«Una de las debilidades del hombre europeo de finales y principios de siglo ha sido el no creer en el absurdo, en el horror, en el crimen gratuito, en lo diabólico. El haber olvidado que ciertas cosas, ciertos horrores, habían sucedido entre nosotros no hacía tanto tiempo, y el no haber sospechado que podían suceder de nuevo bajo otra máscara, y por otros motivos, pues de ciertos horrores lo importante es que ocurran. Que el hombre, y el hombre civilizado, haya sido capaz de cometerlos; los motivos… se inventan (…) La condición humana es tal que basta humillar, desconocer o hacer padecer a un hombre –uno mismo o el prójimo— para que el hombre todo sufra. En cada hombre están todos los hombres.»
María Zambrano, Persona y democracia
No hay comentarios:
Publicar un comentario