medios de comunicación públicos.
Para
superar esta situación y contribuir a la efectiva separación de la esfera
pública política de toda influencia religiosa, deben ponerse en práctica, al
menos, las siguientes medidas:
-Promover una educación pública
científica y humanística, donde la formación religiosa confesional quede
excluida del currículo escolar oficial en todos los niveles educativos.
-Revisar el código penal para
suprimir cualquier consideración punitiva de la blasfemia u ofensa a las
creencias religiosas.
-Promulgar una ley de libertad de
conciencia que venga a sustituir a la actual Ley de libertad religiosa de 1980.
-Denunciar los Acuerdos del
Estado español con la Santa Sede; tanto los que versan sobre enseñanza y
asuntos culturales, como sobre asuntos jurídicos y económicos, dado que suponen
el reconocimiento de privilegios de diversos tipos para la Iglesia católica.
-Suprimir aquellos otros acuerdos
y normas que supongan un trato de favor para las confesiones religiosas u otras
opciones ideológicas, como el que regula la presencia de clérigos en las
Fuerzas Armadas y en los hospitales públicos; el que establece la asistencia
religiosa y los actos de culto en las escuelas; o la Ley orgánica sobre el
derecho de asociación que permite a “las iglesias, confesiones y comunidades
religiosas regirse por su legislación específica”.
-Poner fin a los privilegios
económicos concedidos a las confesiones religiosas con las que hay establecidos
acuerdos, como la exención del pago del IBI o del impuesto de sucesiones,
donaciones y transmisiones patrimoniales.
-Para que sean los propios creyentes
quienes sufraguen económicamente sus iglesias, suprimir el sostenimiento de
cualquier confesión religiosa con fondos del erario público. Así, ahora el
Estado abona las nóminas de capellanes castrenses u hospitalarios o de los
profesores de religión.
-Que en las instituciones
públicas y en los colegios electorales no haya símbolos religiosos.
-Suprimir las ceremonias
religiosas oficiales, como los funerales de Estado.
-Prohibir que los cargos públicos
puedan asistir de manera oficial y en el ejercicio de sus funciones
representativas, a ninguna ceremonia o manifestación de cualquier confesión
religiosa.
miércoles, 4 de junio de 2014
La agonía del régimen del 78
¿ABDICACIÓN? DESGRACIADAMENTE, LO HAN ENTENDIDO TODO
El régimen del 78 se ha erosionado a marchas forzadas y todas sus
instituciones están debilitadas, como
confirman las encuestas del CIS: partidos, sindicatos, jueces, medios de comunicación o monarquía (en Abril de 2013 se desplomó hasta el 3,89 de valoración). Los escándalos de corrupción de la Infanta Cristina y Urdangarín o las salidas de tono de Juan Carlos lo han puesto más fácil pero, estrictamente hablando, todo eso ya sucedía antes. Antes del 15M, ningún juez les habría juzgado (sólo hay que ver las presiones al juez Castro) ni ningún medio de comunicación se habría hecho eco. Y es que la llegada de los ‘indignados’ hizo a (algunos) jueces más valientes y obligó a los medios a informar. En ese contexto de crisis institucional, el rey Juan Carlos (y Rubalcaba) ha dejado de ser funcional y su presencia era más un lastre que una ayuda al proyecto de las elites y del FMI o el BCE. Con limitado apoyo social y frágil salud, no podía ser un revulsivo. Aunque, ¿es su abdicación una derrota del régimen? Rotundamente no: Es una reacción al asedio a las castas del 78, un movimiento en un tablero de ajedrez ante una (esperada) creciente ola de movilizaciones.
