jueves, 14 de julio de 2022

La paradoja de Fermi y los mundos autófagos

Foto: Alfonso Casado Capell,
"En el Museo José Guerrero"

¿Habrá otros seres pensantes habitando algún lugar remoto de nuestra enorme y silenciosa galaxia, formada por más de trescientos mil millones de soles e innumerables planetas? Muchas veces me lo he preguntado contemplando con asombro el espectáculo de la noche estrellada, tan amenazado hoy por la contaminación lumínica. ¿Se cruzará la trayectoria de mi mirada con la de algún otro ser sintiente que ahora mire hacia este, mi rincón galáctico? 

"¡Le silence éternel de ces espaces infinis m'effraie!", exclamaba un angustiado Pascal cargado de emoción y de razones del corazón que la razón no entiende... E Immanuel Kant, años después, subrayaba: "Dos cosas llenan mi ánimo de admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí".

Dada la abundancia de los materiales básicos con que está hecha la vida -carbono, en particular-, y la extraordinaria antigüedad del universo -casi infinita frente a la exigua historia de la familia homínida-, deben o han debido de existir muchas civilizaciones tecnológicamente muy desarrolladas en nuestra galaxia. La ley matemática de los grandes números nos muestra que cualquier suceso, por improbable que pueda resultar, acabará teniendo lugar si el número de ensayos es lo suficientemente elevado. Algo de esto también señalaba Nietzsche - y los pitagóricos muchos siglos antes- en su teoría del Eterno retorno de lo idéntico. 

Sin embargo, a día de hoy -pese al empeño interesado de pseudocientíficos aprovechados como Iker Jiménez y su corrillo de acólitos, cuyo negocio depende de la ignorancia supersticiosa-, no tenemos ninguna evidencia de que esto sea así. Ni señales de radio o de otro tipo, ni restos de satélites artificiales o naves extraterrestres. 

¿Será porque nuestros métodos de observación son inadecuados o imperfectos o, tal vez  -y esta es la propuesta del propio Enrico Fermi, Premio Nobel de Física en 1938-, porque toda civilización tecnológicamente desarrollada está condenada a autodestruirse? 

Cuando Fermi proponía su paradoja, él mismo era testigo de un emergente poder de autodestrucción masivo, desconocido hasta entonces: la física nuclear aplicada a la construcción de la primera bomba atómica. Estaba inmerso en el siniestro Programa Manhattan. Hoy hay armas como para destruir el planeta entero y quienes las manejan no son personas con las que compartiría mi casa. Pero acumulamos ya otras armas de destrucción masiva, la contaminación, la desigualdad extrema y la injusticia. 

Después de siglos siendo esforzados sísifos de lo inútil, pasamos ahora a ser ciegos personajes del Apocalipsis. 

¿Somos nosotros mismos otra civilización autófaga más, engolfada ya en su proceso irreversible de autodestrucción? ¿O, tal vez, ¡sea Gaya quien nos extermina en legítima defensa!? 

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domingo, 3 de julio de 2022

Aromaterapia en Viña Concepción

 "Esa nariz, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición. Es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra".

(F. Nietzsche: "La razón en la filosofía", 3. El crepúsculo de los ídolos).

 

Flor de la jara negra













Para Nietzsche, que pensaba que su genio residía en su nariz (" Por qué soy un destino ", 1. Ecce Homo), el olfato es un sentido poco valorado, a pesar de ser el más filosófico de todos los sentidos. (Diderot, no obstante, opina en su "Carta sobre los sordomudos" que el olfato es el sentido más voluptuoso, y el tacto el más filosófico). 
Sin olfato, no gozamos de los aromas ni nos defendemos de la sustancias tóxicas, repugnantes o en descomposición. No olemos a nuestros enemigos, ni tampoco las feromonas del amor. Y no apreciamos en toda su fuerza los sabores, pues gusto y olfato se potencian entre sí.
Sierra Morena es conocida por el aroma de la jara negra o pringosa así como por el color oscuro que le brinda este arbusto balsámico, cuyos aceites esenciales son utilizados en perfumería; y sus hojas, de sabor amargo, como condimento de arroces. Es, sin duda, la reina entre las plantas aromáticas que engalanan esta sierra; y el particular olor de sus hojas, vibrante y luminoso como el sonido del piano, le confiere un carácter peculiar, inconfundible. Su flor es también notable con cinco grandes pétalos blancos adornados delicadamente con sendos estigmas violáceos en torno a una refulgente corona amarilla. La interpretación mística de esta elaborada inflorescencia es, como puede verse, fácil de hacer.

