domingo, 14 de noviembre de 2010
Por la ley de libertad de conciencia
El 9 de junio, Zapatero visitó a Benedicto XVI en el Vaticano. Al día siguiente leí en prensa que el Papa le había pedido que abandonara el proyecto de Ley de libertad religiosa y de conciencia. Días después, para sorpresa de los poco avisados, se remite al limbo este proyecto que, impulsado por algunos diputados socialistas, se venía gestando desde el comienzo de la legislatura. Se arguye que su tramitación no urge.
Yo pienso que, treinta años después, ha llegado el momento de legislar en este asunto a la vista del permanente debate en que se vive a cuenta de crucifijos, burkas y otros símbolos. Creo también que la ciudadanía está madura para asumir esa ley con normalidad. Ahí están los colectivos laicistas (Acel de Valladolid, Granada Laica, Europa Laica, y un largo etcétera), sindicatos, asociaciones de la enseñanza (como Ceapa o el propio Consejo Escolar del Estado), o de la judicatura (como Jueces para la Democracia), y algún partido político. Llevan décadas exigiendo, por mor de una mayor calidad democrática, una clara neutralidad en las instituciones públicas respecto a las creencias personales (que no una persecución u ocultación del hecho religioso, como pretenden algunos). Porque la democracia no es un concepto unívoco, como el de 'ser' (se tiene el ser o la nada), sino que, como el de 'bondad', admite matices y grados pues nombra un estado perfectible.
Dicha neutralidad ideológica implica, en mi opinión, al menos, estos aspectos:
• Suprimir los símbolos religiosos en las instituciones (ayuntamientos, hospitales, colegios, cuarteles, tribunales, universidades).
• Suprimir las ceremonias religiosas en actos de Estado, como funerales.
• Acabar con la presencia de cargos públicos en manifestaciones religiosas (cuando lo hagan en el ejercicio de sus funciones, y no a título personal).
• Denunciar los pre-constitucionales Acuerdos con la Santa Sede, pues otorgan privilegios económicos y educativos a la Iglesia católica (que no extensión de los mismos a otras confesiones, como pretenden los partidarios del “laicismo positivo”).
• Eliminar de la enseñanza pública la formación religiosa doctrinaria (que no la explicación filosófica e histórica del hecho religioso por profesores independientes).
• Suprimir la casilla de la Iglesia católica en la declaración del IRPF: que sean los creyentes quienes sufraguen los gastos de sus Iglesias con sus propios ingresos, y no detrayendo parte de sus impuestos (pues éstos deben destinarse en exclusiva al interés común).
Respecto a la prohibición del velo islámico, estimo más oportuna la integración que la exclusión, pues ésta conduce al atrincheramiento integrista en las propias posiciones. (El burka es otra historia, pues sí supone una evidente vejación de la mujer.) Por cierto, ¿alguien se plantea prohibir el acceso a los colegios a las monjas católicas por el hecho de ir siempre bajo tocado o velo, símbolo de su mística unión con Cristo?
ROJO Y NEGRO DIGITAL, Julio de 2010
sábado, 26 de diciembre de 2009
Y la laicidad, ¿para cuándo?
Artículo del autor del blog aparecido el 14 de julio de 2008 en el diario "La Vanguardia":
No faltan en el PSOE defensores de este valor democrático en el que aún nuestra democracia es deficitaria, pero su defensa emerge y se diluye en los mensajes de sus líderes según la ocasión. Esta legislatura debe ser el momento en que este termómetro de la salud democrática alcance el lugar que se merece y tiene en otros países europeos.
Los gobiernos de Zapatero han sacado adelante con firmeza leyes innovadoras que restituían derechos históricamente mancillados, sin ceder ante la bronca callejera de Iglesia y derecha. Sin embargo, tras décadas de democracia, retirar un crucifijo de un espacio público es una odisea que comienza en grescas escolares y termina en sentencias que no resuelven nada. Tampoco esperaba ver al presidente prometiendo su cargo por segunda vez ante Biblia y crucifijo.
A todo esto llegó el 37º Congreso con tres propuestas de abecedario democrático: supresión de símbolos religiosos en espacios públicos y de funerales de Estado, así como denuncia de los acuerdos preconstitucionales con el Vaticano que consagran privilegios tridentinos.
Respecto a la última, tal vez la más necesaria, fue rechazada por abrumadora mayoría (todos menos uno). Pero las dos primeras quedaron también en agua de borrajas. El Sr. Jáuregui dijo entonces que “la laicidad no tiene constituida una liturgia alternativa” (¿no asistió al digno sepelio de Fernán Gómez?) y que la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (mejor ‘de conciencia’) se hará “con mesura”, porque “nadie puede esperar que un país cambie de la noche a la mañana” (en especial si los poderes impiden el cambio). Me suena a excusas para disimular un vergonzante miedo a perder votos (las cábalas por el codiciado voto de centro).
Los socialistas no quieren actuar en este ámbito “por imperativo legal”. Pero urge legislar porque se están lesionando derechos y sin normas claras corremos el riesgo de retroceder en lo ya logrado.
Además, diversos colectivos e instituciones (Asociaciones, Sindicatos, Partidos, Confederaciones de AMPAS, Consejo Escolar del Estado) llevan años pidiendo avances claros en este asunto para el que nunca parece llegar el día propicio.