confirman las encuestas del CIS: partidos, sindicatos, jueces, medios de comunicación o monarquía (en Abril de 2013 se desplomó hasta el 3,89 de valoración). Los escándalos de corrupción de la Infanta Cristina y Urdangarín o las salidas de tono de Juan Carlos lo han puesto más fácil pero, estrictamente hablando, todo eso ya sucedía antes. Antes del 15M, ningún juez les habría juzgado (sólo hay que ver las presiones al juez Castro) ni ningún medio de comunicación se habría hecho eco. Y es que la llegada de los ‘indignados’ hizo a (algunos) jueces más valientes y obligó a los medios a informar. En ese contexto de crisis institucional, el rey Juan Carlos (y Rubalcaba) ha dejado de ser funcional y su presencia era más un lastre que una ayuda al proyecto de las elites y del FMI o el BCE. Con limitado apoyo social y frágil salud, no podía ser un revulsivo. Aunque, ¿es su abdicación una derrota del régimen? Rotundamente no: Es una reacción al asedio a las castas del 78, un movimiento en un tablero de ajedrez ante una (esperada) creciente ola de movilizaciones.
¿Es su abdicación una derrota del régimen? Rotundamente no: Es una reacción al asedio a las castas del 78¿Por qué ahora? Nada volverá a ser lo mismo
Rajoy ha anunciado que la decisión fue tomada en enero. Quiso decir: ‘la
decisión lleva planificándose desde enero’, porque la realidad es que el 25 de
mayo ha precipitado los acontecimientos y ha activado su plan de emergencia. No
es casual que fuera el propio presidente quien anunciara la abdicación.
Que la mayoría social (ya existente) pretenda ser mayoría electoral también en
las instituciones es un motivo de preocupación para las elites. Pero lo que a
la casta más les preocupa es que se ha abierto un nuevo ciclo de movilización,
con consecuencias impredecibles. Lo decía Madrilonia
hace un mes. La irrupción de una candidatura rupturista el 25M podría romper la
resignación instalada a nivel social y abrir un nuevo ciclo. La reacción de los
medios de comunicación con furibundos ataques dirigidos a Pablo Iglesias y
Podemos (“Dinamita antisistema” tituló el periódico La Nueva España
su especial sobre este movimiento) revelan su nerviosismo. Los círculos de
Podemos se han multiplicado (su reciente asamblea en Valencia reunió a un
millar de personas), Izquierda Unida saldrá reactivada con Alberto Garzón, la
movilización social crecerá al acercarse las elecciones generales, municipales
y autonómicas, y activistas como Ada Colau darán el paso a lo institucional. Es
decir, las cosas podían ponerse más feas para el régimen del 78. ¿Podría en ese
contexto haberse realizado una sucesión monárquica pactada? No. Sin embargo, a
día de hoy Rajoy sabe que las protestas sociales exigiendo un referéndum (que
no se realizará, porque desangraría nuevamente al PSOE), no evitarán la
sucesión. En un año y con poder institucional, ¿quién sabe? Por ello, se
lleva a cabo un cambio en el juego de tronos ahora que se puede y se
controlan las instituciones.
Repliegue u ofensiva: las estrategias de las elites pre y post-25M
La estrategia pre-25M era replegarse y aguantar el chaparrón, como si nada
estuviera pasando. Lo había dicho el activista asturiano Emilio León tras la
derrota en las movilizaciones mineras de 2012: la pugna no era por la represión
sino por la depresión. Por eso Rajoy no cedió con los mineros, ni con
los funcionarios, ni con la PAH,
ni con el 15M. ‘Ya se cansarán, no hay alternativa’, decía. Mientras,
pseudo-regeneracionistas como Rosa Díez o Albert Rivera (el político con mayor
apoyo mediático) recogían el descontento ante PP y PSOE. El 25M rompe eso y la
estrategia de repliegue ya no es posible. A partir de ahora, cada día con TVs
de plasma, corrupción y Rubalcabas abrían el espacio político a las fuerzas
rupturistas en las instituciones, que demostraron que ‘sí se puede’. La ventana
de oportunidad es aquí clave: Si quedaran 4 años para las siguientes
elecciones, el régimen optaría por el desgaste progresivo a esas formaciones
y el ataque sutil en los mass-media, para hacer virar la opinión pública. Pero
las elites están asustadas: en 1 año habrá un nuevo ciclo electoral y Pablo
Iglesias o Ada Colau son más influyentes en las redes sociales que el propio
presidente del Gobierno.