Dominando el paisaje, los pinos piñoneros, de poderosas copas y afiliadas hojas, que emanan su portentosa fragancia penetrante y sutil como las notas del violín. Mención aparte requiere su resina, que huele a siesta y a incienso. El pino es, tras la jara, el segundo concertino en la amanecida serrana.

Les acompañan el romero, el tomillo y el cantueso, de fragancias cálidas y aterciopeladas  como los vientos madera de la orquesta. Y otras hierbas y arbustos de sonoros nombres y aromas discretos, como la manzanilla, el enebro, el jaguarzo, la melisa toronjil, el orégano, el matagallo, la mejorana y el hinojo. En la ribera de La Parrilla, poblada de brillantes adelfas y pródigas zarzamoras, los refrescantes marrubios mentastros irradian desde la umbría cárcava sus mentoladas y sanadoras esencias de bajo continuo. Y, por fin, junto a la casa, la plateada salvia, de uso ritual en culturas indígenas; la animosa hierbabuena y el sencillo jazmín, de alegre porte y delicado y serenante perfume, como un lieder de Shubert, hacen el resto, cerrando la sobresaliente armonía de esencias serranas.

Estos aromas, que atemperan nuestros ánimos y purifican sangre y pulmones, juegan un papel importante en nuestra vida emocional.

Desde las terminaciones nerviosas olfativas, los odoríficos mensajes se dirigen al sistema límbico, sede inconsciente de las emociones. Activan así respuestas emotivas  y despiertan remotos recuerdos dormidos en el hipocampo. Nos alertan o nos atraen, nos hacen huir, abrazar o atacar. El olfato es un sentido esencial para la vida, más de lo que suponemos.

La sanación por los olores es práctica arcaica, desde la ancestral aromaterapia, tan antigua como la civilización, a la moderna aromacología o neurociencia del olfato, que nos muestra sus miríficos efectos en los biorritmos, y en la remisión del estrés y la ansiedad.

Sanadores y lenitivos que alegran nuestros días y nos acompañan en el descanso nocturno cuando la sierra respira con nosotros.

"Mens sana in corpore sano". La sentencia de Juvenal alcanza en este oloroso vergel todo su sentido con cada nuevo amanecer o caída de la tarde.

VIÑA CONCEPCIÓN (SIERRA DE ANDÚJAR

FILOSOFÍA Y LAICISMO

martes, 21 de junio de 2022

MÓNICA OLTRA Y LAS FALACIAS LÓGICAS

El pseudoargumento conocido como ad hominem es una herramienta retórica, una falacia no formal; es decir, un argumento falso, engañoso, que, no obstante, utilizamos con frecuencia para convencer a toda costa. Atacamos al oponente en lugar de discutir sus razones. 

Cuando explico a mis alumnos la lógica informal, me afano en buscar en redes y medios en general ejemplos para ilustrarles cada una de las falacias: ad baculum ('Cumple con las normas o serás sancionado"), ad populum ("Es así porque la mayoría está de acuerdo"), ad verecundiam (" Es verdad porque lo dijo Aristóteles'), ad misericordiam ("Señor juez, no me condene. Yo siempre fui un buen hombre "), ad ignorantiam ("Existen los extraterrestres porque nadie ha probado lo contrario"), etcétera. 

Pero el caso de Mónica Oltra me ofrece bastantes ejemplos de falacias ad hominem. Imputada por presunto encubrimiento de su ex marido en un caso de abuso a una menor tutelada por el que este fue condenado a varios años de prisión, veo ahora cómo Oltra, que, en su momento, señaló la imputación como el Rubicón que marcaba la puerta de salida para cualquier político en ejercicio, se refugia para no dimitir en una supuesta campaña de derribo contra ella montada por la extrema derecha. 

El magistrado señalaba en su auto de abril que "existen indicios racionales y sólidos de la participación de la aforada en los hechos", y pedía su imputación al TSJCV. En efecto, hace unos días, el Tribunal Superior ha hecho efectiva la imputación. 

Ahora, Compromís cierra filas con Mónica, mientras medios progresistas señalan la vinculación con la ultraderecha de quienes promovieron en su día la investigación judicial del caso: "Ultraderecha, multinacionales y la rama jurídica del PP buscan poner contra las cuerdas a Oltra", escribe Público. Se ataca la honestidad del adversario, en lugar de demostrar la falsedad de sus argumentos. 

