domingo, 6 de enero de 2013

Una modesta proposición



Para prevenir que los niños pobres de Irlanda
(en especial los católicos o papistas) sean una carga para sus padres o el país, y hacerlos útiles al público
            Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigas, seguidas de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes, quienes apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.
            Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del Estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.
            Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.
            Habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.
            Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.
            El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio. De éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos. Porque no podemos emplearlos ni en la artesanía ni en la agricultura; ni construimos casas (quiero decir en el campo) ni cultivamos la tierra: raramente pueden ganarse la vida mediante el robo antes de los seis años, excepto cuando están precozmente dotados, aunque confieso que aprenden los rudimentos mucho antes, época durante la cual sólo pueden considerarse aficionados, según me ha informado un caballero del condado de Cavan, quien me aseguró que nunca supo de más de uno o dos casos bajo la edad de seis, ni siquiera en una parte del reino tan renombrada por la más pronta competencia en ese arte.
            Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor. Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.
            Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.
            Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.
            He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho. Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.
            Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos más niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.
            Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.
Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.
            En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.
            Una persona muy respetable, verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas, no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus parientes más cercanos. Pero con la debida consideración a tan excelente amigo y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos; porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto. En cuanto a la mujeres, creo humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que estuviera.
            Pero a fin de justificar a mi amigo, él confesó que este expediente se lo metió en la cabeza el famoso Psalmanazar, un nativo de la isla de Formosa que llegó de allí a Londres hace más de veinte años, y que conversando con él le contó que en su país, cuando una persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cadáver a personas de calidad como un bocado de los mejores, y que en su época el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por un intento de envenenar al emperador, fue vendido al Primer Ministro del Estado de Su Majestad Imperial y a otros grandes mandarines de la corte, junto al patíbulo, por cuatrocientas coronas. Ni en efecto puedo negar que si el mismo uso se hiciera de varias jóvenes rollizas de esta ciudad, que sin tener cuatro peniques de fortuna no pueden andar si no es en coche, y aparecen en el teatro y las reuniones con exóticos atavíos que nunca pagarán, el reino no estaría peor.
            Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.
            He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.
            En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.
            Segundo, los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.
            Tercero, puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.
            Cuarto, las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.
            Quinto, este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.
            Sexto: esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.
            Muchas otras ventajas podrían enumerarse. Por ejemplo, la adición de algunos miles de reses a nuestra exportación de carne en barricas, la difusión de la carne de puerco y el progreso en el arte de hacer buen tocino, del que tanto carecemos ahora a causa de la gran destrucción de cerdos, demasiado frecuentes en nuestras mesas; que no pueden compararse en gusto o magnificencia con un niño de un año, gordo y bien desarrollado, que hará un papel considerable en el banquete de un Alcalde o en cualquier otro convite público. Pero, siendo adicto a la brevedad, omito esta y muchas otras ventajas.
            Suponiendo que mil familias de esta ciudad serían compradoras habituales de carne de niño, además de otras que la comerían en celebraciones, especialmente casamientos y bautismos: calculo que en Dublín se colocarían anualmente cerca de veinte mil cuerpos, y en el resto del reino (donde probablemente se venderán algo más barato) las restantes ochenta mil.
            No se me ocurre ningún reparo que pueda oponerse razonablemente contra esta proposición, a menos que se aduzca que la población del Reino se vería muy disminuida. Esto lo reconozco francamente, y fue de hecho mi principal motivo para ofrecerla al mundo. Deseo que el lector observe que he calculado mi remedio para este único y particular Reino de Irlanda, y no para cualquier otro que haya existido, exista o pueda existir sobre la tierra. Por consiguiente, que ningún hombre me hable de otros expedientes: de crear impuestos para nuestros desocupados a cinco chelines por libra; de no usar ropas ni mobiliario que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad, holgazanería y juego en nuestras mujeres; de introducir una vena de parsimonia, prudencia y templanza; de aprender a amar a nuestro país, en lo cual nos diferenciamos hasta de los lapones y los habitantes de Tupinambú; de abandonar nuestras animosidades y facciones, de no actuar más como los judíos, que se mataban entre ellos mientras su ciudad era tomada; de cuidarnos un poco de no vender nuestro país y nuestra conciencia por nada; de enseñar a los terratenientes a tener aunque sea un punto de compasión de sus arrendatarios. De imponer, en fin, un espíritu de honestidad, industria y cuidado en nuestros comerciantes, quienes, si hoy tomáramos la decisión de no comprar otras mercancías que las nacionales, inmediatamente se unirían para trampearnos en el precio, la medida y la calidad, y a quienes por mucho que se insistiera no se les podría arrancar una sola oferta de comercio honrado.
            Por consiguiente, repito, que ningún hombre me hable de esos y parecidos expedientes, hasta que no tenga por lo menos un atisbo de esperanza de que se hará alguna vez un intento sano y sincero de ponerlos en práctica. Pero en lo que a mí concierne, habiéndome fatigado durante muchos años ofreciendo ideas vanas, ociosas y visionarias, y al final completamente sin esperanza de éxito, di afortunadamente con este proyecto, que por ser totalmente novedoso tiene algo de sólido y real, trae además poco gasto y pocos problemas, está completamente a nuestro alcance, y no nos pone en peligro de desagradar a Inglaterra. Porque esta clase de mercancía no soportará la exportación, ya que la carne es de una consistencia demasiado tierna para admitir una permanencia prolongada en sal, aunque quizá yo podría mencionar un país que se alegraría de devorar toda nuestra nación aún sin ella.
            Después de todo, no me siento tan violentamente ligado a mi propia opinión como para rechazar cualquier plan propuesto por hombres sabios que fuera hallado igualmente inocente, barato, cómodo y eficaz. Pero antes de que alguna cosa de ese tipo sea propuesta en contradicción con mi plan, deseo que el autor o los autores consideren seriamente dos puntos. Primero, tal como están las cosas, cómo se las arreglarán para encontrar ropas y alimentos para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, ya que hay en este reino alrededor de un millón de criaturas de forma humana cuyos gastos de subsistencia reunidos las dejaría debiendo dos millones de libras esterlinas, añadiendo los que son mendigos profesionales al grueso de campesinos, cabañeros y peones, con sus esposas e hijos, que son mendigos de hecho: yo deseo que esos políticos que no gusten de mi propuesta y sean tan atrevidos como para intentar una contestación, pregunten primero a lo padres de esos mortales si hoy no creen que habría sido una gran felicidad para ellos haber sido vendidos como alimento al año de edad de la manera que yo recomiendo, y de ese modo haberse evitado un escenario perpetuo de infortunios como el que han atravesado desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar la renta sin dinero, la falta de sustento y de casa y vestido para protegerse de las inclemencias del tiempo, y la más inevitable expectativa de legar parecidas o mayores miserias a sus descendientes para siempre.
            Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.
(Este breve ensayo del autor de Los viajes de Gulliver se imprimió en Dublín en 1729, un año de profunda crisis económica que empobreció a campesinos y jornaleros irlandeses. Con esta sátira pretendía Swift poner al descubierto la hipocresía de los ricos propietarios que expresaban su malestar por el incremento de mendigos en las calles, a la vez que imponían elevados arriendos de sus tierras a los campesinos.)

