sábado, 17 de marzo de 2012

Por un Estado y una enseñanza laicos de una vez por todas

La iglesia católica española vive en un paraíso fiscal ilegítimo y presuntamente ilegal

Europa Laica exige que la iglesia católica y demás confesiones paguen el IBI y otros impuestos

 

©El Roto (El País) 

 Europa Laica exige que el Estado haga un censo de inmuebles rústicos y urbanos y del patrimonio muerto o mal conservado, propiedad de la iglesia católica en España.

   Europa Laica, viene denunciando, desde hace años, los privilegios fiscales, entre otros muchos (simbólicos, económicos jurídicos, políticos…), de los que disfruta la iglesia católica (IC), al recibir un trato privilegiado que el Estado le concede, consecuencia, por un lado, de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, pero también por un trato de favor político, que va mucho más allá, vulnerando principios constitucionales básicos.

   La IC en España, es propietaria, a través de sus más de 40.000 instituciones (…diócesis, parroquias, órdenes y congregaciones religiosas, asociaciones, fundaciones, etc.) de un enorme patrimonio, consistente en bienes inmobiliarios rústicos y urbanos (de uso para el culto o para otros muchos menesteres), entre ellos un incalculable número de pisos alquilados a terceros, todo este patrimonio, en todos los ámbitos, está exento del impuesto de bienes inmuebles (IBI) y de otros, como obras, sociedades, etc.

   Europa Laica tenía calculado, en su informe anual sobre financiación de la IC que se hizo público en abril de 2011 (en estos días en revisión, de cara a la próxima Campaña sobre el IRPF) que, de los datos conocidos, los Ayuntamientos españoles dejaban de ingresar algo más de mil millones de €, al año. Pero hay otros datos que están conociéndose estos días, que se cifran entre los 700 y los casi 3.000 millones de €, hecho lógico dada la opacidad de la IC.

   Por ello, reiteramos, una vez más, nuestra exigencia de que el Estado haga un censo de inmuebles rústicos y urbanos propiedad de la Iglesia católica en España.

   También Europa Laica propone revisar qué entidades, fundaciones, etc. están exentas de este impuesto en cada ayuntamiento, no ya sólo por las exenciones que prevé la actual Ley de haciendas locales, sino -también- a través de la compleja maraña de normas y disposiciones que se han ido produciendo en estos últimos años y que restan ingresos por valor de miles de euros, a los Ayuntamientos, en estos momentos de profunda crisis y que puede estar vulnerando el principio de igualdad que exige la Constitución española.

  Indicar que Martinez Camino miente y demuestra su analfabetismo social y normativo, al mezclar Cáritas, de forma torticera, para desviar la atención de la ciudadanía.

   La IC percibe (puntual y religiosamente) para la financiación del culto, el clero, la publicidad y el proselitismo religioso, casi 250 millones/año y para asociaciones religiosas de interés social más de 100 millones de €, procedentes del IRPF de todos los contribuyentes. Europa Laica está preparando la Campaña del IRPF de 2011, para exigir que desaparezca la casilla del impreso de la renta y la asignación a la IC por esta vía. La IC recibe del Estado directamente o por la vía de las exenciones de impuestos, más de diez mil millones de €, al año.

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica

Andalucía Laica propone que los partidos políticos incluyan en el debate de la campaña electoral las medidas para avanzar en un Estado Laico desde nuestra Comunidad Autónoma

ENSEÑANZA LAICA
(6 propuestas)

Que se concretan en:


-Los poderes públicos velarán por la laicidad de las enseñanzas impartidas en los itinerarios oficiales, dentro de los centros educativos de titularidad pública y de los privados sostenidos con fondos públicos, con el fin de evitar cualquier interferencia en los objetivos educativos de convicciones particulares religiosas, filosóficas o ideológicas. Y ello afecta a la retirada de simbología religiosa, celebración de actos religiosos en los centros públicos. Dando así cumplimiento al artículo 21 de nuestro Esatuto de Andalucia: La enseñanza pública, conforme al carácter aconfesional del Estado, será laica". Algo no que actualmente no se cumple.
-Los poderes públicos velarán en el ámbito escolar para que se respete la libertad de conciencia del alumnado y profesorado, así como de sus familias, para ello en cumplimiento del 16.3 de la Constitución, no se les obligará a declarar sobre ideología, religión o creencia. En particular en los procesos de escolarización y matrícula.
-La enseñanza de la doctrina religiosa de cualquier confesión quedará fuera de la escuela pública y concertada. Mientras tanto esto no se consiga, deberá quedar, en todo caso, fuera del horario lectivo.
-Eliminar cualquier tipo de simbología religiosa en los centros de titularidad pública local o andaluza.
-Suprimir capillas y cualesquiera otros lugares de culto en las Universidades.

