domingo, 5 de junio de 2022

RECHAZO VECINAL AL TRASLADO DE LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL A LA VEGA

Por MIGUEL ÁNGEL RUBIO MIRÓN


En el marco de las Jornadas de Participación Ciudadana en el Avance del Nuevo Plan General de Granada, estuve presente el pasado jueves 19 de mayo en la reunión del distrito Centro. La asistencia numerosa, tanto de vecinos como de asociaciones, y las abundantes y diversas aportaciones a la hora de señalar los problemas y de proponer soluciones a los mismos, me hicieron valorar positivamente la iniciativa de participación. Salieron a la luz problemas concretos del distrito, pero también otros más generales, como la contaminación en la ciudad, la movilidad o la vivienda.

Sin embargo, más tarde, ya en casa, me encontré para mi sorpresa en un medio digital con el artículo "Granada no encuentra rechazo vecinal al plan para trasladar la estación de tren a la Vega" (Granada Hoy, 18 de mayo). Y, al leerlo, de la sorpresa pasé a la indignación. Escribí a los responsables de la iniciativa participativa, manifestándoles mi extrañeza por el contenido del artículo e indicándoles, además, que hablar de esa ausencia de rechazo al proyecto de traslado cuando el ciclo de reuniones no había terminado aún ponía interrogantes a la validez de la iniciativa participativa.
La respuesta del Equipo Redactor del Nuevo Plan me llegó anteayer, 24 de mayo, y, entre otras cosas, incluía que "somos conscientes del rechazo que existe hacia esta propuesta -traslado de la estación de tren a la Vega-, desde vecinos y vecinas de los diferentes distritos hasta colectivos que trabajan para proteger la Vega la rechazan (sic)".
Parece, por tanto, que rechazo vecinal sí hay. Igual que un Pacto por la Vega de Granada 2015, con numerosos y significativos apoyos. Igual que una plataforma "Defendamos la Vega Otra Vez", constituida este pasado lunes 23 de mayo por más de un centenar de personas y colectivos.
Parece también que, por muy convencido que se esté de que un plan trae beneficios, no está bien manipular, forzar, retorcer -elija el lector el verbo- la opinión y el sentir de los ciudadanos.


jueves, 19 de mayo de 2022

Madre


 Te gusta mirarme en silencio, madre, mientras escribo, corrigiendo trabajos de mis alumnos o emborronando alguna cuartilla con mis ocurrencias. Con tus ojos cansados que ya no leen, pero siguen brillando ante la risa de un chiquillo o el rojo intenso de un geranio. Conservas esa inveterada admiración de la belleza -actitud filosófica por antonomasia-,  que, con un 'mira, hijo', tanto te complacía compartir. 

A veces, de niño, mientras observaba de cerca a mi maestro-pintor manejar blancos lienzos y pinceles, libros y papeles, se obraba un pequeño prodigio. Era un momento mágico y fugaz en el aula luminosa, escuela y taller a un tiempo, que olía a óleo, a goma de borrar, a tiza, a cuaderno, a libro, a colonia barata. Por un instante, se me erizaba el vello y quedaban mis sentidos en suspenso. Ni respirar quería por no romper el hechizo. 

Así, mamá, ahora, te embelesas tú ante el espectáculo de la caligrafía con mirada serena y sonrisa en los ojos. Aunque tu memoria y tu palabra te han ido abandonando, el portento de la mano danzando sobre el papel mientras dibuja signos que ya no entiendes, fija todavía tu maternal atención. 

'Me gusta verte escribir', me decías entonces, sin saber porqué. Tú, que naciste en el año treinta y creciste sin letras, como tantas mujeres entonces; tú, que, ya anciana, habías vuelto a los lápices y a la escuela empujada por tu natural curiosidad, contemplas agradecida el milagro de la escritura en la mano de tu hijo, la belleza de la civilización concentrada en un gesto.