Aunque fuera cierto el contubernio, ello no debería impedir a la señora vicepresidenta valenciana abandonar su cargo para defender su inocencia; y, en su caso, acusar a quien corresponda de injurias o, de tratarse de un auto sin fundamento, de prevaricación. De ser como sostiene Compromís, habrían prevaricado el juez de instrucción, la fiscal superior de la Comunidad Valenciana, y el magistrado de la sala del TSJCV. 

En innumerables ocasiones hemos visto a cargos del PP aferrarse al sillón y hablar de "campañas orquestadas por el PSOE".

He sentido un gran desengaño al ver cómo en este caso, como en esos otros, una servidora pública progresista se agarra a su cargo como si ella fuera insustituible. No entiendo que resulte tan dramático abandonar el puesto que se ostenta, cuando debería de haber compañeras de Compromís cualificadas y dispuestas para suplir a la persona saliente sin más dramatismo.

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domingo, 5 de junio de 2022

RECHAZO VECINAL AL TRASLADO DE LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL A LA VEGA

Por MIGUEL ÁNGEL RUBIO MIRÓN


En el marco de las Jornadas de Participación Ciudadana en el Avance del Nuevo Plan General de Granada, estuve presente el pasado jueves 19 de mayo en la reunión del distrito Centro. La asistencia numerosa, tanto de vecinos como de asociaciones, y las abundantes y diversas aportaciones a la hora de señalar los problemas y de proponer soluciones a los mismos, me hicieron valorar positivamente la iniciativa de participación. Salieron a la luz problemas concretos del distrito, pero también otros más generales, como la contaminación en la ciudad, la movilidad o la vivienda.

Sin embargo, más tarde, ya en casa, me encontré para mi sorpresa en un medio digital con el artículo "Granada no encuentra rechazo vecinal al plan para trasladar la estación de tren a la Vega" (Granada Hoy, 18 de mayo). Y, al leerlo, de la sorpresa pasé a la indignación. Escribí a los responsables de la iniciativa participativa, manifestándoles mi extrañeza por el contenido del artículo e indicándoles, además, que hablar de esa ausencia de rechazo al proyecto de traslado cuando el ciclo de reuniones no había terminado aún ponía interrogantes a la validez de la iniciativa participativa.
La respuesta del Equipo Redactor del Nuevo Plan me llegó anteayer, 24 de mayo, y, entre otras cosas, incluía que "somos conscientes del rechazo que existe hacia esta propuesta -traslado de la estación de tren a la Vega-, desde vecinos y vecinas de los diferentes distritos hasta colectivos que trabajan para proteger la Vega la rechazan (sic)".
Parece, por tanto, que rechazo vecinal sí hay. Igual que un Pacto por la Vega de Granada 2015, con numerosos y significativos apoyos. Igual que una plataforma "Defendamos la Vega Otra Vez", constituida este pasado lunes 23 de mayo por más de un centenar de personas y colectivos.
Parece también que, por muy convencido que se esté de que un plan trae beneficios, no está bien manipular, forzar, retorcer -elija el lector el verbo- la opinión y el sentir de los ciudadanos.


jueves, 19 de mayo de 2022

Madre


 Te gusta mirarme en silencio, madre, mientras escribo, corrigiendo trabajos de mis alumnos o emborronando alguna cuartilla con mis ocurrencias. Con tus ojos cansados que ya no leen, pero siguen brillando ante la risa de un chiquillo o el rojo intenso de un geranio. Conservas esa inveterada admiración de la belleza -actitud filosófica por antonomasia-,  que, con un 'mira, hijo', tanto te complacía compartir. 

A veces, de niño, mientras observaba de cerca a mi maestro-pintor manejar blancos lienzos y pinceles, libros y papeles, se obraba un pequeño prodigio. Era un momento mágico y fugaz en el aula luminosa, escuela y taller a un tiempo, que olía a óleo, a goma de borrar, a tiza, a cuaderno, a libro, a colonia barata. Por un instante, se me erizaba el vello y quedaban mis sentidos en suspenso. Ni respirar quería por no romper el hechizo. 

Así, mamá, ahora, te embelesas tú ante el espectáculo de la caligrafía con mirada serena y sonrisa en los ojos. Aunque tu memoria y tu palabra te han ido abandonando, el portento de la mano danzando sobre el papel mientras dibuja signos que ya no entiendes, fija todavía tu maternal atención. 