-No se subvencionará, en ningún caso, centros educativos con ideario propio ya sea carácter religioso o de otra naturaleza ideológica particular.

POR UN ESTADO LAICO: COMPROMISO ELECTORAL


   Ante los próximos procesos electorales en Andalucía el próximo 25 de marzo, desde Andalucía Laica aportamos una serie de ideas, objetivos y reivindicaciones que afectan a las diversas competencias de las administraciones públicas, para que puedan ser consideradas como compromiso electoral por aquellas fuerzas políticas, coaliciones o agrupaciones de electores que deseen compartir el objetivo de la construcción de un Estado laico y así incluyan en sus respectivos programas electorales y en el debate de la campaña, las siguientes propuestas:

-Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones …y remover los obstáculos para que la igualdad y libertad de los individuos y de los grupos sean reales y efectivas… (Relativo al art. 9 de la Constitución española)

MEDIDAS Y PROPUESTAS CON CARÁCTER GENERAL

Para que se promueva desde el Parlamento Andaluz proposiciones a las Cortes Generales:
(14 propuestas)

-Derogación del Concordato de 1953 y los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1976 y 1979
-También de la actual ley de Libertad religiosa de 1980 y promover una ley de Libertad de Conciencia, que respete y proteja, sin distinciones, ni privilegios, todo tipo de convicciones, ya sean religiosas o no: En esta línea ofrecemos una propuesta de texto
articulado, presentado en marzo de 2009. (A disposición en nuestras web: www.laicismo.org y www.europalaica.com)
-Supresión de todo tipo de simbología religiosa en los actos oficiales y en los espacios de titularidad pública que dependan de la administración central del Estado.
-Eliminar las capillas de cualquier espacio público dependiente del Estado central, ya sea escolar o universitario, sanitario, centro penitenciario, juzgados, etc.
-La derogación como delitos, de la blasfemia o de la violación de hipotéticos sentimientos religiosos, tal y como figuran en el actual código penal.
-La no subvención directa o indirecta de las confesiones religiosas y la eliminación de la recaudación religiosa a través del IRPF. Mientras tanto se exigirá a las entidades religiosas que reciban subvenciones públicas o exención de tributos, u balance anual integrado de su activo y pasivo, así como las cuentas anuales de cada ejercicio.
-La no celebración de ceremonias religiosas en los actos oficiales del Estado (Tomas de posesiones, reconocimientos de méritos, rendición de honores etc.)

(SEGUIR LEYENDO EN "ESCUELA LAICA, ESTADO LAICO")

www.filosofiaylaicismo.blogspot.com




domingo, 4 de marzo de 2012

Hoy, el poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.
(K. Marx-Engels, "El manifiesto comunista")

EL PODER DE LAS PALABRAS
"Desde siempre la batalla política se ha provisto de munición en el territorio de las metáforas. La analogía espacial está en el origen de la política parlamentaria moderna: el equilibrio, la estabilidad, "los montañeses" de la Revolución Francesa, la izquierda y la derecha de cada día. Al cabo, el lenguaje político se nutre del lenguaje común, tan trufado de imágenes. No sólo se nutre, se aprovecha, hay intencionalidad: quien consigue que las propias metáforas se conviertan en la cartografía con la que se mapea el mundo, tiene aseguradas bastantes victorias. Si uno está en el centro, es que los otros están en los extremos, es que son unos extremistas. Si la nación (o la empresa) se asimila a una familia, quién será el descastado que tenga el mal gusto de preguntar acerca de cómo se reparten las tareas domésticas o los ingresos. Si el mercado es "libre", dónde está el valiente que se atreve a atentar contra "la libertad". Asegurada la analogía están decididas las preguntas apropiadas y las inoportunas, incluso, las imposibles. Abusar de las palabras es apoderarse de todo el poder social, dejó dicho Robespierre"
(Félix Ovejero, "La libertad inhóspita", Claves, 121. -Fragmentos-)