Miscelánea poética

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lunes, 9 de mayo de 2022

Sombras de médanos delirados

Por KIKO GARCÍA WIEDEMANN

El buen y gran filósofo (y no siempre los dos adjetivos viajan juntos) Alfredo García Trevijano, en su infinita bonhomía, me regaló (con Ángel Ramírez Medina como eslabón intermedio y necesario) un delicioso y desesperante libro con el siguiente título: "El estupidiario de los filósofos".
Su lectura es abrumadora. Cuántas y cuántas memeces son capaces de decir los filósofos. No es menos cierto que si se hicieran “Estupidiarios” por gremios, profesiones, géneros o especies, no creo que el número de memeces fuera menor. Pero guardamos para con los filósofos cierta reserva acerca de su falta de inteligencia que no acerca de su sentido común (un buen filósofo, o filósofo a secas, debe apartarse del sentido común como de la más hiriente y contaminante plaga venenosa: por ello debe de-lirar, salir del surco o trazar uno no recto, o no surco, incluso).
El caso es que el libro se goza y disfruta, pero también se sufre y martiriza cuando observamos a excelsas luminarias del pensamiento descender a la ponzoña de la necedad en muchos casos. Y, como yo jamás renuncio a un profundo baño mefítico y, sintiéndome diana absoluta de aquellas Leyes fundamentales de la estupidez humana que el gran Carlo Cipolla nos ofreció como reflexión suprema, entrego alguna de estas sombras de médanos delirados, que certifiquen, una vez más y quizá para siempre, lo gran estúpido que soy, aunque a veces me precie de serlo o por serlo quizás. Una de las advertencias cardinales de Cipolla era que nadie se reconocía a sí mismo como estúpido, pero no quiero que el reconocimiento de la enfermedad me ayude a superarla. Se está bien entre la ponzoña mefítica… Quien lo probó lo sabe.
●¿Qué dura más el instante más largo de la hora más corta o el instante más breve de la hora más larga? Saquen el cronoescalímetro y empiecen a medíserla.
● Contraposición: Spinoza dijo: Cada cual, en efecto, lo regula todo según su sentimiento; aquellos que están divididos entre sentimientos opuestos no saben qué es lo que quieren; aquellos que no sienten nada son llevados de una parte a otra por la más ligera impresión.
Cesare Pavesse dijo: Quien tiene una pasión dominante, odia en función de ella al género humano, porque todos le parecen, con relación a su pasión, rivales o, al menos, resistencias.
¿A quién odian los divididos? ¿A qué y a quién resisten?
¿Por qué es infame el viaje de las más ligeras impresiones?
● Llamamos excepciones al devenir de una rutina que no existe.
● Se equivocan los que creen que la cuestión es dilucidar el sentido del escepticismo. El eje de la cuestión debería partir de que el escepticismo nunca deja de tener sentido. Nunca.
● Si la lógica del tiempo es la demostración de la imposibilidad del presente, sólo nos queda centrarnos en el análisis de las sombras del tiempo (del que fue, del que es, del que será).
● La filosofía puede resumirse como el esfuerzo para llegar a una idea simple (lo más simple posible) a través de un proceso (muy) complejo.
● ¿Es la Identidad la autodeterminación de la voluntad? Ontología del deseo = Soy las cosas que no tengo.
● ¿Es la libertad libre? ¿Es libre la libertad?
● No hay una (1) felicidad. Hay tres (3): sentirse afortunado con lo que se es, con lo que se tiene, con lo que se espera. Lo que sea la Fortuna ya es otra cosa.
● Si dejas que los malos tiempos se vayan, nada hace presente a los buenos.
●Razón de las drogodependencias: a) La heroína es la muerte de los que no quieren morir. b) La cocaína es la vida de los que no tienen vida. c) La marihuana es la risa y los sueños de quien vive en la tristeza y no puede soñar. d) ¿El alcohol? Un disolvente. Hace aparecer al yo verdadero, a veces; al oculto, también; al que se niega a sí mismo, demasiado; al que delira sin dejar de estar sujeto a la mierda de realidad de mierda.
● El estilo es tan sólo un arma de repetición. Cosa que se aplica al arte, al pensar y al ser incluso más pedestre y vulgar que se enfatiza de sí mismo. Lo que no sabe el estilo es contra qué dispara. Quizás contra sí mismo y esa es la razón de su consumación y fracaso.
●Los discípulos del Gustavo Bueno creen haber heredado un método cuando, en realidad, tan sólo es un tono (muy desagradable y arisco, la verdad).
●El desaliño es militancia política. Al menos el que practicamos los perezosos. Una de las pocas formas de insumisión que aún se le permiten, y reprochan, al ser humano.
● Interrogatorio policial: - "¿Es usted o bien su hermano gemelo?". - "Yo soy yo, y mi hermano es mi hermano" -dicho quizás ya con deseperación en la voz-. - "Eso es lo mismo que él dice".
●La sabiduría es expresión y concepto de harto dificultosa explicación. Pero, a veces, hay modos de delimitarla y fijarla aunque sea por un instante. No entender a Heidegger es signo de sabiduría.
●«La soledad crea extraños compañeros de cama». Lo dijo abrumado por la estúpida responsabilidad de quien cree que las palabras quedan fijas en el hielo del aire. Se acarició levemente aquella frente sacrificada al ahínco, ensimismado quizás en el eco de su voz eternizada. Y desde la misma profundidad miope sacó un guiño picaruelo a un anuncio satinado: «La cama hace extraños compañeros de soledad». Pero inmediatamente se dijo en media lengua: «La cama hace compañera extraña a la soledad»; y aun sin acabar: «Lo extraño de la soledad hizo a la cama»; y, también: «La cama de la soledad me hizo extraño»; y, después, «La extraña cama de la soledad me hizo»; y, … En el aire quedó la fragancia del despertar de las sábanas agitadas, el rostro envejecido y cuarteado de cada mañana como el limpio recuerdo de una muerte diaria... Y ninguno mentía.