viernes, 21 de diciembre de 2012

No es caridad, sino justicia



            Se prodigan con la crisis quienes recurren a la caridad como remedio para los males que la mala política nos impone. Así, Amancio Ortega, el dueño del imperio Zara, dona una importante suma a Cáritas; grandes multinacionales como Repsol o el Banco de Santander anuncian a bombo y platillo becas para sufragar la formación de los mejores estudiantes. Primero nos expolian, para después repartir las sobras.
Abundando en la Civitas Dei, oímos decir a Cospedal (a la que algunas malas lenguas llaman la Bien Pagá) que «de la celebración de la Semana Santa se pueden extraer vivencias muy positivas para la difícil situación actual». Fátima Báñez, ministra de empleo que ostenta el récord histórico de desempleo, se suma a esta retahíla de religiosidad casposa. En un alarde profético que la sitúa fuera de toda realidad, asegura sentirse "muy emocionada" por "el regalo que ha hecho la Virgen del Rocío en el camino hacia la salida de la crisis y en la búsqueda del bienestar ciudadano".
¿A qué vivencias se refieren éstas? ¿Tal vez a que hemos de aprender a sufrir con resignación los suplicios que nos imponen? ¿O que debemos callar y esperar a que todo se acabe resolviendo en el futuro e incierto Reino de Dios, del que, por cierto, ya disfrutan ellos?
El obispo de Segovia, ante el acoso de la banca a las familias expulsadas de sus casas, ejerciendo como psiquiatra, nos aclara que no es éste el motivo por el que varios ciudadanos se han suicidado cuando el pelotón de ejecución llegaba a sus viviendas; y aclara -como si fuera necesario- que no es la reforma de la legislación lo que se necesita, sino “que haya caridad para atender a esas personas que están necesitadas.” Ellos, los jerarcas, no precisan de esa caridad, pues ya tienen un Estado aliado que les perdona los impuestos que exige al resto (como el IBI, cuyo pago supondría millones de euros para los quebrados Ayuntamientos) y les otorga privilegios; verbi gratia, el de inscribir propiedades a nombre de la Iglesia.
Ellos, los pastores, saben lo que nos conviene a nosotros, pobres e ignorantes ovejas. Es el discurso paternalista que asumen todas las formas históricas de despotismo. La banca, los gobernantes, la Iglesia oficial, se sienten cómodos en el terruño de la caridad cristiana.
Pero no es compasión lo que exigimos los acosados por un capital sin escrúpulos y unos políticos serviles incapaces de ofrecer respuestas a nuestros problemas. Reclamamos justicia y eficacia.
Los pensionistas, enfermos, trabajadores, parados, médicos, docentes, estudiantes exigimos lo que sabemos nos pertenece en derecho; pues, en un Estado de derecho, nosotros debemos ser los destinatarios de cualquier medida y nosotros somos, al mismo tiempo, los sostenedores del Estado a través de los impuestos que religiosamente pagamos durante toda nuestra vida.
Los que tienen la sartén por el mango ofrecen como dádivas generosas lo que en realidad nos deben. Con su caridad apaciguan la mala conciencia de quienes saben que toda fortuna procede de injusticia y, para colmo, exigen a cambio gratitud a los auxiliados.
            ¿Qué ha de ocurrir para que todo esto acabe?   

martes, 4 de diciembre de 2012

Día de la Constitución: nada que celebrar



Una lectura de los artículos más destacados de nuestra Constitución, por somera que sea, nos permite comprobar cómo los derechos, valores y principios constitucionales más amenazados en nuestro país no son precisamente la unidad nacional, ni la identidad nacional, ni siquiera el sistema monárquico, impuesto sin que tuviéramos la posibilidad de expresarnos en referéndum. Son otros los derechos en peligro: precisamente aquellos que más tienen que ver, no ya con el bienestar y la salud de los ciudadanos, sino con la misma posibilidad de que esos ciudadanos podamos desarrollar una vida digna. Veámoslo. 