¿Cuánto tiempo seguiremos discriminando a nuestros hijos en las escuelas por las creencias o increencias de sus padres; o viendo a nuestros cargos públicos acompañar procesiones; o eximiendo a las propiedades de la Iglesia del pago de impuestos; etc?. Me temo que bastante.
ENLACE A "LA VANGUARDIA":
https://www.google.com/amp/s/www.lavanguardia.com/20080714/54061321243/y-la-laicidad-para-cuando-angel-ramirez-medina.html%3ffacet=amp
WWW.FILOSOFIAYLAICISMO.BLOGSPOT.COM
jueves, 24 de diciembre de 2009
Adiós al José Guerrero

El domingo 12 de diciembre es el último día en que se podrá visitar este Centro con diez años de vida
Invertir en cultura no aporta votos, pero transforma la sociedad: el arte nos mejora al hacernos felices. Como escribió aquel loco maravilloso, "tenemos el arte para sobrevivir a la verdad"
(José Guerrero, Lateral-1974)
Dicen que sale muy caro a la institución que lo sostiene, la Diputación. Sin embargo, la emisora de TV local ha costado a los granadinos casi 3 millones de € en sus poco más de dos años de vida. Cuando, dentro de cierto tiempo, algún ilustrado lea la crónica de este suceso, le costará creer que una cosa así llegara a suceder. Es la lacra de la mala política, esa de cortas miras y manos largas... Las cosas del ¡Tó Graná!
(Parece que la mediación de la Consejería de Cultura de la Junta ha salvado in extremis al museo. Nos mantenemos a la expectativa)
Laicismo, el valor de la escuela democrática (I/II)
La presencia de la formación religiosa doctrinaria en el currículo oficial de nuestro sistema educativo, constituye una situación consolidada, pero atípica, que provoca tensiones y nos impide disfrutar de una escuela democrática. Los alumnos que no la reciben, o sus padres, no deciden en libertad: es el deseo de doctrina de sus compañeros creyentes –al que un Estado aconfesional debe permanecer ajeno–, el que les obliga a recibir una enseñanza alternativa de baja calidad. Son las consecuencias de una incursión ilegítima de lo privado en lo público que lesiona derechos individuales y colectivos, disgrega la sociendad y socava los pilares de la convivencia democrática.
Constatamos el largo trecho que, a pesar de lo lejana que queda ya la Ilustración, resta aún por recorrer en el camino hacia el verdadero establecimiento de la independencia del poder político respecto al religioso, permitiendo así el respeto de todas las opciones ideológicas. En los colegios de nuestros hijos nos encontramos con heraldos muy significativos: crucifijos presidiendo aulas, celebraciones religiosas para el inicio de curso, padres que dicen haber apuntado a sus hijos en religión católica porque no ven claro en qué ocupan el tiempo los que no la escogen o incluso por miedo al ‘señalamiento’ de sus hijos, etc. La presión social aquí ejerce un papel importante, en particular cuando se aproximan fechas especiales como las primeras comuniones, expresión de los antiguos rituales del tránsito a la pubertad. La situación se ve agravada por la circunstancia de que los niños de la alternativa a las doctrinas religiosas, deben abandonar el aula durante la hora en que éstas se están impartiendo. Entonces son conducidos a algún lugar de la escuela en el que matan el tiempo, pues en muchos centros públicos no se ofrecen alternativas, no ya atractivas, ni tan siquiera dignas: lo más común es que no se oferte nada, con el pretexto de que son muy pocos alumnos –por ese mismo argumento deberíamos de abandonar aspectos tan integradores de la LOGSE como la diversificación curricular–. Todo esto queda a merced de la buena voluntad del maestro–tutor que, en muchos casos, es bastante.
Por lo que se refiere a la legalidad, la clave está en los predemocrátios acuerdos con el Vaticano. Quizás el Tribunal Constitucional aborde, por fin, la propia constitucionalidad de los mismos, en cuyos artículos encontramos imposiciones intolerables para cualquier Estado democrático: “Los planes educativos incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los centros de educación, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales” (art.2). Pertenecen a otros tiempos, fueron gestados antes de la aprobación de la Constitución y firmados el día 3 de enero de 1979. No olvidemos en qué contexto histórico: la Iglesia supo aprovechar la situación de un gobierno acosado (Suárez) en una democracia todavía balbuciente para, partiendo de su estatuto de poder fáctico, asegurarse una presencia ventajosa en dos ámbitos esenciales: el económico y el educativo. Izquierda Unida ha denunciado estos acuerdos, pero los dos partidos con posibilidades de gobernar (PP y PSOE) hacen caso omiso. ¡Qué lejanos suenan ahora esos alegatos laicistas que formulaba el candidato Zapatero! A lo más que ahora podemos aspirar es a que el gobierno socialista vuelva a dejar las cosas como estaban: religión evaluable (aunque no computable) y dentro del horario escolar y, para quienes no deseen recibirla, a matar el tiempo con lo que dispongan los señores prelados. Es decir, de avance, nada...
(Seguir leyendo en Escuela laica, Estado laico)
AULA LIBRE DIGITAL y LIBRE PENSAMIENTO, nº 60. Febrero de 2009
ENLACES:
Fundación Francesc Ferrer i Guardia
(Sitio que conserva la memoria del gran maestro y pegagogo anarquista. Revista Espai de llibertat del movimiento laico y progresista)
Asociaciones laicistas:
Granada Laica
Extremadura Laica
ACEL (Valladolid)
Análisis crítico del nuevo ROC
LA VANGUARDIA, 16 diciembre 2009
