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| María Zambrano con su inseparable boquilla de fumar, recién retornada del exilio en su casa de Madrid en 1984 ©Raúl Cancio -El País- |
Pero pocos años después, las esperanzas, muchas de ellas expresadas en forma de utopías intrahistóricas --en sus dos versiones: nacionalista e internacionalista-- o suprahistóricas --escatología religiosa--, se vendrían abajo estrepitosamente. Europa se adentraba en tres largas décadas de oscuridad y de violencia sin precedentes, que darían comienzo con el estallido de la primera Guerra Mundial y finalizarían con la derrota de las ansias imperialistas y exterminadoras de Alemania y Japón --reemplazadas por las de EEUU y la URSS--, conociendo entre medias la Revolución comunista rusa --y, posteriormente, la china de Mao--, con sus funestos resultados en lo que a la libertad individual se refiere.
Surgió entonces la necesidad de una nueva forma de pensamiento que vamos a denominar Filosofía del sentido, que encontró su mejor expresión en las obras de Albert Camus (1913-1960 --Premio Nobel en 1957--) y María Zambrano (1904-1991 --Premio Cervantes en 1988--). Antonio Machado (1875-1939), Simone Weil (1909-1943) y Hannah Arendt (1906-1975) también están en esta misma órbita de la nueva metafísica del sentido. Sus obras buscan humanizar la razón y dirigir los esfuerzos de la filosofía en ofrecer al ser humano propuestas de sentido desde una razón abierta a las dimensiones más intuitivas y emocionales de nuestra mente, adelantándose a las teorías norteamericanas de las inteligencias múltiples --Howard Gardner, 1983--: la "pensée de midi" y la "razón poética" simbolizan sus respectivas filosofías. Ofrecer a la persona un lugar en el mundo más allá de las tradicionales ideologías: construir una sociedad donde los derechos de cada ser humano estén por encima de las fronteras y las fobias; el límite de lo relativo frente a la mitologización de las utopías; la preservación y el cuidado de la vida en sus múltiples manifestaciones frente al afán de dominio heteropatriarcal; la fraternidad universal y los principios morales derivados de la dignidad de cada sujeto frente a la razón de Estado; la vida interior frente a las religiones de los ritos y los signos; el arte como fuente de sentido y de felicidad. Son algunas de sus propuestas filosóficas.
Hoy asistimos, otra vez, a un panorama de desilusión, de desesperanza, tras los atisbos de un nuevo humanismo que supusieron la creación de la ONU y la proclamación de los derechos humanos o el fin de la guerra fría. Vuelven por sus fueros las ansias imperialistas, los nacionalismos violentos y excluyentes, las ideologías supremacistas. Todo ello bajo la amenaza de una crisis medioambiental sin precedentes y la mezcla de revolución tecnológica y de amenaza existencial que supone la IA. Se hacen de nuevo imprescindibles las propuestas de las filósofas del sentido. Sus representantes hoy siguen siendo mayoritariamente mujeres: Nancy Fraser, Judith Butler, Martha Nussbaum, o pensadoras españolas como Victoria Camps y Amelia Valcárcel.
(Leer más sobre María Zambrano AQUÍ)
www.filosofiaylaicismo.blogspot.com

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