1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
El paro en España supera el 25% por primera vez en la historia. En 16 provincias es de un 30% y alcanza un récord del 41% en CeutaYa hay 1.7 millones de familias con todos sus miembros en paro. Estamos a la cola de Europa: España es, junto a Grecia, el país de la eurozona con más paro. No obstante, fuera de la UE tampoco hay muchos países con más de un 25% de desempleo en el mundo desarrollado.
Artículo 47
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
Más de 400.000 desahucios han sido ordenados por los jueces en España desde que se inició la crisis en 2008.
1º.- Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.
El 82% de las viviendas desahuciadas eran el hogar de, al menos, un menor de edad.
Comunicado del Defensor del Pueblo Andaluz: “Me siento en la obligación moral de denunciar públicamente la persistencia en nuestro país de una regulación de los procesos de ejecución por impago de deudas hipotecarias que, además de ser manifiestamente injusta y anacrónica, está contribuyendo a agravar las consecuencias de la crisis económica para muchas familias andaluzas al abocarlas a la marginalidad y la exclusión social.”
Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.
Los bancos que realizan más ejecuciones hipotecarias a las familias sin recursos son Bankia (16%), BBVA (12%), Banco Santander (10%), Caixabank (8%), la CAM (7%), Catalunyacaixa (6%), Banca Cívica, Banesto y Caixa Penedés (con un 4% cada una) y Unnim (3%). La banca española habrá recibido desde el principio del proceso de reestructuración del sector, ayudas por valor de 91.059 millones de euros (desde la intervención de CCM en 2009, hasta 2014). Cada ciudadano ha aportado 1.846 euros al saneamiento de la banca.
Artículo 135 (Modificación de la Constitución)
1. El Gobierno habrá de estar autorizado por ley para emitir Deuda Pública o contraer crédito.
2. Los créditos para satisfacer el pago de intereses y capital de la Deuda Pública del Estado se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de los presupuestos y no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la ley de emisión.
Este nuevo artículo, aprobado por PSOE, PP y UPN, al margen de la ciudadanía, sin convocar un referéndum vinculante, supone un golpe de Estado encubierto que deja indefenso al país en manos de los poderes financieros internacionales y que tiene como consecuencia directa e inmediata el desmantelamiento de las garantías sociales, que son la base de nuestra actual Constitución. ¿Qué lleva consigo esta reforma?
Limitar el déficit merma la capacidad de financiación del Estado y con ello principalmente los gastos sociales (pensiones, sanidad, educación, transportes, cuerpo de bomberos, salario de funcionarios, etc…)
2: PRIORIDAD ABSOLUTA AL A BANCA
Con el nuevo artículo 135, cuando un municipio, diputación, comunidad o el Estado central esté en una situación difícil, por tener muchas deudas y obligaciones de pago, cada euro de ingresos que entre en tesorería tendrá que ir destinado a pagar la deuda e intereses, no pudiendo pagar sueldos, pensiones, prestaciones,… ni ningún otro gasto hasta que no se haya cubierto totalmente dicho importe.
3: NO SE PODRÁ NEGOCIAR
Además, en el caso de un ataque especulativo o un cierre de mercados, ni pensionistas, ni trabajadores podrán cobrar.
La conclusión final del análisis del artículo 135 es que su aplicación significa LA ABOLICIÓN DE LA CONSTITUCIÓN. Si el Estado no puede pagar absolutamente nada, ni negociar, ni mantener los servicios públicos, ni el país en funcionamiento, TODOS los demás artículos de la constitución quedan en NADA.

