![]() |
ALMAGRO Y SU CORRAL DE COMEDIAS
Editorial
Alhulia, 2025
PRESENTACIÓN EN EL
ATENEO DE ALMAGRO
9 de octubre de 2026.
20:00 h.
Buenas noches
y gracias a todos por asistir. Gracias al Ateneo de Almagro, en especial a su
presidente don Roberto Mendès por invitarnos a presentar esta reedición en tan
emblemático lugar. Gracias también al Ayuntamiento de la ciudad que, a través
de su Concejalía de Cultura —con doña Marián Ureña
a la cabeza—, ha prestado su apoyo.
Más de
cincuenta años después, vuelve a reeditarse esta importante obra sobre Almagro
y su Corral de Comedias de Antonina Rodrigo. La primera edición, de 1971,
corrió a cargo del Instituto de Estudios Manchegos (CSIC) y se agotó pronto. El
libro conoció dos ediciones más, en 1977 y 1982. Todas ellas resultan hoy
inencontrables. En 1978 tuvo lugar la primera edición del Festival de teatro.
Jornadas de Teatro Clásico, se llamó entonces, aunque ya se venían celebrando
ciclos de teatro desde 1954, como indica Antonina (páginas 125 y 153).
El
Corral de Comedias almagreño, que, como espacio teatral data de los años veinte
del siglo XVII, fue utilizado durante doscientos años, cayendo después en el
olvido. Hay constancia de una representación teatral en el Corral ya en 1629 a
cargo de la Compañía del comediógrafo Juan Martínez. Me pregunto cómo recibirían los vecinos de aquella
Almagro cosmopolita y universitaria el estreno en el Corral de Fuenveovejuna,
publicada por Lope de Vega en Madrid pocos años antes (1619) y protagonizada
por un cruel Fernán Gómez de Guzmán, Comendador mayor de la Orden de Calatrava,
asesinado en la ciudad cordobesa que da nombre al drama en 1476. Fue, en
definitiva, un escenario privilegiado para el gran teatro del Siglo de Oro
español tan reconocido dentro y fuera de España. De hecho, mi primer
acercamiento teórico a este teatro me viene a través de la filosofía francesa;
en concreto de Albert Camus (Premio Nobel de Literatura en 1957), del que soy
especialista. Él llevó a la escena obras de Lope y de Calderón. Su adaptación
del calderoniano auto sacramental La devoción de la Cruz la estrenó con
enorme éxito en el Festival de Angers (Francia) el 14 de junio de 1953 con la
gran actriz española María Casares en el papel de Julia.
En esos mismos
años, el Corral de Comedias de Almagro fue redescubierto para su uso escénico y
declarado monumento nacional en 1955. Volvió así el teatro a sus tablas, siendo
el de Antonina Rodrigo el primer estudio histórico que se realizó sobre tan
singular y notable espacio.
La
autora acude a las fuentes primarias, y consulta documentos, algunos inéditos
en ese momento, procedentes de diferentes archivos históricos. Su prosa
luminosa y elegante, y su rigor histórico resultan hoy tan estimulantes y tan
necesarios como lo eran entonces.
Mi
labor como editor ha consistido en primer lugar en la revisión del texto. En
particular, las erratas. Todos los que hemos publicado trabajos más o menos
extensos, sabemos del misterio de las erratas y cómo algunas de ellas se
esconden entre líneas de manera que, aun pasando por ellas una y otra vez, no
logramos descubrirlas, hasta que un segundo lector se ocupa de la revisión del
texto. Pero, a pesar de la segunda o tercera lecturas, las páginas seguirán
guardando celosamente otros gazapos que pasarán desapercibidos a la espera de la
perspicacia de un nuevo y atento revisor. Este problema, que, en la época de
los correctores digitales y la IA, sigue produciéndose, a finales de los años
60, resultaba mucho más acuciante. Por otra parte, eran también tiempos
difíciles para los aguerridos investigadores (aguerrida investigadora, en este
caso), que se veían obligados a emprender viajes, no siempre bien pertrechados,
para la búsqueda y, si había suerte, la consulta física de los documentos
felizmente hallados en los archivos históricos. Un texto mal trascrito o una
signatura defectuosa o incompleta eran difíciles de subsanar con posterioridad.
El trabajo era siempre manuscrito y, después, mecanuscrito por el propio autor
o por un tercero. Luego, a la hora de la publicación, era trasladado a las
planchas de composición e impresión. Todo ello, claro, sin archivo digital
alguno y, por consiguiente, sin el apoyo de los programas de revisión
ortográfica. De hecho, en el caso de la obra de Antonina, a pesar de las
reediciones más recientes del texto, no disponíamos de archivo digital del libro,
por lo que se ha debido recurrir a un programa conversor de imágenes en texto.