jueves, 5 de mayo de 2022

Yo he buscado asilo en un bar

ARM, Verano

EN UN BAR DE BARRIO

     En un bar de barrio, gente cansada que viene del campo y al campo vuelve, conversaciones sencillas sobre cosas tangibles y lugares de bellos nombres: Zumacares, Contadero o La Alcaparrosa. Palabras precisas sobre cultivos, bestias y aperos, sobre jabalíes que cruzan caminos, beben en manantiales oscuros y saltan lindes en la furtiva noche; sobre la pertinaz sequía o los lances de la caza; sobre pájaros y arroyos recónditos; sobre malas hierbas; sobre parcelas en la dehesa, la nava y el soto; sobre el precio de la patata y el abono; sobre lo que no pudo ser, lo que fue, lo que será y lo que es.
Oigo el lenguaje cabal de sus almas, con un poso de años, de palabras sin aristas por el uso, por el roce del tiempo, que no las gasta ni las banaliza, pero deja en ellas un profundo rastro de memoria, de experiencias, de sudores y esperanzas; de amor y dolor, de bodas, bautizos y funerales; de largos silencios y olvidadas miradas azules al amanecer; de abrazos y despedidas; del calor del lecho y la hoguera; de besos y soledad; de rencores taimados y podridos, de amistades eternas; de la lluvia y el eco del trueno, de la hierba fresca y el pasto seco del estío; de setenta veces siete y de ninguna; de toda la vida y de jamás; de miedos antiguos y luminosas mañanas; de rezos y misterios; de cuerpos cansados y satisfechos, que ya no esperan más de lo que han tenido, y que un día se apagarán, como se agotan el aceite y el vino en la bodega; como se extinguen el amor y el recuerdo, el tiempo y la palabra.

Andújar, un día de mayo en la terraza del bar “El Santo” (Camino del cementerio)

José Luis Jurado Salido, Arco Chico Var


PARA EL "VAR ARCO CHICO" de Andújar







Var –que no bar− de copas,

porque el tuyo es varadero donde

carenan naos de diverso pelo.

 

Rincón de encuentro, prolongación natural

de la casa, cobijo para el solitario,

lugar de abrigo para el todo o la nada:

Arco Chico, puerta primitiva

de la vieja ciudadela árabe.

 

Ni tragaperras ni tele que nos

distraigan de lo que cuenta:

la conversación y el chascarrillo,

la ambrosía de la amistad,

la palabra sincera.

 

Espacio de libertad y fiesta,

templo del vino, relajador de miembros,

querencia de la barra.


Aquí somos buenos y generosos,

aquí nos sentimos mejores,

en este lugar de tránsito

de la solemne plática a la risa limpia o canalla.

 

Refugio, posada, asilo, venta …

Antonio, tomemos otra copa.

 

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domingo, 20 de marzo de 2022

Menos ejércitos, más escuelas y hospitales

"Como un ovillo, cuando se nos ha enredado, cogiéndolo así, metiendo nuestros husos, uno por aquí, otro por allí, igual desenredaremos esta guerra, si nos dejan, separando los cabos con embajadas, uno por aquí, otro por allí" (ARISTÓFANES, Lisístrata)

En su comedia, Aristófanes hace una crítica de la guerra como resultado de una sociedad regida por valores varoniles. Lisístrata es la heroína que levanta a las mujeres atenienses contra la tiranía de los hombres y su perpetuo guerrear; y lo consigue mediante una peculiar resistencia no violenta. 

