Por: Mammem González Tapia
(Texto de su intervención en la presentación de la novela el 27 de
noviembre de 2025 en la Biblioteca de Andalucía)

Conozco a Ángel desde hace más de 20 años. Cuando lo
vi por primera vez en Motril, él ejercía de tutor de la mayor de mis hijas.
Desde mi perspectiva de madre, debo decir, que salió bien parado, ya que, tanto
mi hija como yo, lo consideramos un buen profesor del que no sólo aprendió
conocimientos, sino valores y juicio crítico que contribuyeron a su formación
como la mujer que es hoy. Ya entonces percibí que compartíamos ideas y una
buena sintonía. También lo vi en su faceta de padre, en las conversaciones a la
espera de la salida de clase de mi hija menor que estaba en el mismo colegio
que su hijo. Después nuestros caminos se separaron. Al cabo de unos años
volvimos a encontrarnos, esta vez como compañeros del mismo instituto en
Granada. Allí trabajamos codo con codo, defendiendo la enseñanza pública,
llevando a cabo proyectos y retos muy interesantes. Más tarde él se marchó a
otro instituto, pero seguimos viéndonos esporádicamente. Nuestra amistad se
mantuvo. Y entonces me propuso presentar su libro, Amor fati y para eso
estoy aquí hoy.
Esta novela se concibió para un público adolescente,
pero creo que puede abrirse también a los adultos. Esos adolescentes a los que
nos hemos pasado media vida enseñando y que bien podían ser los protagonistas
de la novela. Me los imagino perfectamente debatiendo con Ángel en sus clases
de filosofía los principales temas que aparecen en el libro: el amor, la
libertad, la religión, la política, el poder, el tiempo, Dios, la muerte, etc.
y ¡hasta la inteligencia artificial! De hecho, este libro muy bien podría
recomendarse como lectura en el currículo de la asignatura de filosofía. Cabe
destacar el acierto de haber introducido ilustraciones en esta edición.
Enhorabuena a Irene San Sebastián, la ilustradora, que nos acompaña en la mesa.
La protagonista es una joven de 20 años estudiante de Ciencias Políticas que,
junto al resto de personajes, buscan respuestas a las grandes preguntas y
quieren hacer del mundo un lugar mejor. Con diferentes actitudes vitales (más
idealistas o más pragmáticas), van reflexionando y discutiendo sobre infinidad
de temas a lo largo de 21 días. La acción transcurre en una ciudad ficticia,
pero muy reconocible para todos, a la que nuestro autor se ha permitido la
licencia de acercarle la playa para acabar de embellecerla. Recorremos sus
calles, sus placetas, sus bares, su cine Madrigal, su catedral y ¡su resucitado
café Suizo!... Percibimos su ambiente, su vida, conocemos a sus variopintos
habitantes cuando Hipatia pasea con su perrita Kymba o con sus amigos.
 |
De izquierda a derecha: Irene San Sebastián, Mammem González Tapia, el autor y María Ji Gómez. (Antonina Rodrigo no pudo asistir al acto) |
El libro está lleno de connotaciones filosóficas,
empezando por su título, Amor fati (amor al destino), locución latina
central en el pensamiento de F. Nietzche, el nombre de los personajes (Hipatia,
Cinesias, Sínope) y por supuesto, los debates de los mismos. Hipatia es la
narradora en primera persona. Ella comparte con nosotros lo que le sucede en
estos días de verano. A veces, se dirige al lector como si conversara con él.