Como se puede comprender, todo este laborioso proceso de escritura, copia,
transcripción y reedición ha multiplicado los posibles errores que pudiera
haber en la redacción original. Y a todos ellos que hay que unir los generados
por el propio programa conversor de imágenes, que confunde algunos signos
ortográficos, como los dígitos. Había, pues, que realizar un trabajo de
revisión y de actualización tanto de la escritura como del aparato crítico, es
decir, de las citas, las notas a pie de página y las referencias bibliográficas
y de documentos históricos.
Como
ejemplo de revisión del aparato crítico, en el apéndice número cinco, se
incluye el documento “Contrato de arrendamiento del Corral de Comedias de
Almagro” datado el 15 de febrero de 1713. Siendo usuario investigador de los
archivos estatales españoles, una sencilla consulta vía email al Archivo
Histórico Nacional de Madrid, me permitió precisar la ubicación del legajo en
la Sección de Órdenes Militares, procedente del Archivo Histórico de Toledo,
con el número de expediente 46.607. Por cierto, que el Archivo Histórico de
Toledo, depositario original de los documentos de esta sección de Órdenes
Militares —entre las que se encuentra la de Calatrava—, fue disuelto en 1896,
integrándose sus fondos en el citado Archivo Histórico Nacional.
La
consulta directa de legajos, expedientes, imágenes y otros documentos en los
fondos digitalizados es otra de las ventajas que nos ofrecen hoy los distintos
portales especializados.
Respecto a las
imágenes, hemos decidido mantener las fotografías originales del almagreño (si
nadie me corrige creo que nació aquí) Emiliano Sánchez Moya de los años sesenta
por el valor artístico e histórico de las mismas, así como por su estrecho
vínculo con el texto original. Han sido restauradas con gran pericia por Pedro
Gómez, de la editorial Alhulia. Se ha modificado la ubicación original de
algunas de las imágenes en el libro teniendo en cuenta criterios de coherencia
temporal narrativa. También se han revisado y ampliado los textos informativos
que acompañan a cada imagen.
Por otra
parte, hemos añadido al final del libro una relación de la bibliografía
consultada, así como de los archivos históricos de los que se ha extraído la
amplia documentación que se recoge o se referencia en el libro.
Antonina
Rodrigo es un personaje singular de la historiografía española de los últimos
60 años. Sus numerosos trabajos como biógrafa, desde su célebre Mariana de
Pineda (1965) hasta su reciente trabajo Amparo Poch y Gascón. Guerra y
exilio de una médica libertaria (2020) resultan hoy imprescindibles, y han
sido reconocidos con diversos galardones nacionales e internacionales. Este
sobre el Corral de Almagro, fue su segundo libro publicado tras la biografía de
la heroína liberal granadina. Toda su obra, escrita en una hermosa prosa, y su
propia vida están presididas por la honestidad intelectual, el rigor histórico y
el compromiso con las luchas de su tiempo: el antifranquismo, la igualdad de la
mujer y el apoyo al exilio republicano, entre otras muchas. Antonina pone amor,
generosidad y entusiasmo en todo lo que emprende, conservando una lucidez
envidiable y un ánimo inquebrantable. De manera que, en ella, veo cumplirse el
deseo y el imperativo moral contenidos en las palabras del poeta francés René
Char, gran amigo de Camus: «¡Apresúrate a dejar (en el mundo) tu parte de
maravilla, de rebeldía y de generosidad!»
Aunque
ella nació en el barrio granadino del Albaicín, donde hoy una plaza lleva su
nombre —y esto creo que la llena de satisfacción—, su padre,
Augusto Rodrigo, era oriundo de estas tierras (de Miguelturra). Eso, y su gran
afición al teatro, han hecho que profese un amor especial a Almagro. En estas
semanas, algunos pequeños achaques le han hecho cancelar varios compromisos en
Tarragona, cuya Universidad Rovira i Virgili la había invitado a las Jornadas
“Poeta en Tarragona” conmemorativas de la visita de Federico García Lorca a esa
ciudad —episodio histórico descubierto y estudiado por Antonina— o en
Zafra (Badajoz), cuya Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica
le acaba de conceder su galardón de este año. Sin embargo, Antonina no quería
perderse de ninguna manera este acto en el Ateneo de Almagro que esperaba con
verdadera ilusión.
Hace
treinta años asistí por vez primera al Festival Internacional de Teatro Clásico
de Almagro. Durante este tiempo he vuelto muchas veces y he visto cómo esta
cita teatral, que este próximo verano celebrará su quincuagésima edición, se ha
convertido en un referente extraordinario del teatro en España y más allá de
nuestras fronteras. Hoy regreso feliz a Almagro acompañando a Antonina.
He tenido la
inmensa fortuna de contar con su apoyo entusiasta para poder contribuir humildemente
a que este feliz renacimiento de Almagro y su Corral de Comedias
constituya una experiencia fascinante para quienes, como en mi caso, aman estas
tierras manchegas y el teatro.
Gracias a
todos y espero que disfruten de su lectura.
Ángel Ramírez Medina (Director de la
Edición)
Doctor en filosofía por la Universidad de Granada
www.filosofiaylaicismo.blogspot.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario