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| "Monumento a la emigración" (2018) (Balbino Montiano Benítez) |
Con el grupo escultórico en bronce que aparece en la imagen, obra de Balbino Montiano Benítez, y que fue colocado en 2018 frente a la estación de RENFE de Granada, la ciudad rinde homenaje a los 60.000 granadinos que, a lo largo de los años 1960 y 1970, emigraron desde la España franquista en busca de una vida mejor con condiciones laborales más dignas, con libertades y derechos, a países europeos como Francia, Bélgica, Suiza y Alemania. También se dirigieron al País Vasco y a Cataluña. Aquí fueron alojados en ciudades-dormitorio de la periferia, como Santa Coloma de Gramanet --en infraviviendas ubicadas en calles sin iluminación y sin asfaltar según me contaba un hermano de mi madre--, y en barrios como Torre Baró, donde se desarrolla la trama de la película El 47. Nuestros padres, tíos y abuelos, a los que, por el caparazón de sus pertenencias a cuestas, llamaban los "tortuga" --título de la película de Belén Funes de 2024 ambientada en Marmolejo (Jaén)--, fueron víctimas entonces del desprecio de algunos y de los mismos discursos xenófobos que ahora oímos bramar a grupos políticos como Aliança Catalana, VOX o Se acabó la fiesta.
Pero lo más llamativo de esta amnesia de muchos es que, todavía hoy, Andalucía, y Granada en particular, sigue siendo tierra de emigrantes: cada septiembre 8.000 granadinos --de un total de 15.000 andaluces-- acuden a la vendimia francesa en busca de un trabajo que aquí no encuentran. Así lo podemos leer en un informe sindical que recoge el medio Granada Hoy.
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