martes, 20 de noviembre de 2012

Imágenes de la huelga general

Piquete informativo en la puerta del IES Padre Suárez de Granada
Incluso Papá Noel acompañó a los manifestantes
Un clamor d e la ciudadanía
ó 
Mi amigo Alfonso dejó claro lo que piensa

martes, 13 de noviembre de 2012

Por la huelga general

 
Los sindicatos han convocado una huelga general para el 14 de noviembre 
en España,Portugal, Bélgica y Grecia, además de un paro parcial en talia, 
mientras que en otros países se prevén movilizaciones y actos 
para protestar contra la actual situación económica y social europea.
 
"Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas", pedía Juan Ramón
Jiménez, y ya es hora de reivindicar que las palabras dejen de ser
manoseadas por esos predicadores de la podredumbre: flexibilidad
significa precariedad y esclavitud, crisis significa estafa del
sistema, medidas de ajuste significa robo al pueblo, mercados
significa banda de criminales... Huelga significa lucha, rebeldía,
dignidad... (A. Orihuela)
 

Si los ciudadanos no les paramos los pies a los gobernantes y a quienes les apoyan (la banca y el gran capital), los recortes en derechos y en recursos continuarán hasta arruinar a todo el país

Sobran excusas:
-Si no te convencen quienes convocan la huelga, piensa en tus propios motivos y en los de los compañeros que van a secundarla.
-Si te duele la pérdida del jornal de un día de trabajo, piensa en los miles de euros que ya te han recortado y te seguirán recortando si no lo impedimos entre todos.
-Si piensas que una huelga general vale de poco, considera que acudir al trabajo como si nada pasase no ayudará a resolver ningún problema.
-Si te dicen que hacer huelga no es solidario, considera que, al contrario, la huelga supone siempre un sacrificio para quien la hace.