Daniel Ripa –Redacción Asturies- Diagonal Global domingo, 18 de mayo de 2014
POR UNA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA DEL SISTEMA

PRINCIPIOS GENERALES
-La libertad es el derecho
absoluto de todo hombre y de toda mujer adultos de no juzgar sus actos más que
según su propia conciencia y su propia razón; haciéndose responsables primero
de sí mismos y luego de la sociedad que ellos han aceptado voluntariamente.
-El ser humano no es realmente
libre más que entre personas igualmente libres; la esclavitud de un solo ser
humano ofende a la humanidad y niega la libertad de todos.
-La libertad de cada uno, en
consecuencia, sólo es posible mediante la igualdad de todos. La realización de
la libertad por medio de la igualdad, en principio y de hecho, es justicia.
-El orden en la sociedad debe ser
el resultado de la libertad individual mayor posible, así como de la libertad a
todos los niveles de la organización social.
-La organización política y
económica de la vida social no debe estar dirigida, como sucede ahora, de
arriba abajo (del centro a la periferia) imponiendo la unidad por medio de una
centralización forzada. Por el contrario, debe reorganizarse para dirigir de
abajo arriba (desde la periferia al centro) según el principio de asociaciones
y federaciones libres.
-Proclamamos a la razón humana como único criterio de verdad; la conciencia humana como base de justicia; la libertad individual y colectiva como única fuente de orden en la sociedad.
-Proclamamos a la razón humana como único criterio de verdad; la conciencia humana como base de justicia; la libertad individual y colectiva como única fuente de orden en la sociedad.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA
1.
Libertad absolta de culto. Abolición de todas las religiones estatales y de
toda las iglesias privilegiadas, incluyendo aquéllas mantenidas o apoyadas por
subsidios estatales.
2.
Las religiones no deben disfrutar de los mismos derechos políticos que se dan a
las asociaciones de producción; tampoco se les puede confiar la educación de
los niños, ya que simplemente existen para negar la moral y la libertad y para
hacer ganancias con la actividad lucrativa de la brujería.
3.
Abolición de la monarquía.
4.
Absoluta igualdad de derechos políticos para todos los hombres y todas las
mujeres.
5.
Abolición, disolución y desmantelamiento del Estado centralizado, alter ego de
la Iglesia. Abolición del poder judicial estatal: todos los jueces deben ser
elegidos por el pueblo. Abolición de los bancos y demás instituciones de
crédito. Abolición de toda administración centralizada, de la burocracia, de
todos los ejércitos y policías estatales permanentes.
6.
Reorganización interna de cada país sobre la base de la libertad absoluta de
cada individuo, de las asociaciones produtivas y de las comunidades. Reconocer
el derecho de secesión y el derecho absoluto a la autodeterminación.
7.
Derechos individuales:
-Derecho
de todo hombre y toda mujer, desde el nacimiento hasta la mayoría de edad, a todos
los gastos de entretenimiento, ropa, alimentos, vivienda, cuidados y formación
(escuelas públicas, educación primaria, secundaria y superior, artística,
industrial y científica), todo ello a expensas de la sociedad.
-La
libertad de los adultos de ambos sexos debe ser absoluta y completa.
-Libertad
ilimitada de propaganda, de opinión, de prensa, de reunión pública o privada.
Libertad absoluta para organizar asociaciones.
-La
libertad puede y debe defenserse únicamente mediante la libertad: proponer la
restricción de la libertad con el pretexto de que se la defiende es una
peligrosa ilusión.
8.La
unidad básica de toda organización política en cada país debe ser la comunidad
completamente autónoma, constituida por el voto mayoritario de todos los
adultos de ambos sexos. Esta elije a todos sus funcionarios, legistadores y
jueces.
9.La
provincia no debe ser otra cosa que una federación libre de comunidades
autónomas.
10.La
nación no debe ser otra cosa que una federación de provincias autónomas.
11.Principios
de la Federación Internacional. La unión de naciones que forme la Federación
Internacional estará basada en los principios enunciados anteriormente.
ORGANIZACIÓN SOCIAL
-La igualdad política sólo será
posible cuando haya igualdad económica y social.
-La igualdad económica y social
significa la nivelación de la riqueza personal, pero sin restringir lo que una
persona pueda dquirir por su propia capacidad, energía productiva y economía.