domingo, 12 de febrero de 2012

Relaciones Iglesia-Estado español


Javier Marías, novelista
y rey de Redonda
   Magnífico artículo de Javier Marías en El País Semanal del 19 de febrero de 2012, donde analiza la perversión de valores cristianos (¿?) en la derecha política: Escuela de inmisericordes

domingo, 5 de febrero de 2012

LA MULTINACIONAL DEL PESEBRE

LA MULTINACIONAL DEL PESEBRE

La Iglesia católica es una contradictio in terminis en sí misma. Nos ofrece multitud de oxímoron como esos portales de Belén con figuritas de rostro humilde acogidas en un pobre pesebre, y adosados a fachadas de suntuosos palacios arzobispales poblados por clérigos untuosos que lideran compañías financieras e inversiones internacionales. Pero la galería de ejemplos de oxímoros católicos es muy amplia: una virgen madre o un cura filósofo. ¡Qué poco respeto a la inteligencia!


DEMOCRACIA Y MODESTIA (Albert Camus)

He aquí el regreso. Vamos a reanudar las negociaciones, las mercaderías y las disputas. Los mismos problemas que nos exceden desde hace dos años nos conducirán al mismo callejón sin salida. Y cada vez que una voz libre pretenda decir, sin pretensiones, lo que piensa, una armada de perros guardianes de todo pelo y color ladrará furiosamente para ocultar su eco.
Nada de todo esto es agradable. Afortunadamente, cuando no se albergan sino esperanzas razonables, se siente el corazón fuerte. (…) Repitamos, pues, con tranquilidad y firmeza, con esta inalterable ingenuidad que nos suelen atribuir, los principios elementales que consideramos los únicos capaces de hacer aceptable la vida política.
No hay, tal vez, buen régimen político, pero la democracia es seguramente el menos malo. La democracia no se separa de la noción de partido, pero la noción de partido puede funcionar muy bien sin la democracia. Esto sucede cuando un partido o un grupo de personas se imagina detentar la verdad absoluta. Es por esta razón que el Parlamento y los diputados necesitan hoy una cura de modestia.
Todas las razones de esta modestia están muy bien reunidas en el mundo de hoy. ¿Cómo olvidar que ni la Asamblea nacional ni ningún gobierno poseen los medios de resolver los problemas que nos acosan? La prueba de ello es que ninguno de esos problemas ha sido abordado por los diputados sin que disputas internacionales salieran a la palestra. (…) Está claro que el papel del Parlamento y del gobierno no puede ser, por ahora, más que un papel de administración y que los países, en fin, son interdependientes.
Lo principal sería reconocerlo, extraer las consecuencias convenientes e intentar, por ejemplo, definir en común el orden internacional sin el cual ningún problema interno podrá ser jamás resuelto en ningún lugar. Esto otorgaría a los diputados y a los partidos un poco de esa modestia que hace las buenas y las verdaderas democracias. La democracia, después de todo, nos obliga a admitir que un adversario puede tener razón, a dejarle expresarse y a aceptar reflexionar sobre sus argumentos. Cuando los partidos o las personas se encuentran tan persuadidos de sus propias razones como para decidir cerrar la boca de sus oponentes por la violencia, entonces la democracia no es democracia. (…) Por otra parte, las democracias particulares serán sólo aproximativas en tanto el orden democrático internacional no sea realizado (…) Y este orden, para ser democrático, debe renunciar a los recursos de la violencia.
Estas son, ya se entiende, consideraciones voluntariamente inactuales.

Albert Camus, Combat. Febrero de 1947. (La traducción es mía)

Más sobre Albert Camus AQUÍ

ÉTICA EMPRESARIAL

En general, nuestros responsables políticos hablan muy poco de ética empresarial cuando, en mi opinión, debía hablarse de ello tanto o más de lo que se habla de la necesidad de hacer recortes en los salarios o en las plantillas para ayudar a nuestros empresarios a salir de la presente recesión económica.
En España falta una tradición empresarial y buena parte de culpa de la actual crisis la tiene un empresariado carente de los valores elementales que hacen posible el sostenimiento de cualquier sociedad. Me refiero a la veracidad a la hora de aportar datos, hacer balance y mantener la palabra dada; o la honestidad en las transacciones y en el cumplimiento de sus obligaciones; o bien, el respeto a los derechos del trabajador que es quien aporta lo mejor que posee la empresa (su capital humano).
Cualquiera de nosotros conoce casos de empresas que funcionan bien y rentan beneficios sustanciosos a sus dueños (similares o, en algunos casos, mejores que en los años previos a la crisis) y que, sin embargo, han aprovechado la circunstancia actual para reducir sus plantillas o castigar severamente a sus empleados en lo que se refiere a su horario laboral o a sus salarios. Y no hablamos ya de grandes corporaciones, sino de pequeños o medianos negocios en la hostelería o el comercio.


martes, 17 de enero de 2012

¡A las barricadas!