'Me gusta verte escribir', me decías entonces, sin saber porqué. Tú, que naciste en el año treinta y creciste sin letras, como tantas mujeres entonces; tú, que, ya anciana, habías vuelto a los lápices y a la escuela empujada por tu natural curiosidad, contemplas agradecida el milagro de la escritura en la mano de tu hijo, la belleza de la civilización concentrada en un gesto.

Miscelánea poética

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lunes, 9 de mayo de 2022

Sombras de médanos delirados

Por KIKO GARCÍA WIEDEMANN

El buen y gran filósofo (y no siempre los dos adjetivos viajan juntos) Alfredo García Trevijano, en su infinita bonhomía, me regaló (con Ángel Ramírez Medina como eslabón intermedio y necesario) un delicioso y desesperante libro con el siguiente título: "El estupidiario de los filósofos".
Su lectura es abrumadora. Cuántas y cuántas memeces son capaces de decir los filósofos. No es menos cierto que si se hicieran “Estupidiarios” por gremios, profesiones, géneros o especies, no creo que el número de memeces fuera menor. Pero guardamos para con los filósofos cierta reserva acerca de su falta de inteligencia que no acerca de su sentido común (un buen filósofo, o filósofo a secas, debe apartarse del sentido común como de la más hiriente y contaminante plaga venenosa: por ello debe de-lirar, salir del surco o trazar uno no recto, o no surco, incluso).
El caso es que el libro se goza y disfruta, pero también se sufre y martiriza cuando observamos a excelsas luminarias del pensamiento descender a la ponzoña de la necedad en muchos casos. Y, como yo jamás renuncio a un profundo baño mefítico y, sintiéndome diana absoluta de aquellas Leyes fundamentales de la estupidez humana que el gran Carlo Cipolla nos ofreció como reflexión suprema, entrego alguna de estas sombras de médanos delirados, que certifiquen, una vez más y quizá para siempre, lo gran estúpido que soy, aunque a veces me precie de serlo o por serlo quizás. Una de las advertencias cardinales de Cipolla era que nadie se reconocía a sí mismo como estúpido, pero no quiero que el reconocimiento de la enfermedad me ayude a superarla. Se está bien entre la ponzoña mefítica… Quien lo probó lo sabe.
●¿Qué dura más el instante más largo de la hora más corta o el instante más breve de la hora más larga? Saquen el cronoescalímetro y empiecen a medíserla.
● Contraposición: Spinoza dijo: Cada cual, en efecto, lo regula todo según su sentimiento; aquellos que están divididos entre sentimientos opuestos no saben qué es lo que quieren; aquellos que no sienten nada son llevados de una parte a otra por la más ligera impresión.
Cesare Pavesse dijo: Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
¿A quién odian los divididos? ¿A qué y a quién resisten?
¿Por qué es infame el viaje de las más ligeras impresiones?
● Llamamos excepciones al devenir de una rutina que no existe.
● Se equivocan los que creen que la cuestión es dilucidar el sentido del escepticismo. El eje de la cuestión debería partir de que el escepticismo nunca deja de tener sentido. Nunca.
● Si la lógica del tiempo es la demostración de la imposibilidad del presente, sólo nos queda centrarnos en el análisis de las sombras del tiempo (del que fue, del que es, del que será).
● La filosofía puede resumirse como el esfuerzo para llegar a una idea simple (lo más simple posible) a través de un proceso (muy) complejo.
● ¿Es la Identidad la autodeterminación de la voluntad? Ontología del deseo = Soy las cosas que no tengo.
● ¿Es la libertad libre? ¿Es libre la libertad?
● No hay una (1) felicidad. Hay tres (3): sentirse afortunado con lo que se es, con lo que se tiene, con lo que se espera. Lo que sea la Fortuna ya es otra cosa.
● Si dejas que los malos tiempos se vayan, nada hace presente a los buenos.
●Razón de las drogodependencias: a) La heroína es la muerte de los que no quieren morir. b) La cocaína es la vida de los que no tienen vida. c) La marihuana es la risa y los sueños de quien vive en la tristeza y no puede soñar. d) ¿El alcohol? Un disolvente. Hace aparecer al yo verdadero, a veces; al oculto, también; al que se niega a sí mismo, demasiado; al que delira sin dejar de estar sujeto a la mierda de realidad de mierda.
● El estilo es tan sólo un arma de repetición. Cosa que se aplica al arte, al pensar y al ser incluso más pedestre y vulgar que se enfatiza de sí mismo. Lo que no sabe el estilo es contra qué dispara. Quizás contra sí mismo y esa es la razón de su consumación y fracaso.
●Los discípulos del Gustavo Bueno creen haber heredado un método cuando, en realidad, tan sólo es un tono (muy desagradable y arisco, la verdad).
●El desaliño es militancia política. Al menos el que practicamos los perezosos. Una de las pocas formas de insumisión que aún se le permiten, y reprochan, al ser humano.
● Interrogatorio policial: - "¿Es usted o bien su hermano gemelo?". - "Yo soy yo, y mi hermano es mi hermano" -dicho quizás ya con deseperación en la voz-. - "Eso es lo mismo que él dice".
●La sabiduría es expresión y concepto de harto dificultosa explicación. Pero, a veces, hay modos de delimitarla y fijarla aunque sea por un instante. No entender a Heidegger es signo de sabiduría.
●«La soledad crea extraños compañeros de cama». Lo dijo abrumado por la estúpida responsabilidad de quien cree que las palabras quedan fijas en el hielo del aire. Se acarició levemente aquella frente sacrificada al ahínco, ensimismado quizás en el eco de su voz eternizada. Y desde la misma profundidad miope sacó un guiño picaruelo a un anuncio satinado: «La cama hace extraños compañeros de soledad». Pero inmediatamente se dijo en media lengua: «La cama hace compañera extraña a la soledad»; y aun sin acabar: «Lo extraño de la soledad hizo a la cama»; y, también: «La cama de la soledad me hizo extraño»; y, después, «La extraña cama de la soledad me hizo»; y, … En el aire quedó la fragancia del despertar de las sábanas agitadas, el rostro envejecido y cuarteado de cada mañana como el limpio recuerdo de una muerte diaria... Y ninguno mentía.