-La igualdad y la justicia exigen
únicamente que la sociedad esté organizada de tal modo que cada ser humano
–desde su nacimiento, pasando por la adolescencia y la madurez- encuentre
medios idénticos, primero para la manutención y educación y, más tarde, para el
ejercicio de todas sus capacidades y aptitudes naturales.
-Abolición del derecho de herencia.
-El trabajo es la base de la
dignidad y de la moral humanas.
-La tierra y todos los recursos
naturales son propiedad común de todos, pero sólo serán utilizados por aquellos
que los cultiven con su propio esfuerzo. Sin expropiación, tan sólo con la
poderosa presión de las asociaciones de trabajadores, el capital y los medios
de producción caerán en manos de aquellos que producen la riqueza con su propio
trabajo.
-Abolición, no de la familia
natural, sino de la familia legal, basada en la propiedad y la ley. El
matrimonio civil y religioso será reemplazado por el matrimonio libre.
-Los padres tienen derecho a
cuidar y orientar la educación de sus hijos bajo el control último de la
comunidad que se reserva el derecho y la obligación de quitar los hijos a
aquellos padres que, por su ejemplo, trato cruel o inhumano, desmoralicen o
perjudiquen el desarrollo físico y mental de sus hijos.
-Los niños no pertenecen ni a sus
padres ni a la sociedad. Se pertenecen a sí mismos y a su propia futura
libertad. Hasta tener la edad suficiente para ocuparse de sí mismos, los niños
deben criarse según la orientación de sus mayores.
-La escuela laica debe
reemplazar a la Iglesia. La razón, la verdad, la justicia, el respeto por
sus semejantes, el sentido de dignidad personal, que es inseparable de la
dignidad de los demás, el amor a la libertad personal y la libertad de todos,
la convicción de que el trabajo digno es la base y la condición de los
derechos: éstos deben ser los principios fundamentales de toda educación
pública. A medida que los niños crecen, la autoridad dará lugar siempre a mayor
libertad, de modo que, cuando llegue a la adolescencia, sea completamente libre
y olvide que, en la infancia, tuvo que someterse inevitablemente a una
autoridad. La esencia de toda educación moral es la siguiente: inculcar a los
niños el respeto por la humanidad para hacer de ellos mujeres y hombres buenos.
La sociedad esperará de ellos que cumpla únicamente estas tres obligaciones: que
permanezcan libres, que vivan de su propio trabajo y que respeten la libertad
de los demás.
-Los ancianos y los enfermos
disfrutarán de todos los derechos políticos y sociales y serán mantenidos
generosamente por la sociedad.
-La "Santa Alianza" de la contrarrevolución
mundial y la conspiración de los reyes, el clero, los nobles y la burguesía,
constituye una fuerza abrumadora. Contra esta reacción la revolución aislada de
un solo pueblo nunca tendrá éxito. Semejante revolución sería una locura, una
catástrofe para el país aislado y constituiría un crimen contra todas las demás
naciones. De ello se desprende que el levantamiento de un solo pueblo no debe
tener un objetivo particular, sino el de todo el mundo. Esto exige un programa
mundial a fin de canalizar las pasiones de todas las masas populares de Europa,
prescindiendo de la nacionalidad. Este programa sólo puede ser el de la
revolución social y democrática, cuyo objetivo es: libertad para todos, para
los individuos y las corporaciones colectivas, las asociaciones, las
comunidades, las provincias, las regiones y las naciones.
Mijail Bakunin, Catecismo
revolucionario [1866] (Fragmentos),
Tusquets. Barcelona, 1977 (Edición a cargo de Sam Dolgoff). Págs. 84-107.
domingo, 27 de abril de 2014
Lúcidos (II)
Si la historia no fuera siempre una teodicea cristiana disfrazada, si se hubiera escrito con más justicia y más fervor de simpatía, estaría muy lejos de poder prestar hoy el servicio para el que se emplea, a saber, como opio contra toda tendencia revolucionaria e innovadora.
NIETZSCHE, Consideraciones intempestivas, 3, IV
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