¡A las barricadas!
En el Evangelio de Jesús hallamos una descripción muy precisa del funcionamiento del sistema económico que, desde siempre, rige el mundo: "A quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo poco que tiene" (Mateo, 13, 12).
¡Qué hartazgo de crisis! Nadie niega que existen signos de cambios profundos (porque eso significa la palabra 'crisis') en la realidad social, política y económica. Pero tampoco recuerdo ningún año en que, de una u otra forma, no se hablara de ello. Es así porque el miedo (el mayor enemigo de la felicidad, Lucrecio dixit) es la coartada de los poderosos para aplicar lo que ellos llaman 'ajustes': reducir sus derechos y su nivel de renta a quienes tienen menos para ellos tener más aún. Pocos recuerdan ya el gran fiasco de la gripe aviar y la gripe A, anunciadas como apocalípticas. A algo había que temer. Luego vino la tempestad económica que ahoga al continente europeo. Es un dato a tener en cuenta que esta crisis, jaleada con mórbido entusiasmo desde las grandes agencias americanas de calificación de riesgos y cacareada con estulticia por los gobernantes y sus medios, se esté cebando justamente en el único reducto mundial donde cupo hablar alguna vez de un cierto estado de bienestar (educación y sanidad gratuitas y universales) y de un reparto menos desigual de la riqueza; en la cuna de la democracia y las revoluciones ilustradas y liberales. ¿Qué quedará en pie de todo esto, madre, cuando la crisis pase?
Quienes ahora nos abruman con sus cifras alarmantes y con sus "dolorosas e inevitables ajustes", es decir, expertos y políticos, callaban entonces (sospecho que por supina ignorancia). Pero cualquier ciudadano de a pie intuía (ejerciendo el cartesiano sentido común) que era insostenible una economía basada en la especulación sin límite y el ladrillo. Y sucedió lo que todos, salvo ellos, vimos venir. Era sólo cuestión de tiempo. La bomba les estalló en las manos, pero pronto vieron en ella oportunidades de negocio, y ahora la fiesta está orquestada y dirigida. Nada se ha dejado a la improvisación.
Esos mismos políticos y economistas van a sacarnos ahora del fango en que nos metieron y que no supieron ver, aplicando las mismas medidas que exigen lo que llaman los mercados: bancos, agencias y grandes empresas que, como nosotros sabemos, son la causa prima del problema.
Los asalariados ejercen ahora el papel que otrora tocó a los untadores, esa figura maldita en que incompetentes gobernantes medievales colgaban todos los sambenitos, todas las culpas imaginables de los males sociales. Pero, que se sepa, aquí sólo se han untado los magos de las finanzas y algunos empresarios y políticos sin escrúpulos.
Mejor harían oyendo el clamor de la ciudadanía indignada que exige impuestos para los que más tienen, tasas a las transacciones económicas internacionales, transparencia a la banca (ese gran sumidero de dinero público que acaba convertido en primas y pluses para sus directivos), defensa a ultranza de los derechos de los trabajadores , la mayor riqueza de cualquier economía; es decir, salarios dignos, jornadas razonables, contratos con garantías y protección social. En definitiva, más democracia y más Estado.
Y, hablando de silencios, ¿a qué esperan los sindicatos europeos para convocar huelgas y manifestaciones unitarias en todo el continente? Pronto el diálogo, las manifestaciones y las huelgas pueden ser ya inútiles o simplemente inviables. ¿Alguien recuerda la lucha obrera?

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(MÁS SOBRE MEMORIA HISTÓRICA EN "PROYECTO INTEGRADO 2º BACHILLERATO")

CARTA DE ADIÓS A ZAPATERO

Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (R. Sánchez Ferlosio)

Que en las pasadas elecciones quien representa en España las políticas neoliberales (máxima libertad de mercado a costa de recortes en derechos y en medidas de igualdad y justicia social), es decir, el PP, haya obtenido mayoría absoluta me resulta doloroso. Pero me lo parece aún más algo que el resultado electoral ratifica: el daño infligido por el PSOE a la izquierda.