Cuando aún golpean con fuerza los efectos de la pandemia y de las múltiples crisis, un viejo espía de la KGB aprovecha para desatar la tempestad de una guerra con resonancias apocalípticas, dado el poderío militar acumulado por Rusia y las demás potencias nucleares. 

La violencia conduce al sufrimiento y al miedo, y este es mal consejero, pues nos enferma y paraliza, y, en el peor de los casos, anula nuestra racionalidad y nos hace agresivos. 

La guerra de Ucrania - y los múltiples conflictos que siguen arruinando templos, moradas y talleres, y exterminando niños en Siria, Yemen, el Sáhara o Palestina-, están empujando al mundo a un rearme inquietante, incluso en países que, como Alemania, marcados por la furia bárbara y asesina de la Segunda Guerra Mundial, se habían resistido a hacerlo durante las últimas décadas. Los halcones de la guerra se reparten el botín y consiguen así que se detraigan recursos de partidas sociales para dedicarlas a armar a los ejércitos. 

Problemas como la redistribución de la riqueza, la necesidad de energías limpias o las consecuencias de nuestros suicidas hábitos alimentarios y consumistas, quedan una vez más pospuestos por la urgencia de los acontecimientos. 

Pero un mundo más armado será un lugar más violento, y más contaminado y más desigual. 

No podemos despreciar las enseñanzas de la historia ni los logros de los grandes pacifistas. Ojo por ojo y el mundo quedará ciego, nos repiten Cristo, Gandhi, Martin Luther King y otras voces que claman en los desiertos. Más escuelas y hospitales es igual a menos cárceles y menos guerras, enseñaba Pitágoras hace más de dos mil quinientos años. 

Pero el ser humano, de memoria tan frágil como selectiva, parece condenado a repetir sus errores otra vez. 

Cuando ya no disponemos de tiempo para evitar la catástrofe medioambiental, se postergan también los objetivos de la sostenibilidad, apelando, por ejemplo, a la autosuficiencia estratégica que proporciona la energía nuclear. Es el caso de Francia. 

¿Pero adónde irán las nuevas armas que se inventen y construyan sino a incrementar su tráfico ilegal, a desplazar los argumentos de la razón en favor de las coartadas de la fuerza, o a acrecentar el poder de represión sobre los más débiles que ya ejercen los oscuros poderes fácticos en todos los rincones del mundo? 

Más armas equivale a más sátrapas y más fuertes, pues poseerán más poder de disuasión frente a quienes quieran enfrentarse a ellos con las herramientas de la razón, que son la justicia y el diálogo en paz entre iguales. Más armas es más inseguridad, más desigualdad, más contaminación y más miedo.

La ecuación de la seguridad y la paz pasa inexcusablemente por la justicia, el respeto a la naturaleza, la educación libre, gratuita e integradora que contrarreste a esta sociedad competitiva, contaminante, consumista, desigual y violenta; y nos permita construir desde abajo un mundo nuevo asentado sobre los firmes cimientos del respeto a los derechos humanos ahora y para todos, y el cuidado de la naturaleza. 

Menos es más. Menos ejércitos y menos armas para un mundo mejor. Una vez más hay que recordar esta perogrullada. 

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sábado, 12 de marzo de 2022

NO A LA GUERRA

¡Señor, la guerra es cruel y bárbara!

La guerra, odiada por las madres, las almas entigrece

Mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?

¿Quién segará la espiga que junio amarillece?

Albión acecha y caza quillas en los mares

Germania arruina templos, moradas y talleres

La guerra pone un soplo de hielo en los hogares,

y el hambre en los caminos,

y el llanto en las mujeres

Es bárbara la guerra, y torpe y regresiva

¿Por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha

que siega el alma y esta locura acometida?

¿Por qué otra vez el hombre 

de sangre se emborracha?

 ANTONIO MACHADO

FUENTE: COPE.ES

    ¡Cómo se echan de menos las masivas manifestaciones del NO A LA GUERRA de Irak de 2003!


   Temo que un huero tacticismo lleve a algunos sectores de la izquierda a no tener muy claro que lo más urgente ahora es detener esta masacre a toda costa.