Sobran motivos:
-Recortes de nuestros derechos laborales como trabajadores públicos (bajas médicas penalizadas con recorte de sueldo, incremento de nuestras horas de trabajo, disminución de salario, supresión de pagas extras, aumento de la edad de jubilación y del número de años para calcular la pensión, recorte del subsidio de desempleo, despido fácil…)
-Ataque a la enseñanza pública (disminución de becas, contrarreforma educativa o Ley Wert, incremento de las tasas universitarias, incremento del número de alumnos por aula, disminución de los recursos personales y materiales de los centros públicos, disminución de los fondos para investigación…)
-Ataque a la sanidad pública (supresión de unidades, repago sanitario –medicinas, prótesis, tratamientos-, un euro por receta, supresión de servicios y medicamentos de la prestación gratuita, privatización de servicios y hospitales…)
-Supresión de una justicia al alcance de todos los ciudadanos: si sale adelante la reforma que prepara Gallardón, recurrir al Supremo nos costará 19.000 euros en tasas.
-Rescate multimillonario de los bancos y abandono de los ciudadanos desahuciados, sin trabajo, sin recursos…
-Impunidad en que terminan muchos procesos por corrupción a políticos y banqueros (recuerda el indulto de Alfredo Sáez del Banco de Santander a cargo del gobierno de Zapatero).
-Incremento desigual, injusto, insolidario de impuestos (IRPF, IVA, impuestos al consumo…)
-Y porque le quieren robar el futuro a nuestro mayor patrimonio: nuestros hijos, nuestros estudiantes, nuestros jóvenes.


sábado, 27 de octubre de 2012


Panorama de la Educación en España 2012 (OCDE)