jueves, 5 de mayo de 2022

Yo he buscado asilo en un bar

ARM, Verano

EN UN BAR DE BARRIO

     En un bar de barrio, gente cansada que viene del campo y al campo vuelve, conversaciones sencillas sobre cosas tangibles y lugares de bellos nombres: Zumacares, Contadero o La Alcaparrosa. Palabras precisas sobre cultivos, bestias y aperos, sobre jabalíes que cruzan caminos, beben en manantiales oscuros y saltan lindes en la furtiva noche; sobre la pertinaz sequía o los lances de la caza; sobre pájaros y arroyos recónditos; sobre malas hierbas; sobre parcelas en la dehesa, la nava y el soto; sobre el precio de la patata y el abono; sobre lo que no pudo ser, lo que fue, lo que será y lo que es.
Oigo el lenguaje cabal de sus almas, con un poso de años, de palabras sin aristas por el uso, por el roce del tiempo, que no las gasta ni las banaliza, pero deja en ellas un profundo rastro de memoria, de experiencias, de sudores y esperanzas; de amor y dolor, de bodas, bautizos y funerales; de largos silencios y olvidadas miradas azules al amanecer; de abrazos y despedidas; del calor del lecho y la hoguera; de besos y soledad; de rencores taimados y podridos, de amistades eternas; de la lluvia y el eco del trueno, de la hierba fresca y el pasto seco del estío; de setenta veces siete y de ninguna; de toda la vida y de jamás; de miedos antiguos y luminosas mañanas; de rezos y misterios; de cuerpos cansados y satisfechos, que ya no esperan más de lo que han tenido, y que un día se apagarán, como se agotan el aceite y el vino en la bodega; como se extinguen el amor y el recuerdo, el tiempo y la palabra.

Andújar, un día de mayo en la terraza del bar “El Santo” (Camino del cementerio)

José Luis Jurado Salido, Arco Chico Var


PARA EL "VAR ARCO CHICO" de Andújar







Var –que no bar− de copas,

porque el tuyo es varadero donde

carenan naos de diverso pelo.

 

Rincón de encuentro, prolongación natural

de la casa, cobijo para el solitario,

lugar de abrigo para el todo o la nada:

Arco Chico, puerta primitiva

de la vieja ciudadela árabe.

 

Ni tragaperras ni tele que nos

distraigan de lo que cuenta:

la conversación y el chascarrillo,

la ambrosía de la amistad,

la palabra sincera.

 

Espacio de libertad y fiesta,

templo del vino, relajador de miembros,

querencia de la barra.


Aquí somos buenos y generosos,

aquí nos sentimos mejores,

en este lugar de tránsito

de la solemne plática a la risa limpia o canalla.

 

Refugio, posada, asilo, venta …

Antonio, tomemos otra copa.

 

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