La historia reciente se repite. En 1996, el PSOE arrastraba un lastre de nepotismo (caso Juan Guerra), corrupción (Roldán o Rubio, entre otros), renuncia a principios (escuela concertada, ingreso en la OTAN) e incluso despotismo y autocracia (caso GAL) tan insoportable, que entregó el poder en bandeja a un Aznar que no tuvo que despeinarse siquiera. Ahora Rajoy, el que fue su delfín, tampoco se ha quebrado. Su única estrategia ha consistido en esperar, bien calladito, la caída del gobierno como fruto podrido.

Los logros sociales de estos ocho años de Zapatero, que se iniciaron con la salida de nuestras tropas de Irak, son evidentes: mejora de las pensiones mínimas, ley de matrimonio homosexual, de dependencia, contra la violencia de género, incremento de becas, de la ayuda al desarrollo, de los presupuestos de educación, de las partidas destinadas a la construcción de VPO… Pero los deméritos también son muchos. Y lo que más pesar me produce es ver que lo que ya se atisbaba recién cumplidos los cien primeros días de gobierno (cuando no se podía echar mano de la crisis como excusa para todo), haya acabado por constituir una manera de gobernar desoyendo las demandas sociales de mayor transparencia y participación, de mejor protección social, de hacer pagar la crisis a quienes más tienen o de más laicidad. ¿Dónde quedó, por ejemplo, la ley de libertad de conciencia prometida?

Traigo como prueba de lo que digo, una carta que dirigí a la Moncloa en julio de 2004, sólo tres meses después de la primera victoria del ahora presidente cesante.

He aquí mi ya lejana carta a Zapatero:

Señor Presidente, tengo la ingenuidad y la osadía necesarias para dirigirme directamente a usted, sin intermediarios. Aunque dudo que esta carta llegue a sus manos, de sus palabras colijo que para usted, a diferencia de lo que ha ocurrido estos años, la opinión de un ciudadano cuenta.

Soy profesor de filosofía en un Instituto de Granada, miembro fundador de la Asociación Pi y Margall por la Enseñanza Pública y Laica; y, ante todo, un ciudadano convencido de que sobre la democracia española pesa aún una hipoteca religiosa que fue cerrada en falso durante la transición. Felipe González pudo resolverla desde sus mayorías absolutas, pero no lo hizo. Alguien de su partido me dijo, con ocasión de una visita al Parlamento Andaluz, que con la Iglesia se llegó hasta donde se pudo. Creo que no fue así, que más bien pesaron cálculos relativos a réditos electorales.

En el verano de 2001, mi Asociación, junto con Europa Laica, organizó en Motril (Granada) el Primer Encuentro Nacional por la Laicidad en España. Nos movía el propósito, compartido por otras asociaciones hermanas, de recuperar para el debate público y hacer realidad el valor de la laicidad, tan querido en otros tiempos por la izquierda española. En este encuentro estuvo presente Dionisio Llamazares, ex director general de asuntos religiosos. La llama prendió y ha tenido continuidad en un Segundo y Tercer Encuentros celebrados en Barcelona y Albacete, respectivamente.

Pero el principal motivo de mi escrito es expresarle cómo sentí defraudadas las esperanzas que en mí sembraron sus reiteradas referencias a la laicidad durante la campaña electoral. La decepción llegó pronto, desde la toma de posesión de los miembros de su gobierno y de usted mismo, que prometieron ante una Biblia y un crucifijo, como en los viejos tiempos. Después vino su visita al Papa del pasado 21 de junio, cuando aseguró que los Acuerdos con el Vaticano (considerados anticonstitucionales por alguien tan cualificado como el profesor Peces Barba) no iban a ser revisados. Y por fin ayer, día 25 de julio, le vi entrar en la catedral de Santiago en procesión cívico-religiosa. Creo que muchos ciudadanos españoles pensaron, como yo, que a estas alturas no nos merecemos la humillación de escuchar a un Arzobispo dirigir a nuestro más alto representante político, palabras de condena a cuenta de la regularización de las parejas homosexuales o la ampliación de la ley del aborto. Y que éste ni siquiera pueda replicar.

España, señor Zapatero, no puede permitirse por más tiempo carecer del derecho a una laicidad real. Para vigorizar y regenerar nuestra democracia es imprescindible realizar ya una separación efectiva entre el poder religioso y el poder civil que, en esencia, como usted bien sabe, es laico. Y hacerlo no sólo en el fondo, también en las formas, que tanto cuentan.