La OCDE presenta todos los años una extensa recopilación de estadísticas e indicadores del sistema educativo de los 34 Estados Miembros de esta Organización que agrupa a los países más desarrollados del mundo, además de otros 8 países que forman parte del G20. La publicación, denominada “Education at a Glance. OECD Indicators” (Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE) permite analizar la evolución de los diferentes sistemas educativos, su financiación y el impacto de la formación en el mercado de trabajo y en la economía. El presente Informe reproduce los datos más destacados de España en comparación con la OCDE, la UE-21. En él se habla de porcentaje de titulación, inversión educativa, productividad de dicha inversión, ratios, días lectivos, salarios, etc.
Es importante tener en cuenta que dicho Informe se basa en datos del curso 2009-2010, y no del actual o el anterior. Se reflejan importantes avances en el sistema educativo español hasta el año 2010, tras un incremento lento pero sostenido de los recursos para educación desde el año 1992 hasta el 2009, lo que nos iba aproximando a la media europea de inversión con relación al PIB. Se demuestra que, al menos hasta ese año, algunas cosas se estaban haciendo moderadamente bien, o, al menos, no del todo mal. Ahora hemos dado un importante paso atrás en inversión educativa, lo que se traduce, por ejemplo, en un incremento de la ratio profesor/alumno o una disminución del gasto por alumno -dos aspectos en los que salíamos bien parados-. Sin embargo, en la página del Ministerio de Educación se presentan estas mejoras sin hacer mención al año al que se refieren, presentando así los resultados positivos como logros actuales.
He aquí algunas de las conclusiones principales.
Formación de la población adulta
-Desde el año 2000, la población adulta española con estudios superiores a los obligatorios se ha incrementado en 15 puntos porcentuales. Aún está lejos de las medias de la OCDE y de la Unión Europea.
-De la población adulta española, un 31% posee titulación de Educación Superior, superando al 30% de OCDE y al 28% de la UE. Sin embargo, el 47% solo posee estudios secundarios de primera etapa o inferiores, frente al 26% de la OCDE y el 25% de la UE.
-El 45% de la población española entre 25 y 34 años alcanza un nivel educativo más elevado que el de sus padres y solo un 6% tiene un nivel inferior.
Escolarización en Educación Infantil
-La tasa de escolarización infantil en España es muy superior a la de la OCDE y a la de la Unión Europea, sobre todo a los 2 años o menos.
Titulación en segunda etapa de Educación Secundaria
-El porcentaje de graduados en el conjunto de programas de segunda etapa de Educación Secundaria en España ha aumentado 14 puntos en los últimos 9 años, reduciéndose la distancia con la OCDE, de 11 puntos en 2001 a 4 en 2010.
Acceso en Eduación Terciaria
-En 2010, la tasa de acceso estimada en la Educación Terciaria de tipo A (universitaria) en España alcanza el 52%, siendo la media de la OCDE el 62% y la de la Unión Europea el 60%.
-La tasa de acceso en la Educación Terciaria de tipo B (Formación Profesional superior en el caso de España) en 2010 alcanza el 26%, siendo más alta que la media de la OCDE (17%) y de la Unión Europea (15%).
Titulación en Educación Terciaria
-En 2010, la tasa de titulación universitaria (ISCED 5A) en España es del 30%, inferior a las de OCDE (39%) y la UE (40%)4. Los datos dentro de la OCDE oscilan entre un 51% de Reino Unido y el 20% de México.
-En España la tasa de titulación en programas terciarios de tipo 5B (Formación Profesional Superior) en 2010 es del 16%, superior a las de OCDE (10%) y la UE (8%).
Movilidad internacional de los estudiantes
-En España, los porcentajes de estudiantes internacionales en Educación Terciaria son
modestos.
Contribución de la educación a la variación del PIB
-Durante la última década, en los países de la OCDE, más de la mitad del crecimiento del PIB se atribuye al incremento de las rentas del trabajo de los individuos con Educación Terciaria.
-Incluso en tiempos de recesión, las rentas del trabajo de los individuos con Educación
Terciaria producen un impacto positivo en la actividad económica, aportando el 0,4% al Producto Interior Bruto medio de los países de la OCDE.
Rentabilidad de la inversión en educación
-Las inversiones públicas y privadas en educación son altamente rentables. Además, a
medida que se incrementa el nivel educativo, mayores son los beneficios absolutos que genera la inversión en educación.
-En la mayoría de los países de la OCDE, incluyendo España, el sector público asume la mayor parte de los costes directos originados por la inversión en educación. En el sector público en España los beneficios totales de la educación superan los costes en un 60%.
Gasto en educación por alumno
-España destina 10.094 dólares al año de gasto público por cada alumno en la educación pública, un 21% más que la OCDE y la UE. Este gasto es superior en todos los niveles educativos: infantil, primaria, secundaria y terciaria.
-En 2009, el gasto español por alumno en instituciones educativas como porcentaje del PIB per cápita superó en 1 punto el promedio de OCDE y en 2 puntos el de la UE.
Variación del gasto por alumno
-El aumento del gasto por alumno de Educación Infantil, Primaria y Secundaria en los
últimos 10 años en España ha sido similar al registrado en la OCDE y en la UE; pero el gasto por alumno en Educación Terciaria ha aumentado en valores muy superiores a los de la OCDE y la UE.
Horas de enseñanza
-El número total de horas de clase obligatorias para los alumnos de Educación Primaria y Educación Secundaria, en casi todas las edades, en España es superior al promedio de la OCDE y de la UE.
Ratio alumnos-profesor
-La ratio alumnos por profesor en España está por debajo de la media de la OCDE y de la UE en todos los niveles educativos.
Media de alumnos por clase
-En España la media real de alumnos por clase, que se obtiene dividiendo el número de
alumnos por el número de grupos, es similar a la de la OCDE y la de la UE en los centros públicos; sin embargo la media estimada, que tiene en cuenta la ratio alumnos profesor y las horas lectivas de profesores y alumnos, es bastante más baja que la de la OCDE y la UE.
Salario del profesorado
-El salario inicial de los profesores españoles, tanto de E. Primaria como de E. Secundaria es superior a la media de la OCDE y la UE, pero transcurridos 15 años de la carrera profesional, se reducen las diferencias de los salarios medios. Al final de la carrera docente, los salarios de España también se encuentran por encima de las medias de OCDE y de UE, aunque en nuestro país se necesitan más años de vida profesional para alcanzar el salario máximo.
Toma de decisiones
-En España, los centros públicos tienen menor autonomía en la toma de decisiones que en el conjunto de los países de la OCDE y de la Unión Europea. Mientras que en la OCDE y en la UE21 los centros educativos toman el 41% y el 46% de las decisiones respectivamente, en España este porcentaje tan solo alcanza un 25%.
-En España los órganos centrales y autonómicos toman el 88% de las decisiones
relacionadas con la gestión del personal, mientras que en los países de la OCDE más de la mitad de ellas son tomadas por autoridades locales o centros educativos.
-En comparación con el conjunto de los países de la OCDE, la autonomía de los centros
educativos en España se reduce prácticamente a la mitad en la gestión de recursos.
-En comparación con el promedio de la OCDE, el menor grado de autonomía en España se produce en la toma de decisiones en el ámbito de gestión del personal.


