Hablar de resultados cuantificables en educación es importante, siempre que no se pierda de vista que no es el único factor a tener en cuenta, ni siquiera el más importante, dado que hay muchos resultados que se esperan del sistema educativo que no serán medibles, o que lo serán pero que obedecerán a tantos factores, que difícilmente serán comparables con los de otros sistemas educativos. Esto, que es importante tenerlo en cuenta en todos los ámbitos educativos del mundo, lo es en alto grado al estudiar los resutados escolares en España, por su compleja realidad social y cultural. En España, por ejemplo, existe el factor de las lenguas cooficiales y de la disparidad de riqueza entre regiones, muy acusada en algunos casos. La inversión por alumno o el salario del profesorado varía de unas comunidades a otras, siendo, por ejemplo, superior en el País Vasco respecto a Andalucía.
La obsesión por los datos cuantificables tiene que ver con lo que hemos
denominado en otro lugar examencitis y con la contaminación de valores
economicistas y empresariales en el ámbito de la educación, en especial, en primaria y secundaria, donde deberían prevalecer criterios educativos
(formación humanística y científica para ciudadanos libres, críticos,
autónomos) y socio-culturales (ofrecer oportunidades a todos, ser una vía de
ascenso social para los grupos más desfavorecidos, constituir sociedades
democráticas con mayor participación ciudadana).
¿Quién y cómo medir el grado de felicidad y bienestar que aporta la escuela o la
apertura de oportunidades que ofrece a su alumnado un colegio de primaria
implantado en un barrio empobrecido de una ciudad o en un ámbito rural
deprimido? Creo que no existe una manera fácil ni cuantitativva de medir estos
valores tan importantes. La educación reglada nos enseña a hacer cosas, a ser útiles, pero también a pensar, a vivir, a convivir, a mirar.
Me suelo acordar del discurso de un director de secundaria en la ceremonia oficial de
clausura de un curso académico. En sus
palabras felicitaba a quienes habían logrado los mejores expedientes
académicos, a los que regalaba un diploma e imponía una insignia. Después del
acto, una compañera tutora se reunió con sus alumnos y sus familias, y les dijo
que ella quería felicitar, más bien, a aquellos que, sin obtener unos resultados brillantes,
habían sido capaces de superar los muchos obstáculos de la travesía del curso,
a pesar de enfrentar enormes dificultades personales o familiares que ella parecía conocer bien.
Aunque el informe de la OCDE –referido a datos de los años 2023 y 2024— aporta resultados que invitan a cierto optimismo –se aprecia,
por ejemplo, una leve mejora en inversión económica, ratio o promoción académica en los cuatro niveles analizados (primaria, secundaria obligatoria,
secundaria postobligatoria y educación terciaria)—, esto no nos hace perder de vista
los graves y persistentes problemas que arrastra nuestro sistema educativo
público. Entre ellos queremos destacar los siguientes:
-Deficiente inversión por alumno.
-Exceso de ratio de alumnado por aula y grave déficit en profesorado de
apoyo., especialmente en infantil, primaria y etapa obligatoria de educación
secundaria. Hay también grave carencia de personal sanitario: médicos,
enfermeros y psicólogos-orientadores adscritos a los centros.
-Exceso de tareas burocráticas.
-Desequilibrios curriculares, como la escasa presencia de las lenguas
clásicas, o la ausencia de una formación básica en lenguas vernáculas fuera de los
territorios que las hablan.
-Falta de personal cualificado para la atención de las bibliotecas
escolares.
-Persistencia de la subvención de colegios privados con sesgo ideológico en
forma de conciertos educativos, aun en aquellos lugares donde la presencia de
colegios públicos es suficiente para cubrir la demanda. Estas subvenciones o conciertos se están
extendiendo incluso a las etapas no obligatorias, como el bachillerato.
-Deficiencia de las becas y ayudas al estudio.
-Presencia de contenidos ideológico-doctrinales (religión musulmana,
evangélica, judía y católica) en el curríulo oficial, con carácter evaluable y en
pie de igualdad a las enseñanzas humanístas y científicas; y con el abono de los salarios del personal
encargado de impartir dichos contenidos con recursos estatales. Ese personal adoctrinador es
elegido a voluntad por parte de las autoridades religiosas.
-Falta de comedores en muchos centros.
-Deficiente climatización en las aulas, problema cada vez más acuciante que podría resolverse con medidas eficaces, económicas y sostenibles –no necesariamente con la compra de equipos de refrigeración—, como son la instalación de toldos, la reducción del cemento en favor de más árboles y tierra en los patios, o la colocación de macetas y ventiladores en el interior.