Para el próximo invierno ha anunciado las nuevas medidas que sustituyan aquellos aspectos de la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Educación) que su gobierno ha dejado en suspenso. Sólo cabe una solución justa: que las religiones queden fuera del currículum y, por ende, del horario escolar, pues sólo así la libertad religiosa de unos dejará de suponer una servidumbre para el resto. Todo lo que sea volver al sistema anterior supondrá hacer concesiones a la jerarquía eclesiástica, injustificables desde una acción de gobierno autónoma. Una nueva regresión confesionalista en la escuela sería asentar, de manera tal vez definitiva, el estatus tradicional de la escuela como marco privilegiado para el adoctrinamiento de niños y jóvenes.

Como algunos destacados miembros de su partido, estoy convencido de que el laicismo constituye un buen termómetro para calibrar la salud democrática de un pueblo.

Con mi mayor consideración y respeto.

(Granada, 26 de julio de 2004)

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martes, 22 de noviembre de 2011

Resultados Elecciones Generales 2011

Un 68.43 % del electorado (más de 23 millones) no vota al PP
Sin embargo, la alta abstención y la ley d'Hondt facilitan la mayoría absoluta de la derecha
(El voto del descontento se divide o se queda en casa)

-Total de votantes censados: 34.301.332
-Votos emitidos: 24.590.557 (71,69 %). (En 2008: 75,32 %)
-Abstenciones: 9.710.775 (28,31 %). (En 2008: 24,68 %)

De los votos emitidos:

-Nulos: 317.886
-En blanco: 333.095
Como se ve, el porcentaje de abstenciones ha aumentado en casi un 4 % respecto a las últimas elecciones generales de 2008. Este incremento sostenido no preocupa a los mercados y creo que tampoco mucho a los dos grandes. Pero alguna relación debe tener ese incremento de ciudadanos desafectos que dan la espalda al sufragio, el que denominan 'acto supremo' de la democracia, con el injusto reparto de escaños que podemos observar (ver datos debajo del gráfico).
Nuestro sistema proporcional, inspirado en el dichoso método ideado en 1878 por el jurista belga Victor d'Hondt, es, en realidad, muy poco proporcional. En la transición fue adoptado como sistema de reparto para contentar a los partidos nacionalistas vascos y catalanes. Esta decisión que, como otras que se adoptaron entonces, tenía carácter provisional, resulta ahora difícil de modificar porque los beneficiarios se han acostumbrado a lo bueno. En efecto, la Ley d'Hondt hace que partidos nacionales como IU y UpyD, con 1.680.810 y 1.140.242 votos, respectivamente, alcancen sólo 11 escaños el primero, y 5 el segundo. Sin embargo, un grupo nacionalista como CIU, con 1.014.263 votos, obtiene 16 escaños; por su parte, Coalición Canaria con 143.550 votos, tiene 2 escaños. Hay casi tantos votos nulos (317.886) como los recibidos por Amaiur (333.628) que contará con 7 escaños.
Por cierto, en las elecciones generales de 2008 el partido ganador (PSOE) obtuvo 11.064.524 votos, que son 233.831 más de los cosechados en estas elecciones de 2011 por el Partido Popular, al que nuestra ley electoral ha otorgado una sobrada mayoría absoluta de escaños en el Parlamento, a diferencia de lo que ocurrió entonces con el partido de Zapatero. La razón es que en aquellas elecciones hubo más participación y el voto estuvo más concentrado aún en el bipartidismo.
En el siguiente gráfico apreciamos la escasa distancia que separa hoy a los abstencionistas del partido ganador: son 1.119.918 votos. Ateniéndonos al sistema d'Hondt, al PP le corresponderían sólo 5 escaños más que a un imaginario Partido Abstencionista. Como es lógico, éste dejaría vacíos los muchos escaños que en cada elección le fueran otorgados.

Gráfico con porcentajes sobre el total de votantes censados (no sobre los votos contabilizados)

-PINCHAR EN LAS IMÁGENES-





REPARTO DE VOTOS Y ESCAÑOS


miércoles, 5 de octubre de 2011

¡No es esto, no es esto!