(Para leer "Panorama de la educación en España 2025" Clicar AQUÍ


martes, 23 de octubre de 2012



LA EDUCACIÓN Y EL ORGULLO

Al teléfono móvil me llega un mensaje informativo del centro escolar en el que estudia mi hija: “se ha producido una falta de asistencia a la clase de lengua extranjera”. Luego insiste el parpadeo de la pantalla. Recibo mensajes sobre las clases de Ciencias Sociales, Geografía e Historia, Matemáticas, Iniciación a la vida laboral e informática. Este tipo de mensajes me llenan en otras ocasiones de inquietud. Hoy me siento orgulloso. Mi hija está en huelga y yo soy uno de esos padres, tan parecidos a los terroristas según las consignas mediáticas del partido en el Gobierno, que apoyan la huelga de sus hijos.
También me siento orgulloso de los profesores que llevan muchos meses conformando una marea verde en defensa de la educación pública y laica. Ese derecho constitucional se ha convertido en una aspiración radical y peligrosa desde que el ministro de Educación ha manchado los patios de colegio y sus conversaciones con un gusto por el desatino que mi hija y sus amigos califican de Wertedero.
Los profesores saben que las escuelas y los institutos no son hoy el único espacio de socialización de los niños. La familia, la televisión y las redes tecnológicas ocupan un lugar muy importante en la definición de las experiencias y las mentalidades. Los profesores saben también que su trabajo es imprescindible, que las cosas estarían mucho peor sin su esfuerzo, porque la degradación laboral y la mercantilización imponen con frecuencia los paradigmas de la zafiedad, la desatención y la tele-basura en las dinámicas sociales. Por mal que estén las cosas, los profesores asumen que cuando cierran la puerta de sus aulas son responsables inmediatos de lo poco o mucho que se pueda hacer por los alumnos. Ese es el motivo de que buena parte del profesorado no utilice la coartada de los malos tiempos para renunciar y se comprometa con ilusión cotidiana contra la barbarie de los planes de estudios, los recortes en inversiones y la falta de respeto de la que hace gala este ministerio.
En las discusiones políticas de los últimos años se ha entendido la idea del pacto por la educación como un acuerdo equilibrado sobre el carácter ideológico de los programas. Un verdadero error: el único pacto importante es la toma de conciencia de que la educación pública, al margen de los intereses y credos particulares, supone el verdadero vínculo, el cimiento de una sociedad. Los partidos deben ponerse de acuerdo en aumentar la inversión en educación pública hasta llegar a la media de los países europeos que merecen ser imitados. Y, después, deben dejar tranquilos a los profesionales para que trabajen en la difusión del conocimiento y en la formación de las personas.
Un buen programa educativo no es sólo el que prepara mano de obra para los mercados de trabajo o el desempleo. Es también el que sirve para formar ciudadanos capaces de sentirse libres y solidarios del dolor o la alegría de los demás. La ley del más fuerte es la consecuencia última de la mala educación, que no tiene que ver con la inquietud, la rebeldía y la desobediencia, sino con la consolidación de un mundo organizado por la desigualdad y los privilegios. El tratamiento humillante que se le viene dando a las humanidades en los planes de estudios es mucho más grave para la formación de las personas que las sucesivas polémicas sobre una asignatura particular destinada a la educación para la ciudadanía.
Así que me siento orgulloso por la huelga de mi hija, una niña que tenía pensado hacer el bachillerato artístico y que ve ahora como su música y su teatro se le escapan por el Wertedero que está acabando en España con la educación pública y la cultura.
La huelga es educativa. Como los colegios no son los únicos espacios de socialización, prefiero que las llamadas del compromiso político, la rebeldía y la defensa de los derechos sustituyan por una semana a la tele-basura en el escenario español. Igual tenemos suerte y la espesura de la derecha acaba de españolizarnos a todos, pero de una manera distinta. El españolismo manipulador del PP sólo ha servido para facilitar el sentimiento independentistas en Cataluña y El País Vasco. Quien nos quita ahora la ilusión de que el asalto a la enseñanza pública no sirva para unir por fin a alumnos, profesores y padres en la defensa de una educación decente, quiero decir, bien financiada, laica, libre y no discriminatoria por razones económicas o de sexo. En todos los asaltos contra la democracia, la educación es siempre la primera línea de fuego.
Luis García Montero (Publico.es 18 de octubre de 2012)