Vamos conociendo su personalidad, sus ideas, sus gustos, sus aficiones (el
yoga, la música, la lectura) al tiempo que nos va introduciendo al resto de
personajes y las relaciones entre ellos. Cinesias es el otro gran personaje,
algo mayor que ella y con el que empieza una relación. Son muy diferentes, él
es muy especial. Bastante inteligente y engreído. Con un aire ácrata, cínico y
pesimista, mientras que ella es más positiva y optimista. A Cinesias le
encantan los mitos, y Ángel, por deformación profesional, aprovecha a sus
personajes para darnos no pocas lecciones, no sólo de filosofía, también de
mitología, de historia y ¡hasta de latín! Y de literatura con las numerosas
referencias y textos de obras que van desde los romances a Juan de la Cruz, Albert
Camus (tenía que estar presente. Nuestro autor es un especialista en el Nobel
francés), Alan Poe o Paul Auster, entre otros. Me atrae especialmente que Ángel
en numerosas ocasiones, deje abierta la puerta al lector para que investigue. Por
ejemplo, haciendo referencia a un autor sin mencionar su nombre, pero dando
pistas, como “el más célebre filósofo cínico, que nació en Sínope”,
refiriéndose a Diógenes. O un poeta que escribió que “en la infancia vivimos, y
después sobrevivimos”, refiriéndose a Leopoldo María Panero. Podría darnos los
datos, pero no lo hace deliberadamente invitándonos a buscar la información.
La novela tiene también su banda sonora. Sería buena
idea escucharla al tiempo que leemos: Gustav Mahler, Johann Sebastian Bach,
Pink Floyd, Bob Dylan, REM, Love of Lesbian y hasta el rapero senegalés
McSolaar, entre otros muchos. Y sus recomendaciones culinarias de cocina
marroquí (de la mano de otro protagonista Dara, con el que Hipatia comparte
piso). Y, claro está, muchas reivindicaciones: más presencia de las humanidades
en la enseñanza (de la boca de otra de las protagonistas: Amanda, profesora de
filosofía de Hipatia y Cinesias), una sociedad menos consumista y más libre y
multicultural, contra el maltrato animal y la hipocresía, la turistificación de
las ciudades y el cambio climático, contra los profesores que le cortan las
alas a su alumnado, etc., porque, al fin y al cabo, creo que Ángel quiere que
pensemos, debatamos, reaccionemos y actuemos.
Recomiendo encarecidamente la lectura de sus obras
anteriores, así como sus artículos en revistas especializadas. Todos muy
interesantes. Ha escrito varios libros en torno a la figura de Albert Camus, el
último de los cuales de 2023 se titula Albert Camus y el exilio español de
1939. Acción política y relación epistolar.
Ángel es socio fundador y presidente de la
Asociación Pi i Margall por la escuela pública y laica. Ha impartido numerosas
conferencias y participado en distintos proyectos educativos. Su blog
www.filosofiaylaicismo.blogspot.com bien merece repetidas visitas porque
siempre nos va a abrir los ojos a lo que pasa en el mundo.
En este mundo incierto, convulso y amenazante, al
que vuelven ideologías retrógradas y aparecen personajes siniestros, se hace
muy necesario que las nuevas generaciones tomen conciencia y reaccionen. Y
cuando hablamos de conciencia y compromiso, se nos va la mirada a una mujer que
tenemos la suerte de tener sentada en esta mesa, Antonina Rodrigo. Una
luchadora incansable por los derechos de la mujer, que se ha pasado la vida
visibilizando a mujeres olvidadas o silenciadas a lo largo de la historia tales
como, Mariana Pineda, Teresa León o María Antonia Vallejo Fernández (“La
Caramba”). Ha investigado minuciosamente sobre ellas, dejándonos en su obra un
legado valiosísimo. Esto le ha valido multitud de premios y distinciones entre
los que destacamos el Premio internacional de Periodismo Manuel de Falla en
1975, el Premio María Zambrano en 2010, la medalla de Andalucía en 2017 o el
Doctorado Honoris Causa por la universidad de Granada en 2022. Además, ha
impartido multitud de conferencias. Sin duda es una referencia para todos,
porque ahí sigue en la lucha después de todo lo vivido. Siempre ha llevado a
gala su lugar de nacimiento, el Albaycín de Granada y por ello una plaza junto
a san Miguel Bajo, lleva su nombre.
Antonina y Ángel tienen cosas en común y es que son esas
personas imprescindibles de Brecht que no luchan un día, sino toda la vida. Y,
ahora, le cedemos la palabra a Antonina.
Mammem González Tapia
www.filosofiaylaicismo.blogspot.com