So pretexto de lo que Miguel Ángel Aguilar denomina la IHR (Insoportable Herencia Recibida), el gobierno entrante ─el que entre y cuando entre─, dirá que nada puede hacer más que seguir aplicando las recetas que le dictan los mercados a través de sus voceros: el Banco de España, el Banco Central Europeo o el FMI ─qué más nos da uno que otro─. El gobierno en ciernes de Castilla-La Mancha, popular y recién salido de las urnas, ya apunta maneras: dice no saber si podrá hacer frente siquiera a las nóminas de los 70000 funcionarios públicos. Algo parecido afirmó su majestad catalana Artur Mas, quien, a la vez que se aprestaba a adelgazar la sanidad pública, hallaba recursos para suprimir el impuesto de herencias y sucesiones que no beneficia a todos por igual, como afirman, sino con notable diferencia a quienes más tienen. Las arcas públicas catalanas dejarán así de ingresar muchos miles de euros.

Zapatero, pecando por omisión, ha sido incapaz de gravar las grandes fortunas y ha tardado un año en arbitrar topes a los bonus para directivos de los bancos ─no sin antes recibir un vergonzante tirón de orejas de la conservadora Europa─ . Son los mismos que salieron a flote de su crisis con nuestro dinero, que ahora necesitamos para pagar sus condenadas hipotecas. Zapatero, pecando ahora por acción, suprimió el impuesto de patrimonio desde el 1 de enero de 2008, llevando con ello la alegría a las grandes fortunas y un agujero de más de 9.000 millones de euros a las arcas públicas en los últimos tres ejercicios. Ahora, profundizando en sus políticas sociales, acaba de aplicar reformas que permiten a un empresario reducir su plantilla si prevé pérdidas el día de mañana, aunque se esté forrando el día de hoy. Véase el caso de Telefónica, esa empresa que no hace mucho era pública y que Aznar terminó de vender por el módico precio de 4000 millones de € ─equivalente a lo que ahora renta a sus dueños en solo seis meses─ consiguiendo con ello que sus pingües beneficios reviertan en unos pocos y que, el resto, padezcamos las tarifas telefónicas más abusivas de Europa. Y, para terminar la faena, esta multinacional incrementa el número de parados, nuestros parados, en unos pocos miles.

Es fácil imaginar ahora qué recetas anticrisis aplicarán los que vienen: nuevos ataques a lo público. Entre otros, rebaja y congelación de funcionarios, o sea, de médicos, bomberos, limpiadores, policías o maestros ─abandonemos ya la manía de pensar en chupatintas incompetentes cuando alguien mienta al funcionario─. (¿Y si esos tres millones de servidores públicos iniciaran una huelga general, pero no de un día como las que vienen convocando los grandes sindicatos para recordarse a sí mismos su glorioso pasado, sino de las de verdad: una huelga indefinida?).

Urge una revolución ciudadana, pacífica pero a fondo. Si la francesa lo fue contra la monarquía (l’Ancien Régime), el tirano ahora son los mercados con sus soflamas de libertad que es libertad total para sus mercancías, que no para personas. (Lejos queda el artículo 13 de la Declaración Universal que garantiza el derecho de toda persona a circular libremente).
Es el imperio de la fuerza, la ley de la selva, la del más fuerte; lo de siempre: el pez grande se come al pequeño. Los pezqueñines, o sea, todos los ciudadanos de a pie, paganos de la crisis, abandonados a su suerte, que seguro será mala si seguimos en manos de los berlusconi, los strauss-kahn o las merkel (esa que miente sin escrúpulos al afirmar que en España trabajamos menos y nos jubilamos antes que en Alemania).

Pero nuestros grandes partidos son lugartenientes de ese Ancien Régime, con la diferencia de que uno no dice lo que piensa, pero lo hace; y el otro parece pensar lo que dice pero no lo hace; lo que, a la postre, viene a ser lo mismo (o casi). Da la impresión de que hubiesen alcanzado un pacto tácito de alternancia en el poder, como lo hicieron conservadores y liberales en tiempos de la Restauración canovista, con sus pucherazos y su caciquismo. Esta partitocracia que padecemos es más de esa época. No pueden ofrecer nada nuevo a un mundo que es totalmente otro después de la última revolución tecnológica y la democratización radical del conocimiento y la información que ha traído consigo.

Esta generación es la mejor preparada de nuestra historia, y no es boba, no se resigna, sabe organizarse y exigir lo que es suyo. Pero no espero ver a ningún gobernante sentarse con los jóvenes que están en la plaza, en el ágora -ἀγορά, asamblea-, pidiendo que les escuchen antes de que sea demasiado tarde.

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