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domingo, 12 de diciembre de 2021

Oda a un espacio vacío



Paseo de las Murallas (Baeza) 

Escribió Aristóteles que la Naturaleza adolece de horror vacui, y esta sentencia se ha hecho dogma en el diseño de nuestros espacios públicos. Aquí una fuente, ahí un grupo escultórico o aparatos para hacer ejercicios, allí un quiosco o un pabellón y no sé qué más cachivaches. Pero hay, al menos, un lugar que es excepción: el Paseo mirador de Baeza que se asoma al valle del Guadalquivir, jalonado por los majestuosos promontorios de las sierras Mágina y Cazorla. El sencillo paseo, prolongación del que (con el insigne nombre de Antonio Machado) nace en el Arco de Villalar, se acompaña de humildes ruinas de murallas, algún banco donde sentarse a contemplar y discretas placas grabadas con poemas del poeta. Algunos de los que él pensó paseando por este lugar casi desnudo, inspirado por este mismo vacío luminoso.

"!Campo de Baeza, a la luna clara ! ¡Montes de Cazorla, Aznaitín y Mágina! (...) Campo, campo, campo. Entre los olivos, los cortijos blancos. Y la encina negra, a medio camino de Úbeda a Baeza".

Sus versos describen con precisión la magnífica panorámica del campo baezano que desde aquí se divisa.

El adarve abarandillado, proa de una nave dispuesta a partir, rodea un cerrete de suelo irregular y de algo más de una hectárea -bordeado en parte de cipreses- donde lo más notable es que no hay absolutamente nada más que las hierbas que nacen caprichosas para, ahora en el invierno, que son verdes y tiernas, hacer las delicias de los niños en sus juegos. Veo recortarse sus inquietas siluetas sobre un cielo lejano. Una abubilla solitaria y una bandada de estorninos rebuscan algún insecto. Austeridad tan machadiana constituye el encanto de este lugar donde, evocando otro principio aristotélico, corroboramos una vez más que el todo es más, mucho más, que la suma de sus partes.
ADDENDA

            La mera idea del vacío resultó siempre inquietante para el ser humano. Filósofos y científicos anduvieron con él a la gresca. El vacío es la nada absoluta, un hueco que niega el ser; un ser que era uno, verdadero, bueno y bello en el sueño de la metafísica medieval. El no-ser, afirmaba Parménides, no puede ser dicho, ni tan siquiera pensado. 

El vacío abre en la realidad una profunda grieta por la que se cuela la negación absoluta. Por eso, su existencia estaba proscrita: el obispo de París, Etienne Tempier, la incluyó en 1277 en la lista de los que denominaba “errores execrables”. Lo hizo a petición del Papa Juan XXI (Pedro Hispano), que andaba preocupado por la difusión del averroísmo en la universidad parisina.

Vacuistas y plenistas se enfrentaban: Pascal estaba entre los primeros; Descartes, entre los segundos. Pero la Ciencia se pronunció tajante en 1644. Torricelli había logrado hacer el vacío en un tubo lleno de mercurio. Pascal conocía el experimento. El barómetro de Torricelli medía el peso del aire, lo que sólo tenía sentido en una atmósfera finita. Si era así, Pascal suponía que, con la altura, el peso de la misma disminuiría. Dicho y hecho. Cuatro años después, el filósofo díscolo, demasiado débil para caminatas en pendientes acentuadas, envió a su cuñado Florin Perrier a la cima del volcán Puy-de-Dôme de 1465 metros de altura, próximo a Clermont-Ferrand, la ciudad natal del filósofo jansenista. El voluntarioso Florin, equipado con dos barómetros, realizaría un sencillo experimento para determinar la diferencia de presión atmosférica entre dos puntos con diferente altitud. Como era de esperar, el mercurio indicaba una presión menor en la cima, confirmando así la hipótesis pascaliana: el peso del aire disminuye con la altura. De esta manera, quedó probado que la atmósfera tiene una altura finita y que, por tanto, debía existir un infinito espacio vacío más allá del límite atmosférico.  Descartes, aunque a regañadientes, admitió las conclusiones de su rival. El vacío espacio exterior demolía así la idílica imagen tradicional de un cosmos ordenado y pleno. Otro vacío, el interior, tardaría casi tres siglos en alcanzar carta de reconocimiento en la filosofía oficial.  

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