Pero, volviendo a los datos objetivos y mensurables, la OCDE presenta todos los años una extensa recopilación de estadísticas e indicadores sobre los sistemas educativos de sus estados miembros, que incluyen 38 de los países más desarrollados del mundo, además de otros países asociados. Su último informe, “Education at a Glance. OECD Indicators” (Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE), publicado el 9 de septiembre de 2025, permite analizar la evolución de los diferentes sistemas educativos, su financiación y el impacto de la formación en el mercado de trabajo y en la economía. Utilizando como referencia la publicación internacional, en España se elabora el informe Panorama de la Educación 2025: Indicadores de la OCDE. Informe español, que presenta los datos de los indicadores más relevantes para España en comparación con la media de los países de la OCDE y de los 25 países de la Unión Europea que forman parte de esta organización o están en proceso de adhesión. Contiene datos del año 2024 para los indicadores relacionados con el mercado laboral, del año 2023 para salarios y retribuciones, y del año 2022 para la financiación educativa.
Entre las muchas cifras y gráficos que contiene, destacamos los siguientes:
1.La tasa de escolarización en educación infantil en España crece 14 puntos
porcentuales desde 2013, hasta llegar a 46 %, igualando a Japón y solo superada
por Suecia y Noruega, con tasas del 49 y del 61%, respectivamente.
2.En 2023, la tasa de repetición en educación primaria (1,1%) es menor que
en la OCDE (1,4%), igualando la de la UE. En la primera etapa de secundaria, la
repetición ha descendido desde 2015 del 10,1 % al 7,0 %, aunque aquí sí
superamos ampliamente el porcentaje medio de repetición de los países de la
OCDE (2,5%) y de la UE (2,3%).
3.En la OCDE, la mayoría del alumnado de secundaria (90%) cursa programas que permiten acceder a educación terciaria. En España, este porcentaje se reduce al 59%, dada la variedad de itinerarios (4.º ESO, FP Grado Básico, EOI,…)
4.En España, el 42 % de la población adulta ha alcanzado el nivel de educación terciaria (universitaria o ciclos formativos superiores) en 2024, porcentaje superior a las medias de la OCDE y la UE25. Entre 2010 y 2024 el incremento ha sido de 11 puntos porcentuales.
5.A lo largo de los últimos catorce años, el porcentaje de personas adultas
que posee la primera etapa de educación secundaria como máximo nivel de
estudios ha decrecido en la mayoría de los países de la OCDE, especialmente en
aquellos que partían de una situación menos favorable. En España, ha pasado del
47,1 % en el año 2010 al 34,7 % en el 2024. Sin embargo, a pesar de esta
mejoría, la cifra sigue quedando alejada de las medias de la OCDE (18,5 %) y de
la UE25 (15,5 %). Respecto a 2010, España ha reducido este porcentaje en 12,4
puntos porcentuales.
6.La proporción de población con educación terciaria en España (42,3 %) se
sitúa ligeramente por encima del nivel de la OCDE (41,9 %) y es un porcentaje
más elevado que en la UE25 (38,6 %). En los tres casos, entre 2019 y 2024 se ha
producido un claro incremento de la población adulta que ha alcanzado el nivel
de educación terciaria, que en España ha sido de 3,7 puntos porcentuales, en la
media OCDE de 4,0 puntos y UE25 de 2,2 puntos porcentuales más.
7.Tras varios cursos en los que la tasa de bruta de graduados en
Bachillerato y Ciclos Formativos de Grado Medio apenas variaba, los últimos
datos apuntan a un ligero crecimiento que está favoreciendo un mayor equilibrio
en el nivel de educación de la población adulta española. La tasa bruta de
graduación en los ciclos formativos de grado medio ha pasado del 22,9 % en
2017-18 al 27,7 % en 2022-23.
8.En España, el 42 % de la población adulta ha alcanzado un nivel de
educación terciaria y la configuración de titulaciones está vinculada tanto a
la estructura del mercado laboral español, caracterizado por una fuerte demanda
en los sectores técnico, empresarial y sanitario, como a unas preferencias
formativas orientadas hacia estudios con mayores perspectivas de empleabilidad
y estabilidad laboral, en detrimento de campos como las humanidades o las
ciencias sociales.
Y MAÑANA, MÁS...
Leer el Informe completo "Panorama de la Educación en España" (2013) AQUÍ
www.filosofiaylaicismo.blogspot.com
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